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13-04-2015 Versión imprimir

 
 
 
Mabel Rivera, Ledicia Sola y el doblete de “Morris” definen los XIII Mestre Mateo


‘Os fenómenos’ rompe los pronósticos y se impone a ‘A esmorga’ como mejor película, dirección y guion


FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Moncho Fuentes y Pablo Rivas (Academia Galega do Audiovisual) 
Bajamar en una playa cualquiera del litoral gallego. Un grupo de mariscadores sacha en la arena en busca de los siempre apreciados frutos de la mar, pero, en lugar de bivalvos, sus rastrillos acaban tropezándose con las estatuillas de los Mestre Mateo. Así arrancaba este 11 de abril la decimotercera edición de los premios del audiovisual gallego, combatiendo cualquier suerte de mal fario con la fortuna de quien se descubre desenterrando un valioso tesoro. Fue la fortuna que sonrió esta vez por partida doble al emblemático Antonio Durán “Morris”, galardonado tanto por A esmorga como por Códice, y que en la parte femenina del cuadro se alió con la veterana Mabel Rivera (Pazo de familia) y la radiante juventud de Ledicia Sola en Los fenómenos. Esta cinta de Alfonso Zarauza dio la campanada al imponerse a Os fenómenos en las tres categorías más anheladas de la noche: mejor película, dirección y guion original. La adaptación de la obra de Emilia Pardo Bazán se impuso en lo cuantitativo, seis trofeos frente a cuatro, pero la esforzada cuadrilla de albañiles en estos crudos tiempos de crisis terminó tocando más hondo la fibra sensible de los académicos.
 
Roberto Vilar, durante la gala, 'guasapeándose' con el presidente de la Academia
Roberto Vilar, durante la gala, 'guasapeándose' con el presidente de la Academia
 
 
 
   Los Mestre Mateo repitieron ubicación en el Palexco coruñés y también volvieron a confiar la conducción de la gala a quien ya la llevara a buen puerto el año pasado, Roberto Vilar, un maestro de esa mezcla de ingenio y sorna que en el rincón noroccidental cobra dimensión propia bajo el nombre de retranca. Vilar logró que las 25 categorías de la noche se ventilasen en unos muy sensatos 140 minutos e hizo fortuna en varios pasajes con esa vis cómica que siempre prefiere la inteligencia a la estridencia: su supuesto intercambio en directo de guasaps con el presidente de la Academia Galega, Antonio Mourelos; la fingida colisión de egos y protagonismos con la actriz Lucía Regueiro, que interpretaba al violín una pieza de Schubert mientras él intentaba imponer unos versos ridículos, o los chistes en torno a las nuevas tecnologías, como el de “Facebook, esa cosa que es para solteros”. Y entre las puyas, la habitual pero ineludible sobre el IVA cultural: harto como está el sector de clamar contra esta injusticia, Vilar sugirió que prescindiéramos ya de discursos y nos limitáramos a erguir el dedo corazón de nuestras manos. Bien alto.
 
 
Isabel Risco, encadenada ante la mirada cómica del presentador
Isabel Risco, encadenada ante la mirada cómica del presentador
 
 
 
   Fue, en términos generales, una velada en la que el orgullo por la producción gallega propia (justo cuando la Televisión de Galicia cumple 30 años) y una cierta esperanza de cara al futuro primaron sobre las intervenciones de carácter apesadumbrado o reivindicativo. En ese sentido, uno de los momentos más hilarantes se produjo cuando la siempre explosiva Isabel Risco, una humorista cuyas mofas son carne de trending topic, irrumpió en el escenario enrollándose una inmensa cadena por todo el cuerpo. “Vengo a protestar. Si no lo hago yo, no lo hace nadie, así que no me moveré de aquí hasta que se escuche mi reivindicación”, advirtió con gesto exaltado. Pero su rostro tornó de la ira al pánico a renglón seguido: “¡Ostras, si es que no tengo reivindicación! Llevo la cadena, los candados, la mala hostia reconcentrada… ¡y no la reivindicación! Y yo, que tengo una reputación, estoy quedando fatal…”.
 
 
El presidente saliente de la Academia, Antonio Mourelos, durante su intervención
El presidente saliente de la Academia, Antonio Mourelos, durante su intervención
 
 
 
   Ni siquiera hubo grandes quejas ni demandas en la intervención del presidente Mourelos, que optó por un discurso institucional breve y contenido en el que citó a Truffaut (“los del cine hemos nacido para ser felices haciendo nuestro trabajo”), agradeció el apoyo recibido de la profesión durante sus cuatro años de mandato que ahora rematan y subrayó por dos veces que el audiovisual es “un sector cultural, social y económicamente necesario”. Así que los arrebatos de fervor entre los asistentes al auditorio herculino llegaron de intervenciones inesperadas. La más emotiva, la de los familiares de las 81 víctimas mortales del Alvia, homenajeadas en Angrois no esquecemento, que se llevó el Mestre Mateo al mejor documental. Y la más apartada del guion, la de Mabel Rivera, que suplió la habitual diplomacia por una sinceridad descarnada cuando se supo ganadora del trofeo a la mejor actriz protagonista.
 
 
Mabel Rivera
Mabel Rivera
 
 
 
   La gran artista ferrolana veía así recompensado su trabajo en Pazo de familia, el último serial de éxito en la TVG, frente a Lucía Regueiro, protagonista de la otra gran novedad televisiva de la temporada (Serramoura) y dos trabajos cinematográficos, los de Candela Peña en Schimbare y Nerea Barros en O ouro do tempo. Pero la galardonada pareció por un momento más presa del desconcierto que de la felicidad. “¡Siempre me pilláis con el paso cambiado!”, protestó, e hizo hincapié, entre los aplausos del público, en que “películas y series son categorías extrañamente equiparables y a veces se premian largometrajes que no se han llegado a ver”. ¿Antesala de un alegato a favor de la televisión? No precisamente. “En Galicia se está produciendo mucho. Ahora pido que se produzca bien, que se nos den los tiempos necesarios”, protestó en referencia a la premura con que han de finalizarse muchos trabajos para la pequeña pantalla. Y abundó: “Desde este rincón geográfico podríamos comernos el mundo, pero podemos hacerlo muchísimo mejor si se nos dan el tiempo y los medios que harían falta”.
 
 
Ledicia Sola
Ledicia Sola
 
 
 
   La intervención de Ledicia Sola cuando se supo ganadora en el epígrafe de actriz de reparto por Os fenómenos fue mucho más pletórica. Tras los agradecimientos a la familia, el director del filme y el audiovisual gallego, confesó que se había pasado el día reflexionando sobre su trabajo por si la fortuna le era propicia y podía cantar victoria. “Y me he dado cuenta de que, aparte del componente artístico, lo más importante en esta profesión es la ilusión con que hacemos las cosas. Que no nos la quiten nunca. Este reconocimiento es una montaña de ilusión que voy a guardar aquí, muy cerquita de mi corazón”, prometió.
 
 
Antonio Durán "Morris", el vencedor en interpretación masculina, no pudo asistir a la gala (esta imagen corresponde a los Mestre Mateo de 2012)
Antonio Durán "Morris", el vencedor en interpretación masculina, no pudo asistir a la gala (esta imagen corresponde a los Mestre Mateo de 2012)
 
 
 
   Quien no pudo compartir su ilusión con el auditorio fue Antonio Durán “Morris”, ausente por obligaciones profesionales y vencedor absoluto en el cuadro masculino, tanto en la interpretación protagonista (la mayor alegría de la noche para A esmorga, que también triunfó en dirección de arte, fotografía, maquillaje y peluquería, música y vestuario) como en la de secundario, donde su papel en Códice prevaleció sobre las candidaturas de Xosé A. Touriñán (Os fenómenos), Antonio Mourelos y Monti Castiñeiras, ambos por Serramoura. En las dos ocasiones subió a recoger el premio Tania Reixa y ambos discursos incluían líneas emocionadas sobre su madre, recientemente fallecida. “A quien fue el amor de mi vida. Siempre Emma, siempre mamá”, terminaba la hoja que dejó escrita sobre Códice. Y la de A esmorga, donde se consideraba dueño “de la tercera parte de un trofeo que también corresponde a Miguel de Lira y Karra Elejalde”, decía: “Qué difícil y qué bonito puede ser todo. Sin ti nada tendría sentido. Siempre Emma”.
 
 
Alfonso Zarauza, director y coguionista de 'Os fenómenos'
Alfonso Zarauza, director y coguionista de 'Os fenómenos'
 
 
 
   Fue un clímax de emotividad que se prolongó mientras se dirimían los premios más codiciados, los de guion, dirección y película, que Alfonso Zarauza fue abrazando consecutivamente. Y aunque la gala había estado más risueña que mitinera, el autor de Os fenómenos no eludió “hablar de política”, haciendo buena la máxima de que uno “puede resistirse a cualquier cosa excepto a la tentación”. “No podemos aspirar a tener la política económica de Alemania con la política cultura de Tanzania”, clamó a los dirigentes políticos que quisieran escucharle. Y confesó que él, habiendo encadenado tres películas consecutivas, sigue sin poder vivir del cine. “En realidad, todo esto se lo tengo que agradecer a mi hermano”, un informático al que inoculó el veneno del séptimo arte y ahora ejerce como productor en sus largometrajes.
 
 
Fely Manzano, con Mabel Rivera en segundo plano
Fely Manzano, con Mabel Rivera en segundo plano
 
 
 
El orgullo de la actriz veterana

Además de su premio por Pazo de familia, Mabel Rivera tuvo ocasión de pisar el escenario para fundirse en un larguísimo y emotivo abrazo con Fely Manzano, a la que entregaba el Premio de Honor “Fernando Rey” y con la que compartió centenares de episodios en una de las series míticas de la TVG, Pratos combinados. Manzano recordó con cariño sus años frente a las cámaras, que tienen ahora prolongación con un corto (Dulce) de gran acogida internacional; homenajeó a su “compañero inseparable de vida y profesión”, Tucho Lagares (“Tuchiño, va por ti, allá donde estés”), y se sintió privilegiada “de haber podido hacer de mi vocación un modo de vida”. Pero sus palabras más hondas se refirieron a la veteranía, ese valor en declive en estos tiempos de fugacidades y consumos rápidos. “Yo solo espero que los productores piensen también en los actores de mi generación. Todas las generaciones podemos aportar cosas interesantes. Las más recientes, su preparación y juventud; pero nosotros, la experiencia”.
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