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Violeta Orgaz


“A los 10 años soñaba con ser tan buena como Kate Winslet en 'Titanic”


Disfrutó de su debut cinematográfico en 2009 gracias a Leonardo Santana, que rodaba el cortometraje Un secreto como práctica para el primer curso de la ECAM. Se puso en la piel de Blanca, una estudiante de instituto cuya abuela (Silvia Casanova) padecía Alzheimer. Aprovechando que la mujer no se enteraba de nada, se drogaba delante de ella sin tapujos, le aseguraba que esa era su particular medicina. Así se inyectaba la heroína incautada por su padre en calidad de juez. A las órdenes de ese director y junto a esa veterana actriz abordó al año siguiente la misma enfermedad en La ventana abierta, pero en esa ocasión dio vida a la incisiva trabajadora social Noemí Hernández. Se encargaba de comprobar que el hijo de la anciana reunía las condiciones necesarias para mantener su custodia, pues se había escapado a la calle una noche que él se había quedado profundamente dormido. Al menos podía contar en cualquier momento con la ayuda de una vecina entregada (Julieta Serrano), lo que le permitía compaginar el cuidado de su madre con el trabajo. Ya en 2011 vio la luz Ojos que no duermen, el tercer título para el que la fichó Santana, sobre una psiquiatra que descubría un mensaje oculto en las pesadillas de una joven.
 
El prolífico Javier Macipe, distinguido recientemente por la Academia del Cine Aragonés, le brindó un papel en Efímera. Tres chicos viajaban a una isla medio vacía para grabar un corto antes de empezar a estudiar en la universidad. Pasaban de debatir acerca del amor eterno a salir de fiesta con afán de encontrar ligues fáciles. Y todos terminaban liándose con una mujer madura (encarnada por la mismísima Ana Fernández) de extraño magnetismo.
 
 
 

 
 
 
   Varias veces ha actuado también para Guillermo Benet. En Sexo oral fue Paula, empeñada en acostarse con el cohibido Gero, a quien seguía de cerca desde mucho tiempo atrás. ¿A qué se debía la timidez del tipo? A que era virgen, solo dominaba la teoría. Y la lengua castellana: se confesaba molesto con el leísmo en que había incurrido antes de hacerle una felación, sin sospechar el amor que ella sentía por él. Como venganza contra su soberbia, le revelaba por teléfono a una amiga su virginidad. En 2012 protagonizó la versión escénica del guion en el Microteatro por Dinero madrileño. El mismo Benet la condujo hacia su primer reconocimiento profesional con el íntimo Kisses. Y es que recordaba entre risas y lágrimas los besos más especiales de toda su vida: el que le dio a los 11 años un compañero del colegio y luego el de un chaval con el que hablaba en una azotea madrileña durante la puesta del sol. Esa actuación de tres minutos en solitario le valió el premio a la mejor actriz del Notodofilmfest en 2013.
 
   Jorge Blas la reclutó para el elenco de la entrañable pieza Te escucho, que en 2014 ganó un premio Simón del audiovisual aragonés. Un chico llamado Raúl (Javier Godino) telefoneaba a un programa de radio para relatar la extraña historia de sus padres. Ella era la madre del chaval y cuidaba cada día a su marido, aquejado de una dolencia para la cual no existía diagnóstico ni cura. Estaba tan unida a él que no superó su muerte, así que también falleció poco tiempo después pese a tener un bebé a su cargo. El hombre seguía apareciéndosele a su hijo ya adulto, y gracias a las conversaciones que mantenían, podía reencontrarse con el espíritu de su amada esposa.
 
   En Hesed abordó de nuevo el amor verdadero, el de su Carmesí hacia un chico aparentemente maravilloso con quien esperaba olvidar su pasado. Los seguidores de Notodofilmfest volvieron a verla con el cómico Historial de búsqueda, donde poco antes de su boda descubría que su novio visitaba páginas de temática pornográfica en Internet, razón suficiente para acabar enzarzándose en una discusión. Él admitía que las consultaba por el pésimo sexo de la pareja y ella le reprochaba que se masturbase a solas mientras trabajaba fuera de casa. La bronca al menos les animaba a solucionar tórridamente el problema…
 
 
 

 
 
 
 
   Saltó al largometraje en 2013 de la mano del debutante Javier Macipe, que ya la había llamado antes para Efímera e iba a acometer una ópera prima titulada Los inconvenientes de no ser Dios, una decena de relatos interrelacionados sobre personas a quienes la vida muestra su crueldad. Córdoba fue el único escenario de sus secuencias realistas y contundentes a partes iguales. Con una crítica excelente pese a no tener apenas presupuesto, se proyecta en este Festival de Málaga 2015 tras un paso triunfal por el de Zaragoza. Su todavía discreta andadura por la gran pantalla continuó un año más tarde de la mano de Los amigos raros, un #littlesecretfilm coral de Roberto Pérez Toledo para el canal de televisión Calle 13. ¡Y ya acumula más de un millón de visualizaciones en YouTube! Su Cris era lesbiana y desde la infancia mantenía amistad con el bisexual Sam (Adrián Expósito). Le planteaba la idea de ser madre y lograba quedarse embarazada. Aunque estaba asustada ante esa responsabilidad, no le exigía ningún deber sobre el bebé. Todo ello quedaba plasmado en un documental que rodaba él mismo y donde sus allegados hablaban ante la cámara como si ya estuviese muerto.
 
   En 2011 concluyó su formación en el Estudio Corazza para el Actor con el montaje Platonov, una especie de locura, inspirado en el texto homónimo de Chéjov. Sus personajes se subieron al escenario del Círculo de Bellas Artes como invitados a la fiesta que una joven viuda celebraba con motivo de la llegada del verano. La necesidad de amar que tenían unos y la ambición que movía a otros generaba enfrentamientos con un amargo trasfondo común: no es tarea fácil encontrarle sentido a la existencia, vivir resulta doloroso. Meses después la esperaba Devotion, una obra concebida para su representación en el Edinburgh International Fringe Festival, aunque luego giró por España. De temática taurina, sus escenas exploraban la intimidad de un matador a punto de tomar la alternativa, acompañado siempre por el mozo de espadas. Mientras el entregado asistente le ayudaba a vestirse de luces salían a relucir temas como el miedo, la fe religiosa, el hambre de triunfo… Y el amor. En medio de ese ritual eminentemente masculino le tocó hacer de María, una activista en favor de los derechos animales de la que el diestro estaba enamorado, con ideas capaces de hacerle dudar de su vocación.
 
 
 

 
 
 
 
   Ya conocía bien las minúsculas estancias de la calle Loreto y Chicote de la capital, muy concurridas gracias a los breves montajes teatrales que en ellas se ofrecen, cuando estrenó allí 80 metros cúbicos 80 en 2013. Su excéntrica Vio deseaba compartir con su novio un apartamento a medida en un mundo futurista: mármol rosa, escaleras mecánicas, cactus gigantes… Dispuesta a todo con tal de conseguir una vivienda así, su sueño se veía enturbiado por la agente inmobiliaria Car (Mónica Cervera), cuya especialidad era la venta de pisos subterráneos. De nuevo bajo la dirección de Juan Carlos Corazza participó el año pasado en Los criminales, una pieza enmarcada dentro de la propuesta Teatro de la Reunión en Conde Duque, donde el público observa la labor de los intérpretes antes de las funciones. El argumento la trasladó a la Alemania convulsa de 1926, salida de la Primera Guerra Mundial y en camino hacia la Segunda, con una sociedad entre la cual cundía cada vez más la desesperación. La pobreza y el pánico al futuro presentaban la delincuencia como medio atractivo para subsistir y obligaban a salvar el tipo frente a tanta inseguridad. En ese contexto de necesidades extremas, ¿era una justicia corrupta el instrumento más adecuado para condenar o adquiría mayor legitimidad la conciencia individual?
 
   Más alejada permanece por ahora de la televisión, pues su currículum solo incluye la serie The Avatars, gestada en España con el propósito de venderse al extranjero. Por eso los personajes, varios jovencitos que daban a conocer su grupo musical a través de Internet ante la negativa de las discográficas, actuaban en inglés.
 
 
HÉCTOR ÁLVAREZ JIMÉNEZ
¿En qué momento decidió ser actriz?
− Conservo un recuerdo muy claro de la infancia. Tendría unos 10 años, vivía fuera de España con mi familia, representaba mucho teatro en el colegio y al final de curso tuvimos que escribir en nuestro anuario a qué nos gustaría dedicarnos de mayores. Yo puse que soñaba con ser tan buena actriz como Kate Winslet, ya que me había quedado impactada tras estrenarse Titanic. ¡Vi la película mil veces y no podía parar de llorar!
 
− ¿A quién se lo contó primero?
− Supongo que en casa lo repetía todo el rato. Desde entonces hice más  funciones escolares y estuve rodeada de gente que admiraba y amaba el teatro. Mi familia siempre lo ha sabido y me ha apoyado. Soy una afortunada.
 
 
 
En una escena de 'Los amigos raros' (Roberto Pérez Toledo, 2014), con Adrián Expósito
En una escena de 'Los amigos raros' (Roberto Pérez Toledo, 2014), con Adrián Expósito
 
 
 
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− Cuando recibí el premio a la mejor actriz en el Notodofilmfest de 2013 por Kisses. Hasta entonces había actuado en numerosos cortometrajes, pero a raíz de ese me han pasado cosas muy bonitas, tanto profesionalmente como en lo personal. Fue importante que Roberto Perez Toledo me llamase el año pasado para Los amigos raros.
 
− ¿A cuál de los papeles que ha interpretado le guarda especial cariño?
− Todos te enseñan algo sobre las personas. Todos tienen alma y libran una lucha que necesariamente pasa por ti para así darles voz. El personaje con el que más te peleas es luego el que más te aporta, sobre todo por el camino que tienes que recorrer para defenderlo. Pienso que cada uno de ellos me ayuda a entender al siguiente, a respetarlo y quererlo por igual, ese es el proceso que me gusta a la hora de preparar mis interpretaciones.
 
Si el teléfono dejase de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− A cualquier actividad consistente en trabajar con personas y viajar, siempre me han interesado los temas de cooperación y ayuda al desarrollo. Soy socióloga, aunque al mismo tiempo me encanta la literatura inglesa.
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− Este oficio es duro, pero ahora tenemos que coger más fuerza que nunca y reinventarnos, buscar otras maneras de creación. No todo es esperar, sino estar activos, ir trabajando con paciencia. ¡Y con amor! Me parece esencial rodearnos de buenos compañeros, que también son el alimento que nos nutre como artistas.
 
¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− Si no quieres que te pase eso, ten en cuenta esta lección que aprendí: ¡Nunca ruedes en tu casa!
 
¿Le gusta volver a verse en los filmes o series en los que participa?
− Me cuesta mucho observarme la primera y la segunda vez, pero superado ese filtro, la vergüenza inicial se esfuma y disfruto de mi trabajo.
 
− ¿Cuál considera que es el principal problema del celuloide español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
− La situación es demasiado compleja. No solo hay un problema y tampoco una única solución. Debemos encontrar las fórmulas para que el público vaya a ver las películas. Eso es lo más importante, que la gente descubra nuestro trabajo. Si en otros países sucede, ¿por qué no en España?
 
 
 

 
 
 
 
¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o Tim Burton?
− ¡Uf, difícil! Pero es que Tarantino me encanta…
 
− ¿Cuál fue el primer intérprete que le conmovió hasta la lágrima?
− Kate Winslet, Meryl Streep, Vivien Leigh…
 
− ¿Qué producción ha visto tantas veces que se sabe alguna escena de memoria?
− Me sabía todas las de Marisol, que fue mi otra pasión de la niñez. ¡Me gustaba cantar con ella! En esa época maravillosa podía ver una y otra vez el mismo filme sin aburrirme, tenía todo el tiempo del mundo al llegar de clase y merendaba delante de la televisión con esas historias grabadas en VHS.
 
¿Cuál fue la última película que no fue capaz de ver hasta el final? 
Cincuenta sombras de Grey. 
 
− ¿Nos cuenta alguna anécdota que haya vivido como espectadora?
− Hace poco, nada más finalizar una función, un espectador corrió hacia las bambalinas gritando el nombre de uno de los actores. El elenco ya estaba a punto de abandonar el proscenio y se quedó parado por los chillidos. El hombre necesitaba que le explicasen cuál era el sentido final de la obra. Todos los intérpretes enmudecieron mientras le miraban con cara de... “¿pero qué quiere?”. Fue gracioso.  
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchada?
− A Homeland. ¡Cuando terminó no sabía qué hacer! [Risas]. Madmen es buenísima, me cautiva el trabajo de sus actores, están todos tan puros... Y además soy muy fan de Girls.
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer esta profesión?
− Me resuenan las palabras de mis maestros. Lo importante es la constancia, aunque también obedecer a la intuición. Me indica dónde me encuentro como creadora, dónde reside mi energía artística, dónde la deposito para regalársela al público. Por otra parte, me acuerdo mucho de mi hermana, que me empuja a pelear por mis propósitos.
 
 
 

 
 
 
 
¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− Trabajo más cómoda cuando lo hago con libertad, cuando me dejo llevar. A veces resulta un camino complicado porque las cosas no salen a la primera, pero todo funciona en cuanto el juicio desaparece.
 
¿Y débil?
− Aún hay aspectos técnicos en los que trabajar duro, sobre todo a la hora de crear personajes que se alejan de mí. Debo indagar en las partes más desconocidas de mi actriz.
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− Ya acabé dos cortos interesantes que verán la luz dentro de poco. Y ahora estoy inmersa en un proyecto de largometraje, La niña dorada, cuyo desarrollo va todavía por la fase de preproducción.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Formar parte de un proyecto anglosajón o internacional.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− Que el IVA cultural ha bajado en España.
 
− ¿Qué canción escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
J’y suis jamais allé, de Yann Tiersen.
 
− ¿Qué otra época de la historia elegiría para nacer?
− Los años treinta. Así podría aparecer en un cuadro de Hopper.
 
− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos.
− El apoyo incondicional, el respaldo profesional, la oferta informativa… Desarrolláis una formidable labor de protección con este colectivo, además de proponer iniciativas estimulantes para el artista. ¡Me siento muy agradecida!
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