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25-04-2016 Versión imprimir
El equipo de 'O desconocido' ('El desconocido'), al recibir el premio a la mejor película
El equipo de 'O desconocido' ('El desconocido'), al recibir el premio a la mejor película
 
 
Recital de ‘O descoñecido’ en la XIV entrega de los Mestre Mateo, con 12 estatuillas



Paula del Río, Luis Tosar, Elvira Mínguez y Javier Gutiérrez hacen pleno interpretativo con el filme de Dani de la Torre



FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Moncho Fuentes (Academia Galega do Audiovisual)
Lo de O descoñecido en la edición número 14 de los Mestre Mateo no fue una victoria, sino más bien una avalancha, un vendaval, un concierto solista. La película de Dani de la Torre dirimía, con sus 16 candidaturas, un mano a mano en teoría apretado con Lobos sucios, cuyas 14 nominaciones la convertían en la otra referencia fundamental de la noche del 23 de abril. Al final, sin embargo, las preferencias de los votantes de la Academia Galega do Audiovisual fueron algo más que nítidas. Las angustiosas peripecias de Luis Tosar por las calles de A Coruña, a bordo de un coche que puede saltar por los aires, monopolizó el palmarés con un total de 12 trofeos, el récord histórico. El propio Tosar fue uno de los receptores, en su calidad de mejor actor protagonista. Pero es que las otras distinciones interpretativas las acapararon tres compañeros de reparto: Paula del Río como actriz principal y Elvira Mínguez y Javier Gutiérrez en los papeles secundarios.
 
   “O descoñecido es una película que ha servido para subir la autoestima de los gallegos”, acertó a resumir su productora, Emma Lustres, al final de la gala. Aludía así al carácter atípico de un proyecto que apostaba sin miramientos por el cine de acción y las complejidades técnicas, y que además convertía las calles de A Coruña, una capital sin apenas pedigrí cinéfilo hasta ahora, en un trepidante escenario de película. “Ni el festival de Málaga, ni el de San Sebastián ni los Goya: no hay para nosotros ningún broche como este, el de los premios de nuestra tierra”, agregó la máxima responsable de Vaca Films, un nombre ya de resonancias inequívocamente galaicas.
 
Paula del Río
Paula del Río
 
 
 
   El rostro de Lustres se convirtió en uno de los más familiares para los asistentes al Palacio de la Ópera coruñés (que albergó la ceremonia después de varios años en el Palacio de Exposiciones de la ciudad herculina) y los telespectadores que siguieron las 2 horas y 35 minutos de retransmisión en directo de la TVG. Ella fue la que, teléfono móvil en mano, subió al escenario cuando sonó el nombre de Luis Tosar, que se encontraba presentando Toro en el Festival de Málaga. “¿Escucháis bien?”, preguntaba al otro lado de la línea, con voz metálica y sorprendida, el desde ya hace tiempo imparable actor lucense. Tosar no pudo evitar que se le escapara varias veces la risa ante lo insólito de la situación, pero tuvo tiempo de hacer llegar los consabidos agradecimientos (“al equipo, a los académicos…”) y una confesión nada impostada: “Ese rodaje ha sido una de las experiencias más alucinantes de mi vida”.
 
   La rutilante estrella de El desconocido, su título en castellano para el resto del país, se prolongó en la persona de la jovencísima (16 años) Paula del Río, que obtiene un gran refrendo para su carrera con el premio para la mejor protagonista. La barcelonesa de Sant Pere de Ribes no quiso apartarse del canon frente a los micrófonos y dedicó sus palabras a Dani de la Torre, “que me ha apoyado, me ha ayudado y le quiero mucho”, y a sus padres, por el respaldo que le brindaron desde pequeña “a mi sueño de ser actriz”. Más llamativo fue comprobar cómo el ya multipremiado Javier Gutiérrez tiraba de pedigrí ferrolano y se atrevía con el gallego a la hora de agradecer el galardón. Su parlamento rindió tributo, en consonancia con el argumento del largometraje, “a todos estos abuelos jubilados preferentistas que han luchado y luchan por sus derechos”. Y se lamentó: “Algunos nos han metido no ya en una crisis, sino en una gran estafa”.
 
 
Javier Gutiérrez
Javier Gutiérrez
 
 
 
   Elvira Mínguez, ausente en el auditorio cuando su nombre sonó como mejor actriz de reparto, envió unas líneas de agradecimiento en las que aprovechó para reclamar “más papeles para mujeres madres”. Curiosamente, la reivindicación de un mayor protagonismo femenino se convirtió, sin que nadie lo hubiera previsto de antemano, en una de las constantes de la ceremonia. Abrió la espita Dani de la Torre cuando su nombre emergió del sobre como mejor realizador de la temporada. “Estoy muy orgulloso del cine gallego”, proclamó, “porque se ha liberado de etiquetas y minifundios. Pero lo estaré más cuando sean cuatro mujeres las nominadas como mejores directoras”.
 
   Tomó el testigo el nuevo presidente de la Academia Galega do Audiovisual, el guionista Carlos Ares, que reclamó más oportunidades laborales “para los hombres y mujeres de la generación mejor preparada de todos los tiempos” y dedicó sus primeras palabras a repudiar la violencia machista. “El audiovisual gallego os quiere vivas. Ni una mujer menos”. Y aún faltaba la aportación del director Xavier Villaverde (Fisterra onde termina o mundo, Continental, Trece badaladas), el único que tenía de antemano garantizado el paso por el estrado en su condición de Premio de Honor. “Sería maravilloso tener nominadas a mejor directora gallega”, reflexionó. “En Suecia, las políticas de igualdad han permitido que en cinco años los filmes dirigidos por mujeres pasen del 25 al 50 por ciento. Mientras no suceda algo parecido aquí y en otras partes del mundo, nos estaremos empobreciendo como sociedad”.
 
 
Marga Pazos y Xosé A. Touriñán, los presentadores de la gala
Marga Pazos y Xosé A. Touriñán, los presentadores de la gala
 
 
 
   Donde sí que hubo merecida paridad fue en las tareas de conducción de la gala, que recayeron este año en dos de los rostros más emblemáticos para los televidentes de nuestro rincón noroeste: el cómico Xosé A. Touriñán, renovado maestro en el arte secular de la retranca, y la periodista Marga Pazos, conductora del Telexornal de mediodía. “Marga es una belleza a la que estamos acostumbrados a ver solo de cintura para arriba”, resumió el hombre de la ostentosa cabellera rizada. Y su compañera le siguió el juego: “¡Pues sí, tengo piernas!”. Entre ambos animaron un espectáculo en el que, según Touriñán, arrancar sonrisas es difícil por definición. “Tengan en cuenta que solo hacemos felices al 25 por ciento de los nominados. Y que, a medida que avanza la noche, el número de infelices aumenta…”.
 
   También fueron frecuentes las bromas sobre el error notarial que empañó esta edición de los Mestre Mateo, cuando en marzo hubo que corregir hasta 13 candidaturas que se habían atribuido erróneamente en diferentes categorías. Pero el peculiar sentido del humor del gallego es un signo de identidad casi tan acentuado como el apego a la tierra, el que enarboló Marga Pazos en el pasaje seguramente más emotivo de toda la velada. Coincidiendo con el centenario de Miss Ledya (1916), la primera película gallega de ficción, grabada en la isla de A Toxa y con un cameo del mismísimo Castelao, Pazos aprovechó para reivindicar el patrimonio incalculable de una lengua propia. “¿Cuánto vale el alimento del alma? No se puede tasar la pervivencia de una cultura, de un idioma, de una identidad. Tenemos una fuerza poderosa y no podemos dejar que enmudezca”, proclamó. Y remachó, citando al poeta Manuel María: “El idioma es la patria, la esencia más nuestra. Si perdemos el habla, no seremos nadie”.
 
 
Dani de la Torre
Dani de la Torre
 


   Serramoura 
repitió por segundo año consecutivo como la mejor serie. El premio a Os días afogados como mejor documental, el relato de la desaparición de varias aldeas en la década de los sesenta a raíz de la construcción del embalse de Lindoso, sirvió para aderezar el tramo final de la ceremonia, el mismo que vio proclamarse el magazín cultural Zigzag, ¡por quinto año consecutivo!, como el programa más querido de la TVG. “Entre nosotros y O descoñecido podemos montar un mercadillo de mestremateos”, bromeó su feliz presentadora. Así de abrumador resultó esta vez la confección del palmarés final. Lobos sucios, la película de Simón Casal de Miguel con Marián Álvarez y Manuela Vellés en sus papeles estelares, hubo de contentarse con los trofeos a mejor vestuario y dirección de arte. Los otros filmes destacados del año en Galicia, A praia dos afogados y Las altas presiones, se marcharon de vacío. “Pero esto no es una competición”, resumió con atino Dani de la Torre. “Aquí no hay nadie mejor ni peor: cada uno tiene su estilo y son maravillosos”. Porque el audiovisual gallego carbura, de eso ya no queda duda ahora.

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