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Ricardo Gómez



“Me teletransportaría al lugar donde Steve McQueen ruede su próxima película”



Este madrileño de 21 años apenas necesita presentación, pues todo el país le conoce desde 2001 por dar vida a Carlitos en la serie Cuéntame cómo pasó, aunque su ya prolongada trayectoria tiene orígenes teatrales. Nació con la vista puesta en los escenarios gracias a las actuaciones de su madre y en plena niñez debutó tras el telón con el musical La bella y la bestia, que allá por 1999 aterrizaba en el imponente Lope de Vega capitalino para abarrotarlo día a día hasta 2002. En las funciones a pie de la Gran Vía encarnó al pequeño Chip, el hijo de la cocinera del castillo donde residía el engreído príncipe protagonista, cuyo cuerpecito infantil adquiría forma de taza a raíz del hechizo de una vieja mendiga. Y es que la mujer había convertido al aristócrata en un monstruo debido a su crueldad, un castigo que solo tendría solución si lograba enamorar a alguien pese a semejante apariencia, pero la maldición también pesaba sobre una plantilla de sirvientes que habían quedado transformados en insospechados objetos. Todo empezaba a cambiar con la llegada a la fortaleza de una joven culta que, con paciencia suficiente para aguantar los desmanes y violentos arrebatos del señor, hacía pensar a todos en el fin del interminable calvario. Su Tacita amenizaba con bailes la penosa estancia de Bella, casi siempre a escondidas, sin obedecer las severas directrices de Bestia. Cuando la pareja superaba los obstáculos propios de cualquier cuento de hadas y declaraba abiertamente su amor, él recuperaba su aspecto humano junto a los demás personajes y lo celebraban en el salón.
 
   Toda España se ve reflejada en mayor o menor grado en su Carlos Alcántara. Los televidentes de generaciones recientes se han topado al mismo tiempo que él con los cambios físicos y las experiencias iniciáticas que van marcando el paso de la infancia a la madurez. Los más curtidos encuentran en su mirada una ventana para asomarse de nuevo a sus tiempos mozos en un país ahora casi irreconocible que en aquel 1968 se disponía a sepultar el inmovilismo con una irreversible voluntad de modernización. Intensísima resulta la existencia que su personaje se procura a lo largo de los 290 episodios emitidos, divididos en 16 tandas que ya dejan atrás la aplastante victoria electoral del PSOE. Ante los decorados de Cuéntame hemos presenciado sus juegos callejeros en el barrio obrero de San Genaro, las travesuras que traían de cabeza a su abuela Herminia (María Galiana), las conversaciones cómplices con su hermano Toni (Pablo Rivero) en la habitación que ambos compartían, los desengaños amorosos cuando la anatomía femenina todavía se le antojaba un misterio…
 
 
 

 
 
 
   De los pantalones cortos pasó a los de campana, de las carreras en el descampado a los futbolines de los recreativos, de los cómics a las portadas explícitas del destape. Coqueteó con el comunismo cuando el régimen franquista lo perseguía y se alejó de él cuando la deseada transición lo legalizó. Tras apoyar a la UCD en los comicios de 1977, por imperativo paterno se matriculó en ese ICADE de niños bien, pero estaba cantado el triunfo de su auténtica vocación: la literatura. La efervescencia cultural y nocturna de la capital le sirvió de cauce para canalizar su rebeldía, hasta el punto de dejar su condición de estudiante en la universidad por atender la barra del Fly Bar en compañía del juerguista y mujeriego Felipe (Nacho Aldeguer). Allí la fiesta le duraba poco, pues pese a no ser responsable del tráfico de drogas, acababa con los huesos en la cárcel. Y de ella salía vivo de milagro. Habrá que esperar hasta 2016 para que continúe regalándonos peripecias en la decimoséptima temporada.  
 
   Su temprano bautismo cinematográfico aconteció en 2003 detrás de la cámara, ante un micrófono para poner voz a Jimmy en la cinta de animación española Los 3 Reyes Magos, capaz de reunir en la cabina de doblaje a emblemáticos nombres: José Coronado, Imanol Arias, Juan Echanove, José Luis Gil, Pepe Sancho, Javier Gurruchaga, Iñaki Gabilondo… Su cara sí se asomó a la gran pantalla al año siguiente, cuando el oscarizado José Luis Garci le dirigió en esa historia de posguerra titulada Tiovivo C. 1950. A sus órdenes se metió en la piel del pequeño Acisclito y conoció a viejas glorias de la interpretación, desde Fernando Fernán Gómez a María Asquerino pasando por Agustín González o Aurora Bautista.
 
 
 

 
 
 
   Su currículum estrenaba al mismo tiempo el apartado de cortometrajes con una pieza de carácter benéfico, Héroe de verdad, donde asumió el protagonismo junto a Víctor Elías, popular en ese momento por ser miembro de otro clan mítico de nuestra televisión: los Serrano. Ambos se añoraban su vida fuera del hospital en el que permanecían ingresados por culpa del cáncer e inventaban un mundo de superhéroes para sobrellevar esa dolencia de forma menos traumática. Como su Santi conseguía recuperarse antes, llevaba a su amigo Fran unas piedras con las que ganar la batalla a las células perversas. En 2009 llegó Cosas de críos, un auténtico reto por proponerle un cambio radical de registro: de tierno hijo de los Alcántara a tipo despiadado. Bordó entonces a un chaval que aparentemente sufría una paliza a manos de otro en medio de una calle desierta, con la suerte de que una conductora espantaba al agresor y le acercaba a casa en su coche, sin pensar que sería víctima de una macabra encerrona ideada por ambos muchachos. Él la conducía hasta un descampado y allí aguardaba su supuesto enemigo para luego violarla y torturarla juntos. El argumento contenía una clara denuncia contra la polémica Ley del Menor, pues los verdugos presumían de impunidad por su condición de adolescentes.
 
   De vuelta a sus raíces escénicas, en 2006 le fichó la mismísima Blanca Portillo para el montaje Siglo XX… que estás en los cielos, representado en el Teatro Español. El argumento revivía episodios opuestos pero igualmente trágicos de nuestra historia, y lo hacía en un espacio a oscuras, pues se trataba del encuentro entre dos jóvenes fallecidos: un miliciano republicano caído al inicio de la Guerra Civil (Roberto Enríquez) y una drogadicta aniquilada por una de esas sobredosis tan frecuentes durante la movida (Silvia Abascal). El primero se presentaba como denunciante del alzamiento que impuso una dictadura de cuatro décadas en el país, mientras que la segunda había sido víctima de la sed de libertad desatada en democracia. Como ya hiciera el cine, las ondas también reclamaron su voz. La experiencia del teatro radiofónico se la debe a un texto biográfico sobre Cristóbal Colón, El último viaje del almirante, grabado por RNE en la Casa Encendida antes de su emisión. La pieza breve Patera. Réquiem le aproximó de nuevo al drama, esta vez el de la emigración, aunque en la zozobra al menos le ilustraron las provechosas lecciones de Pedro Mari Sánchez o Miguel Rellán. El aclamado Juan Margallo repitió la osadía de la Portillo al erigirle con 15 años escasos en coprotagonista de otro proyecto sonado, El señor Ibrahim y las flores del Corán, un canto a la tolerancia cuya dirección no dudó en asumir Ernesto Caballero. Y la cosa funcionó. Desde el Teatro Arenal se trasladaba al París de los sesenta en la piel del adolescente judío Momó, decidido a aplacar las diferencias culturales y generacionales entre él y el viejo tendero musulmán Ibrahim, con quien entablaba una profunda amistad.
 
 
 

 
 
 
HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actor?
− Sí. Tenía alrededor de cinco años y ya veía a mi madre en el teatro, donde estaba representando la obra Historia de un caballo con Carlos Hipólito y Paco Valladares. Un día pregunté si me dejaban subir al escenario y aceptaron. La sensación que me invadió justo antes de pisar las tablas es lo que me mantiene enamorado de este oficio.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− Mi madre estaba conmigo entre cajas, y para explicarle los nervios que me entraron, le dije lo siguiente: “Siento pus en el estómago”. Todo el mundo que sale al escenario sabe de qué estoy hablando.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− El más evidente fue entrar en Cuéntame, aunque puedo ir más allá en esta pregunta: mi gran fortuna es tener a mi madre y su empeño en que mantenga los pies en el suelo.
 
− ¿A cuál de sus personajes le tiene especial cariño?
− Carlos Alcántara es el pilar fundamental de mi carrera hasta ahora, pero le guardo mucho cariño a aquel Momó que interpreté junto a Juan Margallo en El señor Ibrahím y las flores del Corán.
 
Si el teléfono dejase de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− La gente cree que a los actores que trabajamos continuamente, como es mi caso gracias a Cuéntame, no nos deja de sonar el teléfono. Y no es cierto: prima la idea de “estará muy ocupado con su serie”. Por eso no me importaría que sonase un poco más. Pero no me cuesta coger mi cámara, tirarme a la calle y ponerme a disparar.
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− No. Nunca. No va conmigo. Espero mantener mi personalidad y esa actitud en el futuro. ¡Que eso no cambie!
 
¿En qué momento llegó a pensar: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− La primera vez que tuve que enfrentarme a una escena de sexo en Cuéntame cómo pasó.
 
 
 
(Foto: Roberto Pérez Toledo)
(Foto: Roberto Pérez Toledo)
 
 
 
− ¿Cuál considera que es el gran lastre del celuloide español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
− Hace unos años el problema era la temática de las películas, pero el abanico se ha ampliado bastante últimamente. En la actualidad destaca la dificultad para realizar producciones de presupuesto medio. Cada año hay cuatro o cinco títulos con un enorme impacto y una gran cantidad de propuestas low cost, muchas de las cuales no llegan al público por obstáculos en la distribución. Pero como hablo desde la ignorancia, no propondré una solución: sería muy osado por mi parte. Ya se sabe que cuando no tienes nada interesante que decir…
 
− ¿Cuál fue el primer intérprete que le conmovió hasta la lágrima?
− Carlos Hipólito, Paco Valladares e Imanol Arias.
 
¿Qué frase de película le gusta aplicar como leit motiv personal?
− “Strenght and honor” (“Fuerza y honor” en castellano). La pronuncia el gran Máximo Décimo Meridio en Gladiator.
 
− ¿Qué filme ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
Gladiator.
 
− ¿Nos cuenta alguna anécdota que haya vivido como espectador?
− De niño iba al teatro todos los días para ver a mi madre. A quienes se sentaban a mi lado siempre les decía: “¡Mirad, mirad, esa de ahí es mi madre!”. Con todo el orgullo. Y lo seguiría haciendo.
 
− ¿A qué serie está enganchado?
− A Mad Men: cuenta con un guion inteligente y está rodada con un mimo que no suele estilarse en la televisión. Sigo propuestas nacionales cuando puedo, sobre todo las de la productora Bambú: tiene un punto de vista interesante sobre la ficción. Y también estoy al tanto de todo lo que hace el guionista Javier Olivares, de lo más inteligente que podemos encontrar en España ahora mismo.
 
 
 
De niño en las primeras temporadas de 'Cuéntame cómo pasó'
De niño en las primeras temporadas de 'Cuéntame cómo pasó'
 
 
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer esta profesión?
− “Crece como persona y crecerás como actor” o “Atrévete”.
 
¿Cuál es su punto fuerte como intérprete?
− La mirada.
 
¿Y débil?
− Me falta expresividad corporal. Llevo mucho tiempo acostumbrado al plano corto, necesito una dosis de teatro como solución [risas].
 
− ¿Cómo titularía la autobiografía de lo que lleva vivido hasta ahora?
Mi película.
 
− ¿A qué lugar del planeta le gustaría teletransportarse mañana?
− A aquel donde Steve McQueen sitúe la cámara para rodar su próxima película. Sería un buen sitio, ya lo creo…
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− ¡Ojalá pudiese deciros! Tengo alguna propuesta cinematográfica encima de la mesa, pero me cuesta mucho eso de las decisiones. Pretendo cuidar mucho mi próximo paso profesional, no quiero equivocarme.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Debutar en la gran pantalla y compartir escenario con Juan Echanove.
 
− ¿Qué canción simboliza el momento actual de su vida?
El caso de la rubia platino, de Joaquín Sabina.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− Tantos… “La mortalidad infantil cae un 99%”. “El IVA cultural se reduce al 7 por ciento”. “El Real Madrid gana su undécima Champions League”.
 
− ¿A qué otra época histórica le gustaría regresar?
− A los años cincuenta. Así trabajaría en ese cine que ahora llamamos clásico junto a Paul Newman y James Dean. Tampoco me importaría descubrir la movida madrileña de los ochenta.
 
¿Con qué parte de su cuerpo se siente más satisfecho?
− Con mis manos.
 
− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos.
− Hacéis una labor estupenda y necesaria. La revista que editáis me parece muy interesante, participé hace poco en vuestro concurso de fotografía El Objetivo Amigo… Todo lo que sea en pro del arte y la cultura es bien recibido. ¡Gracias!
 
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