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20-10-2016 Versión imprimir

#VetustaSahara



Día 5: Ser y estar
(Un 'flashback')
 
 
 
ÁLVARO B. BAGLIETTO (Texto y foto)
Bajista de Vetusta Morla
 
 
 
 
Llegamos a la casa saharaui de noche, muy tarde para cualquier tipo de recepción normalizada en el mundo occidental. Hay algunos que ya dormían pero se levantan, nos invitan a pasar y nos acomodan para compartir un té. O, mejor dicho, una sesión de té, que consiste en tres rondas a lo largo de una o dos horas.
 
   Entramos en el salón (que también será nuestro dormitorio), nos sentamos y comenzamos a compartir el momento. Noto un claro choque cultural: me veo con ganas o prisas por hablar y ser simpático. Pronto recuerdo y percibo que aquí el tiempo no existe, y a la vez voy relajando mi animal social porque aquí el silencio se comparte y no es incómodo. Comienza una relación curiosa en la que miradas y sonrisas hablan su propio idioma. Estamos compartiendo el “ser y estar” y recuerdo esa sensación que ya tuve hace 18 años, la primera vez que estuve compartiendo jaima con los saharauis.
 
   Hay muchísimas moscas. Observo cómo revolotean estos incómodos seres en torno a la antena del módem y cómo la tecnología convive con esta forma tan humilde de vida. Parece un contrasentido, pero en realidad no lo es. De hecho, pienso que el pueblo saharaui debería especializarse en campañas mediáticas online para que los usuarios de redes las pudiéramos compartir con todo el mundo, para la visualización y denuncia internacional de esta injusticia. Me imagino a famosos Youtubers saharauis haciendo que su lucha pacífica llegue a movilizar a la opinión pública. Pronto regreso de mi viaje mental para tomar el tercer té y a continuación nos traen la cena (son las tres de la mañana). Dormimos poco, apenas cuatro horas. No recordaba que aquí madrugan todos los días, así que a las 8 de la mañana volvemos a recibir en el salón a la familia con la bandeja de té. Empezamos la jornada con la suavidad del ritual de tres rondas de esta cálida bebida. Así, durante la primera mañana vamos conociendo a numerosos miembros de la familia y poco a poco entramos en la mágica experiencia de compartir los días con otro ritmo, con otra fórmula, con lo que somos. Con algo que de alguna forma te hace sentir más intensamente que existimos.
 
   No me preguntes cómo ocurre: no te sabría contestar. Solo te recomendaría que vengas a "ser y estar". 
20-10-2016 Versión imprimir
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