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Sara Sálamo


“Si el teléfono dejase de sonar, crearía una compañía con otros actores”
 

 
Tinerfeña de 22 años. Aunque desde la adolescencia había trazado una importante trayectoria como modelo en Canarias, poco después de cumplir los 19 se marchó a Madrid con el sueño de ser actriz. Aterrizó sin saber que a principios de 2012 debutaría en la interpretación gracias a la histórica Toledo (Antena 3), que en uno de sus capítulos la arrastró hasta el convulso siglo XIII para plasmar la frágil convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos en dicha ciudad. Encarnó entonces a Violante de Aragón en su juventud, cuando estuvo dispuesta a renunciar al matrimonio que su padre le había arreglado con el monarca Alfonso X de Castilla para poder escapar junto a un honrado guerrero llamado Rodrigo, de quien estaba profundamente enamorada. Pero su madre escondía una carta en la que su amado concretaba los datos de la huida, así que al final accedía a casarse y se convertía en reina, mientras que él alcanzaba el cargo de magistrado tras librar mil batallas.
 
   Aquel mismo año se mudó durante varios meses a Málaga, donde grabó la recta final de Arrayán (Canal Sur), la producción más vista de esa cadena desde 2001. Dispuso de 70 episodios para lograr que los espectadores andaluces se familiarizaran con la joven Esther Machado, la conflictiva sobrina de una empleada del hotel que daba nombre a la serie. Su comportamiento dejaba mucho que desear: le quitaba dinero a su tía para hacerse un tatuaje, la mujer descubría que ella era la ladrona, se escapaba del piso a causa de un monumental enfado, pedía alojamiento a un recepcionista con el que se llevaba bien, terminaba pidiendo por la calle… A pesar de que reconducía su camino, pronto volvía a las andadas, ya que la detenían en plena venta de un reloj robado. ¿Qué pretendía? Pagarse un viaje a Ibiza en compañía de su ligue. Y por si todo eso le había sabido a poco, luego se enfrentaba a una anorexia que superaba gracias a la ayuda de una psicóloga, besaba al mismísimo novio de su tía y le denunciaba por abusos.
 
   Antes de que acabase su ajetreado 2012 pasó de puntillas por Aída (Telecinco). Fue la típica chica del Telecupón que, a través del televisor, cantaba el número de lotería premiado tras extraer las bolas pertinentes. Jonathan (David Castillo) y Eugenia (Marisol Ayuso) grababan uno de los programas y fingían que les había tocado un buen pellizco con el propósito de que Mauricio Colmenero (Mariano Peña) les comprase el boleto con su dinero negro y pudiese así blanquearlo. El problema era que el billete no estaba premiado, pero el tabernero se lo quedaba por 10.000 euros, así que los timadores se lo birlaban para mantener oculta la estafa. Y el tonto de Luisma (Paco León), incapaz de disimular, ponía fin al brillante plan.
 
 
 

 
 
 
   Águila Roja (TVE) la fichó a finales de 2013 como una de las muchas amantes del rey (Xabier Elorriaga), ante quien se presentaba ataviada con la máscara que luciría en una fiesta de disfraces propia del carnaval. La conversación subida de tono que ambos mantenían se iba al traste cuando entraba en la estancia el cardenal Mendoza, empeñado en recordar al monarca que la Iglesia no toleraba esa exaltación de la lujuria inherente a los festejos paganos. Y él era el menos indicado para dar lecciones…
 
   Este 2014 también le está siendo propicio en lo que a la pequeña pantalla se refiere. En Con el culo al aire (Antena 3) sustituía por un rato a la veterana bibliotecaria que se camelaba el churrero (Paco Tous) para que dos de sus hijos tuviesen un sitio donde estudiar en silencio. Ese tonteo hacía que la señora se ilusionase y le propusiera una cita a tan inesperado pretendiente, hasta que su esposa se enteraba y aparecía en la biblioteca dispuesta a montar un numerito. Sin embargo, la inocente funcionaria no había llegado todavía a su mesa, así que ella se llevaba toda la bronca (incluido trasquilón en el pelo) en su lugar.
 
   Millones de espectadores empezaron a conocerla el pasado mes de febrero gracias a su papel televisivo más destacado, el de Cayetana Bornay, la hija adolescente del magnate que preside la revista de B&b (Telecinco). Caprichosa y soberbia, está acostumbrada a que los demás accedan siempre a sus deseos y convencida de que tiene el mundo a sus pies, pero esa actitud no le funciona con el chófer atractivo y temperamental (César Mateo) recién contratado por su padre. Esa pinta de chico duro despierta un interés desmedido en ella, que se gana su atención después de numerosos enfrentamientos: le pide discreción para iniciar a escondidas una carrera en el mundo de la moda, se refugia en sus brazos al saber que el idílico matrimonio de sus padres hace aguas… El romance entre ambos levanta ampollas en la acomodada familia Bornay, decidida a despedir al conductor, aunque quien paga el pato es la adorable cocinera (Luisa Martín). Y como las cosas siempre pueden ir a peor, la muchacha planea una fuga justo antes de descubrir su embarazo.
 
   Su bautismo cinematográfico fue a lo grande, como actriz principal de la misteriosa Tres 60, estrenada el verano de 2013 con producción del mismísimo Santiago Segura. Su atractiva Daniela era estudiante de Bellas Artes y volvía loco al surfista Guillermo (Raúl Mérida), empeñado en un investigar sobre un buen amigo de su infancia tras encontrar un antiguo carrete con fotografías espeluznantes. Ella, el avispado hermano menor del protagonista (Guillermo Estrella) y un compañero de olas (Adam Jezierski) le ayudaban en una búsqueda que les enfrentaba a una red de tráfico de órganos y cambiaba radicalmente sus vidas.
 
   Con el catalán Raúl Mérida volvió a coincidir en Reverso, otro thriller igual de oscuro pero de menor presupuesto, rodado gracias al crowdfunding. Narra la trepidante historia de dos hermanos enemistados que, tras bastante tiempo sin verse, retoman un juego secreto que incluye peligrosas pruebas: saltar desde lugares elevados, esquivar trenes en marcha, robar coches, cruzar autopistas con los ojos vendados… Y en ese reencuentro deciden jugar sin límites, están dispuestos a llegar hasta la muerte, a pesar de que el mayor puede dejar viuda a su esposa y huérfano a su futuro hijo. Tampoco ha llegado aún a las salas su tercera película, The Glorious Seven, una coproducción con Alemania en la que encarna a una guerrillera latinoamericana de nombre Leonora. Defiende sus ideales fusil en mano y, por las imágenes publicadas de momento, no duda en apretar el gatillo para matar a los militares que supervisan los trabajos forzados a que son condenados sus compañeros.
 
   Recientemente ha realizado su último trabajo para la gran pantalla, un pequeño personaje en la cinta hollywoodiense Wild Oats, encabezada por nombres como Shirley McLaine, Jessica Lange o Demi Moore. Con esta última compartió en Gran Canaria una de las escenas de la comedia, que cuenta cómo una anciana recibe por error un cheque cifrado en 900.000 dólares, cuando en realidad la correspondían solo 900. Lejos de devolver el dinero, y sin importarle la persecución policial que sufrirá, emprende un largo viaje lleno de lujos con su mejor amiga.
 
 
 

 
 
 
   En compañía de Nasser Saleh hizo su primera incursión en el cortometraje, La rosa del desierto, cuyo objetivo es concienciar al público sobre la dramática realidad del pueblo saharaui. Su Nagiba es una chica que, a pesar de llevar varios años sobreviviendo en Madrid y mantener una relación profesional con un empresario interesado en el Sáhara Occidental, baraja la idea de regresar al desierto que un día dejó atrás. La pieza, preparada ya para su circulación por festivales, ha contado con el apoyo de destacados actores: Aitana Sánchez Gijón, Carlos Bardem, Malena Alterio, Alberto Amarilla…
 
   Cada vez más acostumbrada al audiovisual, su bagaje escénico se limita por ahora a una sola obra. El año pasado se dejó ver en el madrileño Microteatro por Dinero con la disparatada pieza Ecce Mono, donde pugnaba con otros dos candidatos por conseguir el puesto de mono en un zoológico. Y es que los tres tenían que sobrevivir en una España azotada por una tasa de paro del 85%.
 
 
HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actriz?
− Cuando no me dio miedo dejar mi tierra, mi casa y mi familia para poder alcanzar mi sueño.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− A mis padres. No fue de sopetón, sino poco a poco, a medida que iba haciendo castings. Veían mi ilusión y me apoyaron en todo.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− No creo en esos golpes. La suerte hay que perseguirla con trabajo y constancia.
 
− ¿Cuál de los papeles que ha interpretado le ha dejado una huella especial? ¿Por qué motivo?
− A todos. Cada uno tiene algo especial que recordaré siempre, ya sea por el personaje en sí, por el proyecto, por la gente que me rodeó…
 
Si el teléfono dejara de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− A buscar alternativas: crearía una compañía con actores que estuvieran en mi misma situación o probaría suerte en otro lugar.
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− ¡Desde luego que no!
 
− ¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− Pienso precisamente eso el primer día de todos los rodajes [Risas].
 
 

 
 
 
− ¿Le gusta volver a ver los títulos en los que ha participado?
− Siempre veo mis trabajos porque es el mejor hábito para corregir errores.
 
− ¿Cuál considera que es el principal problema del cine español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
− El precio desorbitado que hoy tiene la cultura. Todos deberíamos poder disfrutar de ella, pero la están convirtiendo en un lujo. Si para los espectadores fuese más asequible ir al cine, las producciones seguramente tendrían mucho más éxito. Y eso haría que los profesionales apostasen más.
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o a Burton?
− ¡Madre mía, qué difícil! [Risas]. Creo que a Tim Burton.
 
− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió?
− No lo recuerdo. Son muchos los que han conseguido que me emocione.
 
¿Qué frase cinematográfica le gusta aplicar como ‘leit motiv’ personal?
– Una de La milla verde: "Sé muy poco de nada". Lo mejor es ver, oír y callar.

− ¿Qué cinta ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?

Big Fish.
 
− ¿Cuál fue la última película que no vio hasta el final?
− Intento acabarlas aunque no me estén gustando. ¡Siempre espero que haya algún giro que me sorprenda!
 
− ¿Tiene alguna vivencia divertida que haya vivido como espectadora?
− Temo las obras teatrales que hacen partícipe al público. Si me preguntan algo, me pongo muy nerviosa, me muero de vergüenza. Sé que parece raro que esto lo diga una actriz… 
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchada?
− Ahora mismo a ninguna, estoy en una época de ver películas. ¡Me apetecen principios y finales!
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer este oficio?
− Uno de Alex Ezkurdia: “Disfruta de tu trabajo”. No me di cuenta de lo valiosas que eran sus palabras hasta que pasó bastante tiempo. Los nervios de cada rodaje, la presión de querer actuar bien y otros muchos factores hacían que me olvidase de lo fundamental.
 
− ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− La ilusión por mi trabajo y las ganas de superarme y aprender.
 
− ¿Y débil?
− Pienso demasiado. Tengo que aprender a relajarme y disfrutar más con lo que hago.
 
 
 

 
 
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− Ahora grabo la segunda temporada de B&B, donde interpreto a Cayetana.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Dedicarme siempre a este oficio.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− “Ha desaparecido la crisis”.
 
− ¿Qué canción o canciones escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
− Las de Moulin Rouge.
 
− ¿En qué otro período de la historia le gustaría haber nacido?
− En la Belle Époque.
 
− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué le gustaría que mejorásemos.
− La defensa de los derechos de los socios, nuestra promoción como actores y la buena atención cuando llamo o acudo a las oficinas.
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