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13-05-2019


Ana Brun recoge su trofeo a la mejor actriz en cine, con Antonio de la Torre en segundo plano con idéntico honor



Los VI Premios Platino encumbran a Antonio de la Torre, Ana Brun, Diego Luna y Cecilia Suárez


La última joya del mexicano Alfonso Cuarón, 'Roma', fue la gran triunfadora de la edición al obtener cinco trofeos


RUBÉN DEL PALACIO

El Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret, en la Riviera Maya mexicana, acogió por segundo año consecutivo los Premios Platino del Cine Iberoamericano, que alcanzaban su sexta edición la noche de este 12 de mayo con el decidido respaldo de la Fundación AISGE. De la buena salud del sector audiovisual a ambos lados del Atlántico daban fe las 928 obras de 23 países presentadas, récord histórico de participación en la historia de estos ambiciosos galardones. El polifacético Santiago Segura y la actriz mexicana Cecilia Suárez condujeron una ceremonia que encumbró a México, aunque España vio igualmente aplaudida la calidad de sus trabajos gracias a distinciones como las que consiguieron Antonio de la Torre al mejor actor por El reino, el filme Campeones en el apartado Cine y Educación en Valores, Arde Madrid como mejor teleserie iberoamericana, El silencio de otros en la categoría de documental o Un día más con vida en la de película de animación. Y un mítico artista español, el cantante Raphael, recibió el Platino de Honor en reconocimiento a su puñado de intervenciones cinematográficas desde los años sesenta.


   Roma, de Alfonso Cuarón, se erigió en vencedora indiscutible de esta convocatoria al materializar en su propio país cinco de sus nueve candidaturas, entre ellas las de mejor película iberoamericana de ficción, mejor dirección y mejor guion. Semejante lluvia de trofeos se suma a un palmarés que incluye tres estatuillas en los Óscar, dos Globos de Oro, cuatro BAFTA, un Goya y el León de Oro en el Festival de Venecia.


   La laberíntica cinta de Rodrigo Sorogoyen sobre la corrupción en la política española, El reino, consolidó la proyección internacional de Antonio de la Torre al reportarle el Platino a la mejor interpretación masculina en el terreno cinematográfico. La ovación de Iberoamérica le llegaba tras anotarse aquí casi todas las victorias posibles: el Goya, el premio de la Unión de Actores, el Forqué, el Feroz, la Medalla del CEC, el ASECAN de la crítica andaluza, el Sant Jordi, el Días de Cine... El actor compartió su nuevo logro con la viuda del político socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, fallecido en Madrid solo dos días antes de la gala, pues su aportación resultó de enorme utilidad en la documentada gestación del proyecto de Sorogoyen. "Le enviamos el guion y nos contestó con un PDF con correcciones y más de 50 ideas", recordó. De la Torre participó además en la coproducción La noche de 12 años, una de las finalistas a mejor película de ficción, donde a las órdenes de Álvaro Brechner encarnó al expresidente uruguayo José Mujica durante su penoso cautiverio en sus tiempos de juventud. Por eso en su discurso agradeció también la posibilidad de "aprender de una figura tan grande".


   Mayor sorpresa causó la veterana artista paraguaya Ana Brun al conquistar la categoría de interpretación femenina en cine gracias a Las herederas, una historia que le permitió imponerse a la Penélope Cruz de Todos lo saben y a las actrices de Roma Marina de Tavira y Yalitza Aparicio, quien partía como favorita tras encandilar a medio mundo con su papel de sirvienta indígena en el largometraje autobiográfico de Cuarón. Pese a que atesora desde la infancia una extensísima trayectoria encima de los escenarios, Las herederas constituye el salto a la gran pantalla de Brun, que ya sobrepasa los sesenta. Pero no por tardío su debut ha resultado menos vistoso: su actuación mereció el Oso de Plata en la mismísima Berlinale y convenció también en el Festival de Lima. Esta vez dedicó su premio a los profesionales del celuloide en su país, que trabajan "con pocos recursos pero con mucho talento". Quizá se abra un futuro prometedor para esa exigua industria audiovisual a raíz del doble éxito de este filme, que se alzó además con el título de mejor ópera prima iberoamericana. Su director, Marcelo Martinessi, narra en imágenes la relación lésbica entre dos mujeres mayores que conviven en el marco de una sociedad conservadora, lo que ha generado polémica. "A pesar de vivir en un país donde todavía hay intolerancia y fanatismo", sentenció Martinessi ante el público, "con esta historia celebramos la libertad de todo ser humano". Y gracias a su valiente apuesta, Paraguay puede presumir de sus dos primeros Platino.  



Los representantes de 'Arde Madrid': Paco León, junto a la coguionista Anna R. Costa (a su izquierda) y las actrices Inma Cuesta y Anna Castillo (en los extremos) 


Empuje de las nuevas plataformas y del compromiso social

En los apartados de mejores interpretaciones televisivas ganaron los mexicanos Cecilia Suárez y Diego Luna con sendas producciones de Netflix: La casa de las flores y Narcos: México. Suárez aparcó por un momento el rol de presentadora de la velada para recoger la estatuilla que recompensaba los esfuerzos de su Paulina de la Mora por mediar en todos los conflictos familiares de La casa de las flores. Compañero suyo en el reparto de esa telenovela de temática revolucionaria es el creador total Paco León, cuya comedia Arde Madrid terminó la noche como mejor teleserie iberoamericana. El guionista, director y protagonista de sus episodios, que carecerán de continuidad en una segunda temporada, rebajó con su hazaña el tirón de la plataforma norteamericana de streaming: "Netflix no quiso la serie. Gracias a Movistar+ por demostrar que hay vida después de Netflix".


   España siguió engrosando su palmarés con la inclusiva Campeones, que debió conformarse con el Platino al Cine y Educación en Valores de entre sus cinco nominaciones. A la cinta de Javier Fesser le avalaban además el Goya a la mejor película y el honor de ser el título español con más taquilla de la temporada. "Hacemos cine porque amamos las películas. Y esta ha dado a la gente la oportunidad de meterse en la piel de otras personas maravillosas por su diferencia", concluyó Fesser. Con el Goya al mejor largometraje documental, el Forqué y el Premio del Público en la Berlinale aterrizaba en México El silencio de otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar. Centrado en las víctimas supervivientes del franquismo que recurrieron a la Querella Argentina para que se investigara la brutal represión ejercida por la dictadura, "es una historia de solidaridad entre España y América Latina, pues a Argentina fueron a pedir la justicia que durante años se les había negado", apuntó Carracedo.



Raphael, otro español universal

La apertura de la ceremonia con la interpretación de Mi gran noche fue premonitoria para quien recibiría el Platino de Honor de este 2019: Raphael. “Su arte ha sido siempre un puente entre las culturas española y americana", rezaba la nota de prensa que anunció el galardón ya el pasado 8 de abril. Con el auditorio en pie y en medio de una interminable ovación, habló de "un día muy especial y muy emocionante. Sin ustedes, sin mi público, todo esto no tendría sentido".


   La jornada anterior había admitido ante los medios de comunicación que le hacía "especial ilusión recibir este premio por mi trabajo en el cine, lo cual ha sido una gran sorpresa, ya que lo habitual es que reconozcan mi trayectoria en la música”. Y es que apenas nueve largometrajes alberga su filmografía desde mediados de la década de los sesenta, cuando comenzó a encadenar personajes para el lucimiento de su figura como cantante en tres títulos de Mario Camus: Cuando tú no estás, Al ponerse el sol y Digan lo que digan. Protagonista absoluto sería también, ya en los setenta, de las películas de Vicente Escrivá El golfo, El ángel y Sin un adiós. No obstante, su última aparición en la pantalla grande se la brindó Álex de la Iglesia en 2015 con una exitosa comedia que se tituló Mi gran noche, como su canción. Y no se da por retirado: “Me siguen llegando guiones y me gustaría volver al cine. Si no lo he vuelto a hacer es porque me ha resultado incompatible con los conciertos. Mi vida es una continua gira”. Su experiencia ante la cámara la completan las series de televisión Donde termina el camino (1978) y Dale, Loly! (1993) y el corto Mi novio es bakala (1999).


   Después de pronunciar su discurso y de entonar un segundo tema, Yo soy aquel, cerró la que definitivamente fue su gran noche.

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