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04-03-2019


‘A sombra da lei’ triunfa en unos Mestre Mateo que también encumbran a ‘Trote’


Luis Tosar acompaña en el podio a María Vázquez, Melania Cruz y Fede Pérez, los tres intérpretes en el filme de Xacio Baño


FERNANDO NEIRA (@fneirad)

La edición número 17 de los Mestre Mateo, los premios anuales del audiovisual gallego, se saldaron con un ganador claro y un segundo título muy destacado en las preferencias de los académicos. A sombra da lei, la nueva lección de cine trepidante a cargo de Dani de la Torre, confirmó los pronósticos y se llevó hasta 10 estatuillas, entre ellas las de mejor largometraje. Pero Trote, una joya de cine dramático y lacónico a cargo de Xacio Baño, aguantó hasta el final el envite y arañó cinco mestres, entre los que destacan el de guion (para el propio Baño, junto a Diego Ameixeiras), el de actriz principal (María Vázquez) y los de interpretación de reparto, que levantaron Melania Cruz y Fede Pérez. Luis Tosar, el protagonista de A sombra…, volvió a demostrar su imán absoluto con estos trofeos, aunque no pudo recogerlo en persona. Tampoco el propio De la Torre, destrozado anímicamente después de haber perdido solo tres días atrás a su madre, de 65 años, tras una dura convalecencia. La fallecida estuvo presente en las palabras de aliento de casi todo el auditorio.

 

   El audiovisual gallego se puso guapo en el Palacio de la Ópera coruñés, que albergaba de nuevo la ceremonia en detrimento del Palacio de Exposiciones de la ciudad (Palexco). En un ambiente muy festivo, porque la ceremonia coincidía este año con el sábado de carnaval, el sector se conjuró para seguir exhibiendo un músculo y talento que canalizan tanto las grandes productoras como las pequeñas e hiperactivas factorías independientes de la región, auténticos caladeros de nuevos creadores. Y dentro de un razonable optimismo, no dudaron en subrayar la importancia de contar con una televisión pública verdaderamente independiente y de preservar la lengua gallega como el principal tesoro cultural en manos del pueblo. 

 

   Durante dos horas y media, cinco conocidos actores cómicos gallegos tripularon, y nunca mejor dicho, una gala que volvía a emitir en riguroso directo la TVG. Camila Bossa, David Amor, Xúlio Abonjo, Carolina Iglesias y Fernando Epelde (este en el papel de robot) se metieron en la piel de los ocupantes de la Carpe Diem, una nave interestelar que aterriza desde el futuro en las exóticas tierras de Galicia. Los cinco se esforzaban por comprender esa extraña civilización “que tiene mucha morriña y mucha rotonda” y buscaban explicaciones al desapego del audiovisual gallego por las tramas futuristas. “Dejando a un lado el Telexornal [informativo de la TVG], ¿qué problema tenéis con la ciencia ficción?”, exclamó Abonjo en el que fue, seguramente, el chiste de la noche que propició mayores. 


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Xacio Baño. Fotografía: EFE


   “Mi madre falleció hace unos días y no tengo fuerzas de estar con vosotros”, escribió Dani de la Torre ante la eventualidad de que se llevara, como así fue, el Mestre Mateo a la mejor dirección. Encarnita Alvaredo, su progenitora, se convirtió en protagonista omnisciente de la velada, como gesto de cariño de toda la profesión hacia el realizador de Lugo. “Ella empezó a llevarme al cine en Monforte [de Lemos]. Con ella vi la primera película y la última”, la glosó su hijo. En su ausencia, los compañeros de la productora Vaca Films confiaron en que, al menos, estuviera siguiendo la ceremonia por televisión “y en compañía de su padre, que es un cinéfilo maravilloso y le dejó ver desde niño todas las películas que quería”.

 

   De la Torre ya arrasó tres años atrás con su primer largo, O descoñecido, que se llevó en abril de 2016 la friolera de 12 estatuillas. Esta vez se encontró con la tenaz resistencia de Trote, la ópera prima de otro lucense, Xacio Baño, inspirada en la tradicional Rapa das bestas. Baño acaparó con esa historia sobre la relación entre el hombre y el caballo el Mestre Mateo al mejor guion original. “Debe ser el premio al guion con menos palabras de la historia”, se carcajeó el propio cineasta ante la naturaleza de su obra, donde los silencios dicen más que las palabras. Tirando de esa misma retranca, Xacio le dedicó el trofeo a su abuela, aunque solo fuera por la siguiente anécdota deliciosa: “Un día entré por la puerta con un premio gigantesco al mejor cortometraje. Ella giró la cabeza y se limitó a decir: ‘Si te lo dieron a ti, cómo serían los demás…”.



María Vázquez. Fotografía: Leticia T. Blanco


Actriz en crisis

María Vázquez se impuso con Trote como mejor actriz principal a Michelle Jenner (A sombra da lei), Melania Cruz (Cantou Rosalía) y Rosa Álvarez Cabo (Sea beasts). Vázquez agradeció muy especialmente el galardón porque le llega en “un año particularmente difícil, inmersa en plena crisis de los 40”, y quiso compartirlo con sus compañeras de oficio, “pero en particular con las de la serie Fariña, a las que hoy echo en falta”. Vázquez también dio las gracias por la confianza que le demostraron desde la productora Frida Films. “Confiaron en mí antes que yo misma para ponerle voz a esta Carmen y tantas otras mujeres invisibilizadas. Este premio va por ellas. Unámonos todas, porque si no, estaremos muertas”.


Melania Cruz. Fotografía: Leticia T. Blanco


   Melania Cruz, mejor actriz de reparto por Trote, fue menos expresiva y se limitó a manifestar su agradecimiento a la propia Vázquez “por ayudarme tanto en estos meses tan difíciles para mí”. Y elevó un “¡Que viva el audiovisual gallego!”. Pero para locuaz estaba Fede Pérez, un reconocido cómico al que Trote consagraba como intérprete de reparto. “Yo prefiero dedicarle este premio a los payasos de este país, porque para ser actor dramático basta con poner cara de ‘Yo me dejé el gas olvidado, ¿verdad?”. Pérez lució una camiseta de Olloboi, el festival de Boiro, “como ejemplo, amigos, de que hay futuro en el audiovisual de Galicia. Por mucho que no hagan más que ponerle piedras en el camino…”.



Fede Pérez. Foto: César Quien / La Voz de Galicia


   Tosar redondeó su colección de mateos con el que A sombra da lei le proporcionó frente a Antonio Durán 'Morris' (Os Mariachi), Toni Salgado (O sabor das margaridas) y Xosé Antonio Touriñán (Land Rober Tunai Show), aunque no pudo recogerlo por encontrarse en Benín rodando Un mundo prohibido, la película de Salvador Calvo donde comparte elenco con Anna Castillo, Álvaro Cervantes, Ana Wagener o Jesús Carroza. Sus agradecimientos se repartieron entre Dani de la Torre, de cuyos dos largos es protagonista; la madre del cineasta, “en parte responsable de que las aventuras de Dani hayan sido realidad”; y la Academia do Audiovisual Galego, “por su compromiso con una industria arriesgada e incierta”.

 

Esas palabras leídas fueron colofón para una noche que avaló a O sabor das margaridas como mejor serie, demostración de que, según sus artífices, “Galicia tiene la cosa maravillosa de su talento como un grandísimo filón por explotar”. Y el joven orensano Rodrigo Vázquez, mejor comunicador por Ti verás, pronunció las palabras de mayor belleza sobre la cultura de Galicia. “Esto va para mis abuelos”, dijo, “que me inculcaron el amor por el idioma y me han permitido llevar una vida íntegra y plena en gallego. Y está dedicado a los niños que hablan en gallego. Si conseguimos que se sientan más orgullosos de su idioma, pensaré que nuestro trabajo está bien hecho”.



Mela Casal, trofeo de honor Fernando Rey


Los puentes de Mela Casal

 

La única artista que acudía al Palacio de la Ópera sin nervios por la incertidumbre inherente a todos los premios fue la gran actriz Mela Casal (Boqueixón, A Coruña, 1948). Sobre ella recaía el galardón honorífico Fernando Rey a toda una trayectoria que incluye las series Mareas vivas A vida por diante, además de películas como Sei quen esO lapis do carpinteiroO ano da carracha A esmorga. Mela, que vive “en una casa de aldea, al lado de un puente romano”, aprovechó este detalle a modo de metáfora. “Tender puentes ha sido crucial en mi vida y en este trabajo: tanto con los textos como con los compañeros, siempre he procurado comprender al otro para comprender lo de una misma. No existe arte sin comunicación o sin unión de ideas”.

 

“Hoy estoy agradecida, pero mañana os prometo que estaré reivindicativa, como siempre”, avisó Casal, que animó a “no cerrar nunca nuestros ojos ni deseos, por mucho que nos quieran poner cerraduras”. Dedicó el reconocimiento al recién desaparecido Xan Cejudo, “un hombre maravilloso con quien he compartido risas y amistad; a quien en la tómbola de la vida tuve la inmensa suerte de encontrar y ser su amiga”.

 

En el capítulo de despedidas, Carlos Ares puso fin a cuatro años de mandato en la Academia Galega con un emotivo homenaje a los creadores. “Sin nosotros, viviríamos en un mundo peor y lleno de miedos. No pedimos privilegios, solo que las autoridades defiendan a los trabajadores culturales, que somos los que trabajamos por un mundo más libre y mejor”. Y en las dedicatorias bonitas, mención para el brillante Jorge Coira, mejor montaje por A sombra da lei. Quiso acordarse de “la buena gente, esa que demuestra que en esta sociedad no todo es odio a los diferentes”.

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