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19-06-2018



El día que el Papa recibió en audiencia a Rafael Gil

Pío XII se enamoró en 1951 de 'La señora de Fátima'. Creencias religiosas al margen, la película superaba la versión que Hollywood realizó un año después

 JAVIER OCAÑA (@ocanajavier)

El poder evangelizador del cine, y esta vez en sentido estricto: el máximo representante de la Iglesia Católica, recibiendo en audiencia privada a un director para darle las gracias por una película. La cita la había provocado el espectacular éxito de público, en España y en medio mundo, de La señora de Fátima, y Pio XII vino a decir a Rafael Gil que su película, de 1951, haría “más por la fe católica que muchas homilías”. 

 

   Los mejores trabajos de Gil habían quedado atrás. Las comedias un tanto amargas de sus inicios (El hombre que se quiso matar, Viaje sin destino), su estrambótica versión de Eloísa está debajo de un almendro, de Jardiel Poncela, y, sobre todo, La calle sin sol, excelente aproximación española al realismo poético francés. Sin embargo, Vicente Escrivá, como productor, guionista y guía de La señora de Fátima, otorgó a Gil la oportunidad de traspasar fronteras con la visualización, según la fe católica, de un milagro: la aparición de la Virgen a unos niños en el año 1917.

 

 

   Realizada durante el franquismo, con su mensaje nacional-católico, la película no duda en mostrar el clima político y social portugués de la época, en medio de la I Guerra Mundial, con el país vecino en el bando aliado y con los ecos de la revolución rusa. Y, por supuesto, Escrivá y Gil lo llevan a su terreno, el de la muy explícita crítica del marxismo, con un alcalde comunista que, más que anticlerical, es directamente intrigante y villano del relato. Y, por supuesto, con la muestra del prodigio, un acontecimiento que, más allá de las creencias, es muy interesante: en lo religioso, en lo político, en lo social y en lo mental. Porque el día 13 de octubre, según cuentan las crónicas de los periódicos, fotos incluidas, durante la última aparición de la Virgen a los críos, ocurrió el llamado Milagro del sol, con los cielos abriéndose para 70.000 personas, la mayoría creyentes, pero también periodistas, autoridades y curiosos.

 

Histeria colectiva, suceso paranormal o milagro, lo cierto es que Gil consiguió con su película, y con esa secuencia, incluso empequeñecer una versión de Hollywood, El mensaje de Fátima, producida por la Warner y compuesta al año siguiente, en 1952. El poder del cine. 

 



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