– Con Lima, Willy Toledo y muchos otros formaron Animalario, que consiguió incluso agitar el ambiente político. ¿En qué situación está ahora mismo la compañía?
– Está parada y es probable que no vuelva a juntarse para hacer nada. Todos los de Animalario seguimos sintiendo una enorme afinidad afectiva y artística, pero cada uno necesitaba explorar caminos distintos. Además había una presión enorme de las deudas con los bancos. Una amargura.
– ¿Pagaron un peaje político?
– No, el peaje es el sistema. Como a tantas pequeñas empresas en España de cualquier sector económico, Animalario ha sido duramente golpeada por esta etapa de desarrollo del capitalismo a la que llamamos crisis, por esta nueva etapa del saqueo, no por represalias políticas.
– Y este nuevo proyecto, el del Teatro del Barrio, ¿comparte filosofía con Animalario?
– Es un proyecto absolutamente político, se trata de agitar a todos los niveles. El Teatro del Barrio se quiere sumar a la cada vez más amplia red de iniciativas de grupos ciudadanos que están construyendo otro mundo sin esperar a que el viejo caiga.