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26-01-2015 Versión imprimir
Bárbara Santa-Cruz, presentadora de la gala, junto a Carlos Areces (uno de los entregadores)
Bárbara Santa-Cruz, presentadora de la gala, junto a Carlos Areces (uno de los entregadores)
 
 
 
Los Feroz saludan con irreverencia el cine más inteligente 



Javier Gutiérrez, Bárbara Lennie, Itziar Aizpuru y José Sacristán se llevan las estatuillas a las mejores interpretaciones
 
 
 
NANO AMENEDO
Reportaje gráfico: Miguel García-Gallo
En tan solo un par de años, a los Premios Feroz no solo les han salido ya los dientes sino que están en condiciones de afilar los colmillos. Los galardones instaurados en 2014 por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España vivieron este 25 de enero su segunda edición con lluvia de estatuillas para La isla mínima, Magical girl y un puñado de títulos ilustres y cinéfilos de nuestra cartelera más reciente, pero además exhibieron mordacidad, chispa y buen humor a la hora de analizar lo que había dado de sí la temporada en las pantallas grandes. Javier Gutiérrez (La isla mínima) y Bárbara Lennie (Magical girl) se consagraron como mejores actores principales, con José Sacristán (también por la película de Carlos Vermut) e Itziar Aizpuru (Loreak) para los papeles de reparto.
 
 
Carlos Vermut, Feroz al mejor guion
Carlos Vermut, Feroz al mejor guion
 
 
 
   La actriz Bárbara Santa-Cruz, que en los primeros Feroz había figurado entre los nominados, derrochó talento, vestuario vertiginoso y tierna mala baba a la hora de conducir la gala. La madrileña plaza de las Ventas soportaba temperaturas gélidas, pero el calor, la camaradería y las sonrisas, en ocasiones sardónicas risotadas, se apoderaron de la carpa interior, que se estrenaba como espacio para estos eventos. “¡Fijaos si estamos consolidados que Almodóvar ya se ha negado a venir!”, exclamó la presentadora con un tono irreverente que no remitiría durante la hora y media del espectáculo. Y que se contagió a todos los implicados: hasta en un par de ocasiones reclamó desde el escenario Carlos Vermut que sirvieran más vino blanco en su mesa. Y el realizador gallego Lois Patiño, destinatario del Premio Especial de la organización por su largometraje Costa da morte, propuso como presentador de la próxima edición a Javier Fesser, que momentos antes había dado en calificar el evento como “festividad folclórico-cuchipandi”.
 
 
 
Itziar Aizpuru, mejor actriz de reparto
Itziar Aizpuru, mejor actriz de reparto
 
 
 
   El clima era mucho más distendido y menos solemne que en los Goya, con los artífices de las distintas películas picoteando en sus respectivas mesas a la manera de esos Globos de Oro que los Feroz siempre han considerado su referente. Pero un premio siempre es un premio, y no hay quien eluda los nervios en estos casos. Que se lo pregunten a la actriz guipuzcoana Itziar Aizpuru (Loreak), tan emocionado por haberse impuesto en las votaciones a Nerea Barros, María León, Carmen Machi y Yolanda Ramos que subió sin resuello a la tarima y no lo recuperó durante todo su parlamento. “¡Pero si ya fue un subidón que me dijeran que figuraba entre las nominadas!”, se excusó entre abundantes eskerrik asko, dedicatorias a sus hijos y nieto y agradecimiento al director de fotografía, Javier Aguirre, “porque es el que mejor conoce todas mis arrugas”.
 
 
José Sacristán, mejor actor de reparto
José Sacristán, mejor actor de reparto
 
 
 
   Su contrapunto en la parte masculina del cuadro, José Sacristán, sí figuraba en muchos de los pronósticos de los espectadores, pese a que sus rivales sumaban muchos quilates de talento: Jesús Carroza, Karra Elejalde, Eduard Fernández y Antonio de la Torre. “Yo ya me siento parte de la camada de los Feroz”, confesó el admirado artista madrileño, en alusión a que los impulsores de estas estatuillas ya le habían concedido el año pasado el Premio de Honor en reconocimiento a su extensa trayectoria. Sacristán, espléndido y sagaz en su condición de septuagenario, se dijo “feliz” por “compartir estos tiempos con gente de tanto talento, coraje y valor como están demostrando los jóvenes cineastas”. Fue un discurso muy parecido, por cierto, al que enarboló el cineasta aragonés Carlos Saura, Premio de Honor en esta segunda edición como aplauso a su impresionante filmografía, que hasta la fecha contabiliza ya un total de 42 títulos. “Con más de 40 películas, siete hijos y una hija creo que he cumplido de alguna manera en la vida”, ironizó el autor de Carmen o Cría cuervos, “pero en estos últimos tiempos estoy viendo una nueva generación de cineastas que dará mucho que hablar. En momentos de crisis y dificultades surge la inteligencia, y espero seguir por aquí algún año más para ver tanto cine maravilloso…”.
 
 
Bárbara Lennie, mejor actriz principal
Bárbara Lennie, mejor actriz principal
 
 
 
   Las quinielas sí que acertaron de lleno en lo relativo a los dos premios mayores de interpretación, que, a semejanza de lo sucedido en los Forqué 13 días antes, fueron a las manos de Bárbara Lennie (Magical girl) y Javier Gutiérrez, ese turbio policía de La isla mínima. La actriz, que logró la predilección de los votantes frente a Elena Anaya, Carmina Barrios, Ingrid García-Jonsson y Natalia Tena, fue tan breve como expresiva: además de agradecer la labor que realizan los periodistas cinematográficos, dedicó a la audiencia un “¡joé, qué ilusión!” y otro “¡soy muy feliz!”.
 
 
Javier Gutiérrez, mejor actor principal
Javier Gutiérrez, mejor actor principal
 
 
 
   Gutiérrez, en cambio, prefirió ser más prolijo a la hora de abrazar un trofeo por el que se impuso a los trabajos de Raúl Arévalo (su compañero de reparto), Luis Bermejo, Javier Cámara y David Verdaguer. Se confesó agradecido por obtener un galardón como protagonista dramático “cuando siempre me he considerado del gremio secundario y cómico, de esos que solemos vivir a la sombra y alejados de los premios”, e hiló estas consideraciones para dedicar el trofeo “a todo los actores de reparto, representados en un actor al que he admirado muchísimo, mi querido y añorado Álex Angulo”. El asturiano también anotó que cada día da más importancia a los compañeros de escena, lo que le llevó a exclamar: “Y tú, Raúl Arévalo, eres un compañero excepcional”.
 
 
Alberto Rodríguez, mejor director y mejor película
Alberto Rodríguez, mejor director y mejor película
 
 
 
   Los éxitos individuales de Gutiérrez y Lennie simbolizaron los triunfos colectivos de La isla mínima y Magical girl, los dos títulos más laureados y piropeados de la noche. Al primero le correspondió también los Feroz a la mejor película dramática, mejor director (Alberto Rodríguez), música original (Julio de la Rosa) y tráiler. Carlos Vermut se llevó el trofeo al mejor guion y el de mejor cartel, además de las dos actrices laureadas por esta cinta, la gran triunfadora en el último Festival de San Sebastián. En el capítulo de directores con predicamento en la velada hay que añadir el nombre de Paco León, firmante de esa Carmina y amén que se llevó el Feroz a la mejor película del año en la categoría de comedia. “Como yo no estaré en los Goya me voy a extender más”, se carcajeó el actor y realizador sevillano, exultante al comprobar que “la familia carminista” en la sala era mucho más amplia que los integrantes de su equipo. En ausencia de su madre, Carmina Barrios, a la que un constipado dejó en la cama, León quiso “reivindicar la comedia como un género que hay que tomarse muy en serio y con el que se pueden decir muchas verdades sin dejar de reír”. Y remachó, a modo de corolario: “Je sus Charlie, que viva la Carmina y que viva la comedia”.
 
 
Paco León y su equipo de 'Carmina y amén', mejor comedia
Paco León y su equipo de 'Carmina y amén', mejor comedia
 
 
 
   Habían transcurrido 90 minutos exactos y Bárbara Santa-Cruz –que lució hasta cinco modelos distintos y en un momento compartió labores de presentación con su antecesora del año pasado, Alexandra Jiménez– anotó unas palabras de despedida en el mismo tono irreverente y sardónico de toda la sesión: “Hemos terminado. Ellas pueden ya quitarse los tacones y ellos, dejar de meter barriga”. Para el recuerdo, antes de llegar a esa despedida, momentos tan hilarantes como el apasionado beso de Jose Coronado a Miguel Ángel Muñoz (“¡por exigencias del guion!”, se excusó el besador), las puyas a los propios impulsores de la gala (“yo de pequeña quería ser crítico de cine, luego las cosas se torcieron y pude ganarme la vida haciendo películas”) y la heterodoxia incluso a la hora de agradecer el esfuerzo económico a los patrocinadores, una empresa energética. “Ellos calientan más de un millón de hogares, que se dice pronto”, les elogió Santa-Cruz. Y aclaró: “Bueno, como Jesús Castro, el de El niño, ¿no?”. Y las risas, una vez más, vencieron al frío de Las Ventas.
 
 
Bárbara Santa-Cruz
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