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01-07-2013 Versión imprimir

 

TOTE TRENAS


“La imagen tiene 
 que ser narrativa”
 El director de fotografía, con cuatro décadas de oficio,
defiende la sencillez en sus trabajos
 


XABIER ELORRIAGA
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha 
Nació, como quinto de siete hijos, en una familia muy artista y muy currante, según nos la define. En el amplio y luminoso salón de su casa cuelgan, cultivando recuerdos, pinturas de Palmero, Bay-Sala, Gregorio Prieto y varios retratos de Revelló de Toro. “La parte que me tocó de la colección de mi padre [Julio Trenas, periodista y amigo de toda forma de expresión artística], “siempre aporreando su Olivetti”.
Tote nos va respondiendo con facilidad, todo él bonhomía. Y se muestra ante nosotros como si las claves de su forma de ir por la vida y de trabajar –el esfuerzo constante y la necesidad artística– le hayan sido siempre sencillas y asequibles. Como si la atmósfera familiar en la que creció le hubiese impregnado desde niño. Conformado su piel.

– Fue precoz en la idea de que le interesaría dedicarse a esto.
– Hace poco precisamente estuve recordando con [Oti] Rodríguez Marchante, compañero mío de clase, cuando en el colegio rodábamos en 8mm. Liábamos a gente y hacíamos cortitos. Era muy divertido.

– Dijo una vez que había dejado el periodismo por el cine porque en el cine se viajaba más y se conocía a más personas. No sería esta la principal razón.
– No, claro. Lo importante fue encontrar en el cine una forma de trabajar integrado en un equipo. El trabajo del periodista me resultaba muy aislado, individualista. Y estaba la idea de expresarme con imágenes.

– Quería recuperar lo que sintió con esos 8mm de su primera infancia.
– Supongo que sí. Empecé haciendo cortos en la facultad de Ciencias de la Información y con gente de la Escuela de Cine como Fernando Colomo, Ángel Díez o Imanol Uribe, que ya llevaban tiempo en esto.
 
 

 
 
 
A partir de entonces, medio centenar largo de películas.
– He tenido suerte, más allá de lo que yo haya hecho como fotógrafo. En el cine, el azar y la suerte cuentan mucho. Todos los que nos dedicamos al cine lo sabemos. Tener la oportunidad para hacer un buen trabajo y luego que este se vea.

– ¿Quiénes fueron sus maestros directos?
– Este oficio se aprende en las salas y mirando el trabajo de otros. Nunca he trabajado con José Luis Alcaine, pero he aprendido mucho viendo sus cosas. Tuve además la suerte de dirigir durante unos años el festival Madridimagen y me traía a los mejores directores de fotografía. Estar con Sven Nykvist era aprender cada minuto. Su libro Do it simple es la guía de este oficio. La luz es natural, sencilla.

– Eso debería servir para todo.
– Cuando te planteas algo, plantéatelo de mil formas; al final, la más sencilla será la mejor.

– Hablemos de televisión, medio en el que viene realizando trabajos aclamados. Comparando con la libertad creativa del cine, ¿no cree que esa necesidad de las cadenas de llegar a un público amplio condiciona mucho la creatividad?
– El cine lo tiene muy difícil. Ahora el poder fáctico es la televisión. Una película sin una cadena detrás está condenada a tener una difusión mínima y muchas dificultades de financiación. Estamos en manos de televisión, que acierta bastante. La mayoría de las películas nominadas a los Goya tiene el apoyo de una cadena. Se hace la televisión que quiere la televisión y el cine que quiere la televisión.

– Sin duda, la televisión ha ganado mucho en calidad de imagen en España, aparte de la narrativa.
– Ha cambiado muchísimo. Y no solo aquí. Hace unos días compré la serie Yo, Claudio y no aguanté ni cinco minutos. La imagen es tan primitiva que dolía.
 
 

 
 
 
– ‘Cuéntame’ es un ejemplo de búsqueda de nuevas formas de tratar la imagen. ¿Cómo ha ido evolucionando su tratamiento a lo largo de estos 13 años?
– Acorde con la historia. Al principio teníamos una gama de colores bastante restringida, apagada, muchos grises y una luminancia baja.

– Decía que le gustaba ‘Cuéntame’ porque había situaciones diferentes para construir atmósferas. ¿Alguna razón más?
– Me gusta porque es una referencia histórica. Me gusta el contenido, la variedad, el reparto. Tengo unos actores que son un lujo. Además, me da mucha libertad de tratamiento porque no estamos haciendo una serie realista. Me permite una creatividad, ir avanzando incluso en los medios técnicos, que otras series no me permitirían. La luz en Cuéntame no es objetiva. Esto es algo que nunca había hecho. El estado de ánimo de los personajes es el que determina la imagen.

– Eso favorece mucho a los actores. ¿Cree usted que son conscientes de ello?
– Sí. Los actores y el director, Tito Fernández, lo entendieron y apoyaron desde el principio. El director de fotografía tiene que pensar que está transmitiendo a través de los rostros. Debe sacar el máximo de expresividad. Estudiar su fotogenia. Buscar por dónde le llega mejor la luz. Y todo ello dentro de la historia. La imagen tiene que ser narrativa.

– La luz se puede sentir, han dicho algunos intérpretes
– Se siente. Creo saber a lo que se refieren.

– Se dice que muchos directores no controlan eso de la fotografía, que no la entienden
– Ni tienen por qué entenderla. Normalmente los directores no hablan de fotografía. Tú lees la historia, te planteas cómo hacerla y buscas la atmósfera que le vaya mejor. Hay algún director que te da alguna referencia pictórica o cinematográfica, pero poco más: confían bastante en el director de fotografía.
 
 

 
 
 
– Iluminar exteriores sigue siendo mucho más caro que interiores.
– Siempre. La fuente de luz es muy potente y, para contrarrestarla, iluminar bien es muy caro. Ahí sí que tiene una ventaja el cine sobre la televisión. En cine eliges tú el horario de rodaje. En televisión, como grabas tres capítulos diferentes en un día, estás más vendido.

– De los géneros, si tuviera que elegir, ¿cuál le gusta más?
– El cine negro es muy agradecido. Te aflora el sentimiento.

– ¿Estaría la comedia en el lado contrario?
– La comedia la puedes hacer muy bien, pero tu aportación se nota menos, es menos efectista. Esto lo ves en la pintura ¿Qué pintura es la maravillosa? La que va unida al drama. Los cuadros que más recuerdas y te llaman la atención recogen situaciones dramáticas.

– Ha dicho que se ha metido en eso de producir.
– Estoy metido en bastantes líos. Algunos salen mejor, otros peor. Colaboro en producción poniendo dinero y equipos. A veces hacemos una especie de contra-cooperativa. La gente cobra y los proveedores aportan. A mí esto me parece lo razonable.
 
 

 
 
 
PERFIL

Una vida pegada a un visor

Natural de Galicia, Tote Trenas, José Pedro en el carnet de identidad, debuta como operador de cámara en el segundo largo de Colomo, ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?, de la mano de Aguirresarobe, “uno de mis maestros”, y en el primero de Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, donde incluso aparece como actor. Desde entonces, finales de los 70, y ya como director de fotografía ha retratado más de medio centenar de películas. Suya es la imagen de títulos como La buena estrella (Ricardo Franco), Fugitivas (Miguel Hermoso), Solas (Benito Zambrano) o la trilogía de Carlos Iglesias (Un franco, catorce pesetas, Ispansi, ¿Cómo está el franco?). En televisión, firma Yo, una mujer, Truhanes o Cuéntame, por la que ha recibido un Premio de la Academia de TV y varias nominaciones. Documentalista que no ha dejado de serlo nunca, su carrera está vinculada a un género al que regresa con frecuencia. “Me encanta viajar, conocer gente y grabar desde helicópteros, un elemento que da limpieza y movimiento a la imagen”.
 
 
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