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Xabier Perurena
 
“Encajaría bien en ese Puente Viejo de inicios del siglo XX”
 
 
Aunque este navarro de 27 años lleva ya un lustro en la profesión, todavía alterna los platós y las tablas con la carnicería y el museo que su familia tiene en Leitza, el pueblo donde nació. Por si eso fuera poco, dedica el escaso tiempo libre a su pequeña productora, que le ha curtido como director de obras audiovisuales. Su padre, el laureado harrijasotzaile (levantador de piedra) Iñaki Perurena, no encajó bien su faceta artística: “Decía que estaba tirando el dinero cuando estudiaba interpretación en Bilbao, pero yo le contestaba que algún día lo recuperaría con mi trabajo. Y le prometí que, si no lograba ejercer de actor antes de cumplir 25 años, abandonaría mi sueño”.
 
   Uno de sus enfados le llevó hasta Madrid y, por suerte, le seleccionaron para una figuración en la comedia de Telecinco Yo soy Bea. Allí le plantaron un taparrabos, la única prenda que llevaba su improvisado Tarzán. “Me gasté 500 euros en el viaje y solo gané 30”, recuerda hoy el joven. Tras encarnar otros papeles episódicos en Yo soy Bea y Mi gemela es hija única, se hizo conocido entre los espectadores vascos gracias a Goenkale, la serie estatal más longeva. Y es que las historias cotidianas de la localidad ficticia de Arralde llegaron a la pequeña pantalla hace dos décadas. Él apareció durante las cinco temporadas grabadas entre 2009 y 2013, que le pusieron en la piel de Ibon Petralanda, un ertzaina bonachón al servicio de los ciudadanos. Casualmente, el reparto también incluía a su polifacético progenitor, cuya fama deportiva le convirtió en actor y presentador de varios espacios de la autonómica ETB. A mediados de 2011 aprovechó un hueco libre para pasar de puntillas por Doctor Mateo, una producción de Antena 3 donde trabajó junto a grandes nombres. Se negaba a participar en unas olimpiadas rurales con el médico (Gonzalo de Castro) y la alcaldesa (Natalia Verbeke) de San Martín del Sella, pues no les perdonaba que los vecinos perdieran el título de Pueblo Ejemplar de Asturias tras anunciarse una alerta sanitaria por botulismo.
 
 

 
 
 
   El pasado enero colgó el uniforme policial para manejar el complicado instrumental del doctor Lesmes Colmenar en El secreto de Puente Viejo, la veterana novela de Antena 3 que ha supuesto su gran salto a la televisión de ámbito nacional. Cada capítulo le lleva hasta los primeros años del siglo XX, época en la que atiende amablemente a los pacientes de una villa remota. Es un joven adelantado a su tiempo, amante de la ciencia, con un carácter que tranquiliza a quienes le rodean. Pero poco a poco va revelándose ante la cámara como un ser perverso: contamina adrede el material quirúrgico de un parto, manipula a la gente gracias a su respetado oficio, desata linchamientos... Su único sentimiento loable es el amor por su aprendiz, Aurora, incapaz de corresponderle porque mantiene una relación con el hombre más tosco del lugar. Su personaje le resulta algo complicado, puesto que despliega gestos muy refinados, su lenguaje está lleno de tecnicismos y en los diálogos hay bastantes palabras castellanas en desuso. “Este proyecto ha sido una auténtica oportunidad para mí, que estaba encasillado como intérprete del País Vasco que actúa en euskera”, admite.
 
   A comienzos de 2010 se apuntó a un curso en la sala madrileña Azarte, testigo de su debut teatral con la obra Si me necesitas, llámame. Ese drama sobre las relaciones sentimentales se compuso a partir de relatos breves escritos por el estadounidense Raymond Carver y desprendía humor ácido en todas sus escenas. Goenkale (Kondesaren erretratua), el montaje inspirado en la exitosa serie, le llevó luego por los escenarios de Euskadi junto a otros cinco rostros del elenco televisivo. Entre octubre de 2012 y julio de 2013, las representaciones mezclaron en directo los ingredientes que tan bien funcionan en la pantalla de ETB: historias de amor, intriga, comedia…
 
   Su trayectoria cinematográfica arrancó también en 2010, cuando escribió, dirigió y encabezó el cortometraje Miserias. Sus 16 minutos abordaban el maltrato a la mujer desde las entrañas de esa lacra, sin centrarse únicamente en los episodios violentos. Y la historia tenía un desenlace feliz, ya que la víctima superaba ese mal trago. Varios estudiantes de la Universidad de Navarra le ofrecieron en 2011 un papel para otro corto, Código PIN, en el que un viejo móvil se vengaba de un sofisticado smartphone. El malévolo aparato tenía vida propia y, en su particular cruzada contra las nuevas tecnologías, desquiciaba a un repartidor de propaganda. Al final llegaba tarde a una cita con su novia por culpa de los sabotajes, así que el idilio se iba definitivamente al garete.
 
 

 
 
 
   En 2012 se unió al rodaje de Per un pugno di azioni, titulado así porque creaba un spaghetti western muy actual. Sus protagonistas eran dos prestigiosos ejecutivos que se disputaban en medio de un saloon el control de la economía mundial. “Un hombre que no compite es un hombre muerto”, aseguraba uno de los pistoleros capitalistas ante los parroquianos. A finales de 2013 se puso de nuevo tras la cámara para dirigir el emotivo Hablando con la piedra, su trabajo más reciente en el formato breve, un homenaje al deporte tradicional que encumbró a su padre durante los años noventa. Y es que Iñaki Perurena batió récords al levantar una piedra de 320 kilos en 1994.
 
   Xabier probó suerte en el largometraje por iniciativa propia. A mediados de 2012 invirtió sus ahorros en la comedia costumbrista Parle vu euskera, una versión cinematográfica de la obra teatral homónima. Contaba las experiencias que el encargado de la oficina turística de un pequeño pueblo vivía con los visitantes en 1992. “Por las noches leía cosas de dirección a través de Internet y aprovechaba los descansos en Goenkale para preguntar a los técnicos”, dice sobre un proyecto que se desarrolló “en jornadas de hasta 19 horas diarias durante dos fines de semana”. En septiembre llegará a la gran pantalla su primera película como actor, Seve, un repaso a la vida del talentoso golfista cántabro Severiano Ballesteros. Esa producción mezcla imágenes reales y ficción para rendir homenaje póstumo a una de las figuras más importantes del deporte nacional, que se entrenaba en una playa cuando era niño y acabó ganando premios por todo el mundo. Él interpreta a un master caddie, el jefe de todos los asistentes de los jugadores en competición.
 
 

 
 
 
HÉCTOR ÁLVAREZ JIMÉNEZ
¿En qué momento de su vida tomó la decisión de ser actor?
− No lo recuerdo con exactitud, la verdad...
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− Trabajo en la carnicería de mi padre desde hace 10 años y no reaccionó muy bien cuando supo que quería formarme como actor. Pensaba que dejaría el negocio, pero hoy compagino las dos facetas.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− Pese a que solo llevo un lustro en este oficio, ya he vivido varios momentos felices. Empecé los estudios de interpretación y a los nueve meses tuve la fortuna de entrar en Goenkale (ETB). Esa serie ha contado conmigo a lo largo de cuatro años y ahora aparezco en El secreto de Puente Viejo (Antena 3). ¿Qué más puedo pedir?
 
− ¿A cuál de los personajes que ha encarnado le tiene especial cariño?
− Al Ibon de Goenkale, puesto que me metí en su piel durante varias temporadas. También es maravilloso el que encarno ahora en El secreto de Puente Viejo, aunque tengo prohibido hablar de él porque está en emisión… [Risas].
 
Si el teléfono dejase de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− Soy muy culo inquieto, así que repartiría el tiempo entre la carnicería y mi pequeña productora, con la que no paro de hacer cosas.
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− Sí. Hace poco tuve bastante volumen de trabajo y fui consciente de que eso afectaba a mi vida personal. Lo pasé muy mal, aunque conté con la comprensión de mis compañeros, mi familia y mi novia.
 
− ¿Le gusta volver a ver las series y películas en las que ha participado?
− Suelo visionar todas mis secuencias para intentar no repetir los fallos.
 
− ¿Cuál considera que es el principal problema del cine español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
1) Competir en una misma cartelera contra las producciones norteamericanas, mucho más potentes que las nuestras, resulta realmente difícil.
2) Cualquier largometraje necesita una buena promoción para funcionar entre el público. Y las campañas publicitarias cuestan mucho dinero, pero aquí los presupuestos apenas alcanzan para terminar los rodajes.
3) Creemos que una película, por el mero hecho de ser extranjera, tiene mayor calidad que una española.
 
 

 
 
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o a Burton?
− A Tarantino.
 
− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió?
− Ahora mismo no me acuerdo.
 
− ¿Qué largometraje ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
− No soy de repetir, aprovecho el tiempo para ver títulos distintos.
 
− ¿Cuál fue la última película que no fue capaz de ver hasta el final?
− Siempre elijo muy bien, así que las termino todas [Risas].
 
− ¿Recuerda alguna anécdota divertida que haya vivido como espectador en un teatro o sala de cine?
− Móviles que suenan, papeles de caramelos que se abren lentamente, conversaciones de trabajo que algunos mantienen sin cortarse, que alguien grite al finalizar la obra… Aparte de todas esas…, no tengo anécdotas [Risas].
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchado?
− Antes seguía muchísimas, pero ahora no tengo tiempo. ¡Es una pena!
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer este oficio?
− Mi padre ha conocido a muchos actores que ahora están en paro y siempre me ha dicho que es una profesión difícil. Por eso no quiero desvincularme de la carnicería, pues no se sabe hasta cuándo tendré trabajo.
 
− ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− Dicen que sirvo tanto para hacer de bueno como de malo. Ya he probado las dos facetas y me siento cómodo con ambas.
 
− ¿Y débil?
− Mis inseguridades.
 
 

 
 
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es la siguiente aventura artística que se va a traer entre manos?
− Este verano quiero grabar algo con mi productora. Luego vendrá lo que tenga que venir.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Algunos se van cumpliendo poco a poco, aunque el más grande es trabajar para siempre como intérprete. Y puestos a soñar demasiado, me gustaría que mi productora llegase a levantar grandes proyectos.
 
− ¿Qué canción elegiría para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
− En esta etapa, muy positiva tanto profesional como personalmente, tarareo a menudo la banda sonora de Los miserables. Y también invento versos en euskera a partir de los sueños que tengo.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico?
− Me imagino uno publicado en el año 2060: “Premio a Xabier Perurena por su trayectoria artística”. 
 
− ¿Qué otra época de la historia elegiría para nacer?
− Creo que encajaría bien en ese Puente Viejo de principios del siglo XX, tal como lo muestra la serie. ¡Estaría guay!
 
− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos.
− Destaco que, gracias a AISGE, los actores estamos protegidos.
 
 
 
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