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31-12-2019

Rafael Jorge Negrete

“Quiero que México sepa lo mucho que España valora su cultura y su música”


El nieto del inolvidable Charro Cantor alterna rancheras con canto lírico al tiempo que, “casi sin buscarlo”, consolida su faceta de actor en largometrajes y telenovelas

 

 

Rafael Jorge Negrete con el director general de AISGE, Abel Martín

 

ANA WOYCIECHOWSKY

Reportaje gráfico: Miguel García-Gallo

Y, de pronto, el charro comenzó a cantar ópera. El público, que esa fría noche madrileña de mediados de noviembre había ido a escuchar música tradicional mexicana de la voz del nieto de Jorge Negrete, quedó prendado. 

 

   Enfundado en el elegante y tradicional traje de charro, Rafael Jorge Negrete interpretó parte de algunas de las óperas en las que ha participado y ya forman parte de su repertorio, desde El Barbero de Sevilla a Carmen o Tosca, antes de comenzar ese repertorio de música popular mexicana por el que también se le conoce ampliamente en su país.

 

   Hijo de Diana Negrete –hija del legendario Jorge Negrete, El Charro Cantor–, Rafael se apasionó desde niño por la música. Recuerda que su padre, hombre de amplia cultura e ingeniero de profesión, lo llevaba a escuchar ópera en Ciudad de México. Tanto esa circunstancia como la admiración por su abuelo le condujeron a obtener la licenciatura en Canto de Ópera y Concierto del Conservatorio Nacional de Música y a estudiar una temporada en Salzburgo. En la actualidad combina el canto lírico con la interpretación y difusión de la música tradicional de México.

 

– ¿Con cuál de las dos facetas se siente más cómodo?

– Me encanta, la ópera pero también me gusta mucho difundir la rica tradición musical de mi país. Lamentablemente, se han impuesto en los medios masivos otros géneros como el pop, la denominada banda y el reguetón. Resulta increíble que en Ciudad de México no exista ni una sola emisora de radio especializada en música tradicional mexicana, aunque siga muy vigente en el gusto de la gente. Para mi asombro, he encontrado radios en Perú, Colombia y hasta en Madrid que sí transmiten rancheras y otros géneros populares mexicanos.

 

– Por aquello de que nadie es profeta en su tierra…

– No es el caso, porque a los mexicanos les gusta su música. Se trata más de un tema comercial. A pesar de ello, recientemente los jóvenes menores de 20 años se están interesando en la música ranchera como parte del movimiento hipster y están asistiendo cada vez más a sitios como la Plaza Garibaldi a escuchar a los mariachis. La capacidad de fusión con otros géneros como el bolero, el vals peruano, el tango y hasta el joropo la hace muy popular. El mariachi sinfónico, por ejemplo, nació como banda sonora de las películas en los años 40. De manera que seguirá evolucionando y adaptándose.

 

 ¿Qué ha percibido por parte del público español en sus presentaciones como solista?

– Al público español le gusta la música ranchera. Siempre siento una gran receptividad, cariño y respeto. Quisiera que los mexicanos sepan lo mucho que se valora en España nuestra cultura, y especialmente nuestra música.

 

 

– La pregunta que no podía faltar…¿La fama de su abuelo lo ha ayudado o ha sido un reto?

– Adoro a mi abuelo, al que lamentablemente no conocí porque falleció antes de que yo naciera. Por eso no había la posibilidad de que me abriera ninguna puerta, como es común en estos casos, aunque luego haya que demostrar el talento bajo una mayor presión, precisamente por ser descendiente de una leyenda. Jorge Negrete fue mucho más que El Charro Cantor de México. En el Teatro Colón de Buenos Aires cantó Adiós, Pampa Mía vestido de gaucho; en España interpretó a un cantante de zarzuela en la película Teatro Apolo; fue a Venezuela y cantó piezas de los llaneros… En fin, creo que encarnaba como pocos al hombre iberoamericano. Eso le reportaba admiración, pero también mucha envidia.

 

 Ahí queríamos llegar. Las masas lo recibían como el ídolo que era. Hay muchas anécdotas, como que tenía que salir en ambulancia de los eventos, y aquella famosa frase que se le atribuye a su llegada a Madrid en la estación de Chamartín al ver la multitud que lo esperaba: “¿Es que aquí no hay hombres?”.

– Lo cual es totalmente falso. Él jamás habría dicho algo así. Fue un comentario malintencionado de un periodista mexicano, que también lo hizo circular a su llegada a Venezuela. De hecho, si ven las fotos, había muchos hombres en Chamartín. Estaba acostumbrado a esos recibimientos.

 

– ¿Son políticamente incorrectas para los tiempos que vivimos las letras de algunas rancheras?

– Son canciones catárticas, de dolor y despecho. Algunas letras son duras, pero nunca tanto como las del reguetón, por ejemplo. Son interpretadas tanto por hombres como por mujeres. Hay muchas y buenas intérpretes femeninas en México, y en el pasado es imposible olvidar a Lola Beltrán, por ejemplo.

 

Los intereses de Rafael van mas allá de la música. Confiesa que, casi sin buscarlo, ha sido requerido para películas, series y documentales como Secretos de la Historia, y también para telenovelas como Qué bonito amor o películas como Canon y Una Última y Nos Vamos.

 

– Utiliza mucho las redes sociales. Está presente en YouTube con cientos de miles de visualizaciones y en Spotify con gran parte de su repertorio…

– Me encanta la tecnología y las redes sociales. Permiten un contacto directo con el público. En las presentaciones en directo me aseguro de que algunas partes se transmitan por alguna red social. En el campo de la actuación, creo que temas como Netflix diversifican y democratizan los contenidos, al tiempo que constituyen un aliciente a la competencia, lo que repercute de manera positiva en la calidad de las producciones.

 

– ¿Podría desvelarnos algunos de sus planes para el futuro cercano?

– Lo más próximo es seguir cantando ópera. Como tenor, volveré a personificar a Pedro de Alvarado en Motecuhzoma II en Ciudad de México. Y, por supuesto, espero regresar pronto a España para seguir difundiendo la música tradicional de México.

 

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