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01-04-2019

 

Andrea Fandós conquista con 10 años el Simón a la mejor interpretación del año

El documental ‘Bécquer y las brujas’ acapara hasta cuatro estatuillas en la gran fiesta del audiovisual aragonés

 


Andrea Fandós

 

FERNANDO NEIRA (@fneirad)

Reportaje gráfico: Emilio Gazo (ACA)

Todos sus compañeros y compañeras de candidatura acumulaban mucha más experiencia y, desde luego, trienios en el documento nacional de identidad. Es probable que Andrea Fandós ni siquiera tenga todavía el suyo en el bolsillo, porque aún carece de obligación legal para ello. Pero esta niña de 10 años, protagonista del corto de Ignacio Lasierra La comulgante, se erigió este viernes 29 de marzo en la ganadora más párvula en la historia de los Simón, los premios de la industria audiovisual aragonesa, que alcanzaban este año su octava entrega. Fandós se impuso contra pronóstico al veterano José Luis Gil (que concurría por Miau) y a los otros cuatro rivales de una candidatura que sigue siendo mixta: Chavi Bruna (El astronauta) y el desaparecido Santiago Meléndez (La tierra muerta) en la parte masculina, y Laura Gómez-Lacueva (La tierra muerta) y Natalia Gómara (La marca) por el lado femenino. La ceremonia, celebrada con éxito en el Auditorio de Zaragoza con Miriam Domínguez y Rafa Maza como ágiles y polifacéticos maestros de ceremonia, sirvió para consagrar al documental Bécquer y las brujascomo el gran fenómeno audiovisual de la temporada aragonesa con una lluvia de cuatro simones: mejor documental, dirección (Elena Cid), guion y montaje. Y Miau se hizo, mientras tanto, con la estatuilla a mejor largometraje.

 

   Andrea Fandós y Elena Cid simbolizaron el triunfo y el protagonismo de los niños y las mujeres en los Simón de este 2019. La primera, como es lógico, se quedó casi sin palabras (“¡Es que no me lo esperaba!”), pero reunió fuerzas y desparpajo para dar las gracias “a Nacho [Lasierra] y a todo el equipo”. “Todos me trataron muy bien y me lo hicieron pasar genial”, resumió esta chiquilla que encarna a una niña, María, empeñada en cumplir “el último deseo de su madre fallecida” sin que en la familia nadie parezca reparar en ello.

 

 

Elena Cid

 

 

   Elena Cid, por su parte, vio recompensados los cuatro años de trabajo e investigación en torno al poeta Gustavo Adolfo y su relación con Trasmoz, “el pueblo de las brujas” y único lugar oficial maldito en la geografía española. “Ha sido un aprendizaje inmenso. He comprendido en este tiempo que las brujas no eran seres mitológicos, sino mujeres perseguidas. Y una vez más debemos conocer lo sucedido para que ciertas cosas no vuelvan a suceder nunca, para seguir mirando siempre hacia adelante”, enfatizó en uno de los discursos más vibrantes de la noche.

 

   La pequeña Andrea no resultó ser la única niña que pisaba el escenario, puesto que la gala estuvo dedicada “a la pedagogía y la educación de cine” y vivió uno de sus momentos más emocionantes con la irrupción de los alumnos de quinto de Primario del colegio público Castillo Qadrit, en Cadrete, un pueblito de 3.900 habitantes a las afueras de Zaragoza. Estos niños y niñas y su cuerpo docente han desarrollado en las aulas un taller de valores a través del cine y los medios audiovisuales. Lo asombroso es que llevan ya grabados cinco cortometrajes y han constituido incluso el Club de la Pajarita, que dispone hasta de blog, para difundir principios solidarios. Los chavales, que han sido objetos incluso de una ponencia en el reciente Congreso Internacional de Innovación Educativa, interpretaron una canción de composición propia.

 

 

El presentador Rafa Maza, junto a Luisa Gavasa

 

 

   El título de mejor largo aragonés se lo llevó Miau, de Ignacio Estaregui, que solo competía en una categoría esta vez exigua con Incierta gloria, de Agustí Villaronga. La actriz Luisa Gavasa, auténtica musa del sector en Aragón, se desplazó expresamente hasta la capital maña para entregar este galardón, aprovechando además que ella formaba parte del reparto de ambas cintas. Miau conquistó también las estatuillas a mejor fotografía y diseño de producción. Fue una casi afónica Gloria Sendino, precisamente, la que quiso compartir este trofeo con “todas las personas que intentan sacar adelante una película en Aragón”. Y el productor ejecutivo de la cinta, Jaime García Machín, cerró la gala enarbolando un discurso de sabor agridulce. “Doy gracias a las instituciones por su ayuda. Por su escasa ayuda. El que da lo que tiene no está obligado a más, cierto, pero sería bueno que las instituciones lucháseis mucho más”, sugirió.

 

 

Jesús Vidal ha vuelto a hacerlo

El momento de ovaciones más prolongadas y asistentes puestos en pie lo propició Jesús Vidal, reciente Goya a actor revelación por Campeones y del que muchos no conocían su faceta de embajador de los Simón. “Ustedes tampoco saben lo que han hecho. Me han vuelto a hacer muy feliz”, anunció con su ya inconfundible bonhomía, parafraseando ese discurso de agradecimiento en los Goya con el que dio la vuelta al mundo. Vidal reivindicó “el valor añadido que para el cine tenemos las personas diferentes, eso que algunos llaman personas con capacidad”, porque, según dijo, “aportamos verdad”. Y formuló una muy seria petición a “productores, directores y directores de casting”: “Nosotros podemos interpretar muchos personajes, incluso algunos que no tengan discapacidad. A ver si toman nota. El cambio en la sociedad que ha propiciado Campeonesse debe a que, si una imagen vale más que mil palabras, una imagen en movimiento vale más que un millón de palabras…”.

 

También fue calurosísima la acogida ofrecida al productor Félix Zapatero, un histórico del sector, cuando levantó su Simón de Honor. “Hay tal cantidad de talento en esta comunidad, desde Jorge Usón a Carmen Barrantes, que el futuro está asegurado”, pronosticó. Y admitió que a estas alturas de la vida ha preferido orillar ya su faceta cinematográfica. “Estoy delicado y me paso el tiempo escribiendo mis memorias, para que les queden a mi familia, y volviendo a tocar música con mis amigos de los años sesenta..:”, nos confió.

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