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30-01-2017 Versión imprimir
Emma Suárez
Emma Suárez
 

Emma Suárez y Eduard Fernández se gradúan como mejores actores en los Gaudí


Alexandra Jiménez y Karra Elejalde se llevan la categoría de reparto en la gran noche de ‘Un monstruo viene a verme’, que acaparó 10 estatuillas


IRENE G. PÉREZ
Reportaje gráfico: Ruano Fotografía
La tercera película firmada por el director barcelonés Juan Antonio Bayona aspiraba a mucho, exactamente a la mitad de las 22 categorías de los IX Premis Gaudí de l’Acadèmia del Cinema Català, y lo ganó prácticamente todo. Hasta 10 veces sonó aquello de A Monster Calls (Un monstruo viene a verme) en una noche que consagró a dos grandes, Eduard Fernández y Emma Suárez, como mejores actores a juicio de los académicos. 100 metros hizo doblete gracias a Alexandra Jiménez y Karra Elejalde, merecedores en ambos casos de los Gaudí a las interpretaciones de reparto.
 
   Además de las estatuillas técnicas de mejor sonido, mejor montaje, mejor fotografía y mejor dirección artística, la película que narra las ensoñaciones de un adolescente de 12 años cuya madre está gravemente enferma se hizo también con la estatuilla de mejor película en lengua no catalana, mejor dirección y mejor dirección de producción. A Un monstruo viene a verme solo se le escapó el galardón a la mejor música original, que se lo llevó la cantante Sílvia Pérez Cruz por Cerca de tu casa.
 
 
Karra Elejalde
Karra Elejalde
 
 
 
   En una gala presentada por el humorista y actor Bruno Oro, y dirigida por el miembro de la Acadèmia Catalana de Cine Lluís Danés, la otra gran protagonista de la noche fue La próxima piel. El drama dirigido por Isa Campo e Isaki Lacuesta, en el que un adolescente desaparecido en extrañas circunstancias vuelve ocho años después, cuando todos le daban por muerto, tenía 14 nominaciones y ganó tres: mejor película, mejor guión –obra de Campo, Lacuesta y Fran Araújo –, y mejor actriz, que cayó en manos de Emma Suárez. La actriz madrileña se esforzó por en sus agradecimientos por pronunciar algunas palabras en catalán, en consonancia con el talante de reivindicación lingüística que se extendió durante buena parte de la gala.
 
 
Alexandra Jiménez
Alexandra Jiménez
 
 
 
   Karra Elejalde y Alexandra Jiménez se llevaron las estatuillas de los mejores personajes secundarios por sus respectivos papeles en 100 metros, basada en la lucha de Ramón Arroyo por preparar y completar un triatlón tras haber sido diagnosticado con esclerosis múltiple. Esta cinta contaba de partida con 11 nominaciones.
 
 
Eduard Fernández
Eduard Fernández
 
 
 
   Por su parte, el premio al mejor actor fue para Eduard Fernández por su papel en El hombre de las mil caras. En la película, Fernández se mete en la piel de Francisco Paesa, un exagente de los servicios secretos españoles que primero ayudó a huir de España a Luis Roldán, director general de la Guardia Civil a principios de los años noventa, y a evadir el dinero defraudado. Después lo entregó a las autoridades y, se sospecha, se quedó con los fondos desviados por Roldán. En el discurso de agradecimiento, Fernández bromeó en torno a su lapsus de 2015, al dedicar “el Goya” cuando recogía su Gaudí como mejor actor secundario por su interpretación en El niño. El actor catalán también se deshizo en palabras de reconocimiento hacia el joven Àlex Monner, nominado en la misma categoría por La próxima piel.
 
 
Foto de familia con todos los ganadores
Foto de familia con todos los ganadores
 
 
 
   En la categoría de mejor cortometraje, el premio fue para Timecode, dirigido por Juanjo Giménez, que también ha sido nominado en esta misma categoría en los Óscar. La agonía del Rey Sol, que el director catalán Albert Serra ha llevado a la gran pantalla con un elenco de actores franceses en La muerte de Luis XIV, consiguió los premios a mejor vestuario y mejor maquillaje y peluquería.
 
   La mejor película europea correspondió a Elle, de Paul Verhoeven, mientras que la mejor película para televisión fue Ebre, del bressol a la batalla (Ebro, de la cuna a la batalla). El trofeo a la película documental recayó en Alcaldessa, que sigue los pasos de Ada Colau durante un año, desde los inicios de la candidatura de Barcelona en Comú hasta el día en que es investida como regidora de la capital catalana. Por su parte, los creadores de Ozzy, la única nominada como mejor película de animación, lamentaron durante su discurso de agradecimiento que en España sea “casi un milagro” hacer animación.
 
   A pesar de acumular ocho nominaciones, la comedia ácida El rey tuerto, que explica la historia de un antidisturbios que le revienta un ojo a un manifestante con una pelota de goma y su víctima, con quien coincide posteriormente, no pudo levantar ninguno de los trofeos.
 
 
Josep Maria Pou
Josep Maria Pou
 
 
 
Pou, un reivindicativo Gaudí de Honor
El acento más reivindicativo de la gala, que fue por lo general ágil y con toques de humor, lo puso Josep Maria Pou, reconocido con el Gaudí de Honor-Miquel Porter. Pou se acordó de los actores que viven alejados de los focos y el glamour de la alfombra roja, que a pesar de tener una edad y una carrera a sus espaldas “que quizás no tuvieron la suerte de tener aquel papel en su mejor momento”. El homenajeado quiso compartir el premio con aquellos actores que se jubilan con una pensión muy pequeña “y sobreviven gracias a las ayudas de entidades como AISGE”, y también con aquellos jóvenes “que vienen con ganas de comerse el mundo” y jamás podrán por la falta de oportunidades. Citando el monólogo final del personaje de Sonia en la obra teatral Tío Vania, del escritor ruso Antón Chéjov, Pou reivindicó la necesidad de que crear más trabajo y de mejor calidad y deshacerse menos en elogios por la gran calidad de las obras que se realizan con tan poco presupuesto. “Hay que tener talento, pero hay que tener trabajo (…) En este país hay mucho talento e impulso creador, pero falta trabajo”, criticó.
 
En esta línea de reivindicar la valoración del trabajo, Bruno Oro protagonizó un gag en el que intentaba convencer a un pintor de paredes, a un obrero y a un repartidor de pizzas para que trabajaran gratis con frases que a los profesionales del sector les resultarían familiares: “para esto no hay ni un duro, pero te dará visibilidad”. Oro recordó también que un 45 por cierto de los actores no logran vivir de su sueldo.
 
 
Bruno Oro, presentador de la gala
Bruno Oro, presentador de la gala
 
 
 
La directora de la Acadèmia, Isona Passola, aprovechó la presencia de autoridades tanto de la Generalitat como de las diputaciones y de varios ayuntamientos, entre ellos el de Barcelona, para pedir que la normalización lingüística llegue al cine: “leemos en catalán, escuchamos música en catalán, vamos al teatro en catalán, pero no se hace cine en catalán”. Según Passola, en 2008 las películas en catalán atrajeron al 8 por ciento de los espectadores en Catalunya, pero en 2016 esta cifra no llegó al 1 por ciento. Citando el discurso inaugural que pronunció el presidente de la Academia de Cine Europeo, Wim Wenders, en un encuentro de academias europeas de cine el pasado septiembre, Passarola insistió en que es importante rodar en muchas lenguas y hacer evidente la diversidad que existe y es la riqueza de Europa. “Nosotros queremos ser europeos y queremos rodar normalmente en catalán”, señaló. “Pedimos más dinero para la televisión y la industria catalanas como motor de normalización lingüística para hacer ficción, porque, si no, todos nuestros directores y productores se van a Antena 3 y a Tele5”.
 
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