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16-02-2026

#AluCineEnREDes

Un repaso a la actualidad audiovisual de la semana en los mentideros digitales

 

Cuando viajas a presentar tu película y te confunden con Frankenstein

 

La divertida anécdota de Oliver Laxe en los Globos de Oro, la mentirijilla ecuestre de Miguel Ángel Silvestre y Miguel Bernardeau o el día que Bardem amenazó con no asistir a la ceremonia de los Óscar

 

Instagram: @elespanol2015

ISMAEL FIGUEROA (@IsmaelFigueroa)

Todos hemos dicho "Sí, sé hacerlo" cuando en realidad nuestro cerebro gritaba: "¡Socorro! ¡Emergencia!". Todos hemos adornado el currículum alguna vez. Un poquito. Nada grave. Ahora imagina ese mismo farol…, pero jugándote un papel en una producción millonaria. Bienvenido a la maravillosa sinceridad que demostraron  Miguel Bernardeau, Miguel Ángel Silvestre y Carlos Cuevas cuando se sentaron a charlar en La Pija y la Quinqui, el podcast de Carlos Peguer y Mariang.

 

"¿Habéis mentido alguna vez sobre alguna habilidad para conseguir un papel?". Y los dos Migueles, sin pensarlo demasiado, dijeron: "Sí". A lo que se ve, ambos aseguraron que sabían montar a caballo. ¿La verdad? Que no solo no saben…, sino que los dos son alérgicos.

 

"Me fui al doctor y me recetó antihistamínicos. El día del ensayo me convencí a mí mismo de que no era alérgico", relataba Bernardeau. Puro poder mental en modo supervivencia. Eso sí, los tres lo tienen clarísimo: con tiempo y entrenamiento se atreven con casi cualquier reto que exija el guion. Hoy puede ser un farol. En cuestión de semanas, y a base de horas, disciplina y orgullo artístico…, pura realidad.

 

 

¿Puede el cine español colarse en una conversación de Hollywood y acabar cerrando un círculo perfecto? Parece que sí. Y además con giro de guion. Por un lado imaginemos a Jacob Elordi, estrella global y foco mediático permanente. Entre alfombra roja y entrevista, el actor dejó caer algo que aquí se recibió como el futbolero que canta un gol en el tiempo añadido: le encanta Sirat.

 

Y, claro, cuando una figura así señala una peli española en plena temporada de premios, el eco se multiplica exponencialmente. X (antes, Twitter) hace en estos casos lo suyo.

 

 

Mientras tanto, al otro lado del mapa, su director, Oliver Laxe, vive la cara B de la aventura internacional. El director contaba hace unos días, muerto de risa, en Mesas de Goyas 2026 de La SER una anécdota maravillosa en los Globos de Oro. Resulta que, en plena vorágine de premios y eventos en Estados Unidos, alguien del equipo de seguridad lo confundió con Frankenstein… aunque él no estaba caracterizado.

 

La escena mejora cuando entra el dato definitivo: el Frankenstein de esa película es Jacob Elordi. Mientras media industria comentaba lo muchísimo que al australiano le había fascinado Sirat, al director lo estaban señalando convencidos de que era, precisamente, su criatura.

 

 

Trasladémonos ahora hasta la noche de los Óscar de 2005, cuando Mar adentro centraba todas nuestras miradas en la alfombra roja. Solo que no todo el equipo tenía garantizada la entrada a la gala. Fue entonces cuando Javier Bardem anunció que no asistiría a la ceremonia si no podían acceder todos: "Si no vais vosotras, no voy yo". Al final, pudieron pasar, pero lo que nos encanta es el gesto. La idea de que, incluso en la noche más importante del cine, hay quien entiende que el éxito solo merece la pena si se comparte.

 

Lo recordaba hace unos días Belén Rueda en Al cielo con ella, de Henar Álvarez, donde se emocionaba al rememorar su Goya a mejor actriz revelación. Iba del brazo de su amiga Alicia Borrachero, con los nervios disparados. Todo fue perfecto… hasta que, al bajar del escenario, cayó en la cuenta de que con la emoción del discurso se había olvidado de agradecer al director, Alejandro Amenábar.

 

 

Durante la entrevista, la actriz aprovechó también para hablar de su nuevo proyecto, El vestido, un thriller que marca un regreso suyo al género y que comparte con su hija. Una experiencia muy especial.

 

 

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