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06-03-2014 Versión imprimir

 


Teresa Hurtado de Ory

 
“El drama está para que nada te afecte tanto la segunda vez como la primera”


Su debut le valió una nominación a los Goya. Desde entonces, dice, se ha ido “templando”. A los 30 conserva la ilusión y, sobre todo, la exigencia consigo misma
 

 
FRANCISCO PASTOR
Reportaje gráfico: Rosa Copado
La actriz habla de los famosos en tercera persona, aunque su cara esté más que reconocida entre los amantes de la pequeña pantalla. Teresa Hurtado de Ory reitera, a lo largo de su conversación, que ha sido el paso del tiempo el que ha aligerado sus precipitados estados de ánimo. La sevillana tenía 20 años cuando conoció aquella maldición, tan común entre los actores, de que los premios no vengan acompañados de trabajo. La nominación al Goya por Astronautas le cambió la vida, pero también trajo consigo dos años de secano. Hoy, Hurtado esquiva la crisis de los temidos y redondos 30 rodando su primer papel protagonista en una serie. Su personaje principal en Ciega a citas, la ficción diaria que a partir del 10 de marzo puede verse en Cuatro, es el fruto de una carrera de obstáculos en la que la artista ha mantenido, ante todo, la entrega y la constancia. Ni siquiera la crisis económica le ha distraído de unas ideas muy concretas sobre quiénes deberían sacar del atolladero a la industria cultural.  
 
- Se estrena ahora la serie que protagoniza. ¿A veces los sueños se cumplen?
- Imagino que sí, porque el mío era trabajar de lo que me gusta y, ahora mismo, lo estoy haciendo.
 
- Más allá de las prisas y las fatigas, ¿qué le supone, como actriz, colarse en la casa de la gente cinco veces por semana?
- Compensa mucho. Ya sabía lo que era rodar una serie diaria por Bandolera, aunque allí no tenía un personaje protagonista. Todo el mundo me decía que iba a alucinar con los maratones de trabajo, pero no es para tanto. Las personas para las que trabajo son estupendas y me cuidan muy bien.
 
 

 
 
 
- Siempre le buscan para hacer de niña buena. ¿Se corresponde con la realidad?
- Mala no soy, desde luego. Tengo un poco de todo y algún que otro momento malo, aunque según voy creciendo procuro ser más sensata y que estos sean los menos. Por lo demás, claro que intento ser buena chica pero no sé por qué me llaman tanto para esos papeles. Será por la forma de la cara o mi expresión. Habrá que preguntárselo a los directores.
 
- ¿El trabajo perfecto la espera en Madrid, en Sevilla o al otro lado del Atlántico?
- Ese trabajo está allí donde esté ese personaje que me suponga un reto. Podría estar en Pekín, perfectamente. Sin embargo, Madrid me gusta: tengo una vida, aquí y ahora, que estoy disfrutando mucho. Me encuentro bien y me podría quedar el tiempo que hiciera falta. 
 
- Faltó poco para que ‘Casting’ se quedara guardada en un cajón. ¿Cómo saldremos de esta?
- De esta saldremos dando y cogiendo oportunidades; las que podamos, porque está difícil. Veo cosas como el crowdfunding y me parecen bien, pero el dinero que lo pongan quienes tienen que ponerlo. Es una pena que estemos así, porque este país se va a perder a grandes artistas. Menos mal que Casting, al final, salió adelante.
 
- ¿Cuándo vuelve a casa satisfecha y cuándo frustrada?
- Vuelvo a casa contenta cuando he cumplido con mi deber como actriz, he sido buena compañera de mis compañeros y he hecho un buen trabajo. Es verdad que a veces me hago alguna paja mental y me pongo a pensar que las cosas me podrían haber salido todavía mejor. Otros días, al verme, no me encuentro lo que me esperaba y eso sí que me inquieta más. Son gajes del oficio.
 
- De toda su trayectoria, ¿elegiría algún personaje con el que haya empatizado más que con los demás? 
- El primero y el último. De Laura, de Astronautas, me impresionó lo mucho que se parecía a mí. Esa película fue, además, un antes y un después en mi vida. Ahora, la Lucía de Ciega a citas también me gusta mucho, aunque yo estoy más cuerda. Espero que se me pegue algo de ella, porque su locura da lugar a situaciones muy divertidas.
 
 

 
 
 
- A propósito de ‘Astronautas’, ¿qué consejo le daría a aquella chica de 20 años cuyo primer trabajo le valió la nominación a un Goya?
- No le diría nada: estoy bien donde estoy. Le diría que siga adelante, que dé lo que tenga que dar y trabaje en lo que le toque hasta llegar aquí. A mí el camino me ha traído, al final, hasta ser la protagonista de una serie.
 
- Suele decir que sí a los cortometrajes. ¿Hacen más falta ahora que estamos en crisis?
- Los apoyo porque creo que son una gran oportunidad para que los artistas se den a conocer. Me encantan y siempre saco tiempo para decir que sí. Entiendo que de lo que se trata es de llegar a otro lugar y vivir de esto, pero allí hay un ambiente ilusionante y libre que también es valioso. Ninguno cobra por su trabajo y me resulta bonito eso de que hagamos cosas por amor al arte. Ojalá pudiéramos hacerlos siempre con una nómina de por medio…
 
- ‘Coolness’ quizá sea de las piezas breves más divertidas de nuestro cine. ¿Le han dado algún capón por reírse tanto de los ‘hipsters’?
- Todavía no. Hay que saber reírse de uno mismo y, desde luego, hay quien se ríe al verse reflejado en este cortometraje. Es uno de los trabajos que hice al empezar en esto y le tengo muchísimo cariño.
 
- ¿Se aprende más de la vida con la comedia o el drama?
- Hay que hacer hueco para las dos. La comedia me sirve para reírme e intentar aprender a ser mejor. En la vida pasan muchas cosas y a veces hay que quitarles importancia. El drama también está para eso, para que nada te afecte tanto la segunda vez como la primera.
 
- Cuando le llamaron para ser una de ‘Las 13 rosas’, ¿pensó que se había metido en un lío?
- Con aquello estaba encantada. Me siento muy orgullosa de haber ayudado a contar esa historia y darle un homenaje a unas chicas que representan a muchísimas mujeres.
 
- Con experiencias como esa o la de ‘La señora’, lo de la política, ¿cómo lo ve?
- ¡Yo, ni loca! Tengo mi ideología y cambio las cosas con mi trabajo. Mi manera de ayudar a que el mundo sea un poco mejor es esta. Claro que me gusta ver a compañeros significarse, porque creo que los famosos tienen la responsabilidad de intentar concienciar a los demás en aquello que puedan. Sí reconozco que yo, más que como actriz, lo hago como Teresa: voy a mis manifestaciones e intento compartir, de tú a tú, mis ideas.


 
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