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11-05-2018

Terror, sexo y religión, un cóctel insoportable para la censura


Películas como 'Drácula y las mellizas' o 'El exorcista' sufrieron tijeretazos. También 'La residencia', de Narciso Ibáñez Serrador 

 

Por JAVIER OCAÑA (@ocanajavier)

Desde clásicos imperecederos hasta subproductos de serie B, en no pocas películas de terror la relación que se establece entre el miedo y la sexualidad, y entre esta y la religión, dio más de un dolor de cabeza a los censores de la dictadura franquista. Una conexión de la que pueden servir como ejemplo tres películas que, entre 1969 y 1975, cuando el régimen agonizaba, sufrieron ciertos cortes y descartes, algunos de ellos tan sorprendentes para los razonamientos de hoy en día como lógicos para ciertas mentes de antaño.

 

   Por ejemplo, en Drácula y las mellizas, de 1972, una de las numerosas cintas de terror producidas por la británica Hammer en aquellos años, dirigida por John Hough y con la participación de Peter Cushing, se obliga a que en el doblaje se sustituyan las palabras “religión, religiosidad e Iglesia” por “algo análogo”, del tipo “hermandad”. Más llamativas son las cuestiones relativas a La residencia, de 1969, película española dirigida por Narciso Ibáñez Serrador, que sufrió numerosos cortes. Entre los más chocantes, el que reza así: “En la escena de la ducha en la que Catalina se exhibe desnuda ante la directora, suprimir el último plano: el de la mirada de la directora”. O este otro, de redacción casi erótica: “Suprimir primeros planos de labios palpitantes, húmedos cuando están pensando en la escena…”.

 

 

   Aunque, por el carácter mítico de la secuencia y de la película dentro de la historia del cine, el más espectacular sea el que sufrió El exorcista, de William Friedkin, en 1975, justo antes de la famosa expresión: “¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?”. En el expediente censor, se clama explícitamente que “en el rollo 8º” habrá que “reducir la secuencia en que [la niña] se hiere con el crucifijo, eliminando los planos del principio de la misma, comenzando cuando se ve que se golpea el sexo, pero sin que se perciba con qué”. Y, por supuesto, con ese corte la frase más tremebunda del momento, “¡deja que Jesús te folle!”, quedó inédita durante años en las pantallas españolas. 

 

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