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01-06-2026

#AluCineEnREDes

Un repaso a la actualidad audiovisual de la semana en los mentideros digitales

 

 

¿Hablar como eres o hablar para encajar? El debate que ha abierto Inma Cuesta



Cuando el acento también forma parte de la identidad; la reflexión de Luis Tosar sobre lo público; y lo que no se ve detrás de una escena

ISMAEL FIGUEROA (@IsmaelFigueroa)

Comenzamos con una reflexión de calado, y no es broma. ¿Cuántas veces pensamos en los servicios públicos cuando las cosas funcionan? Probablemente, pocas. Lo normal es acordarnos de ellos cuando algo falla: una lista de espera demasiado larga, un retraso en el transporte o un trámite que tarda más de la cuenta. Pero rara vez nos paramos a pensar en todo lo que utilizamos cada día gracias a todas esas prestaciones que damos por hechas. Y, precisamente sobre eso reflexionó Luis Tosar esta semana con Henar Álvarez en Al cielo con ella, su programa de las noches de los martes en TVE.

 

Durante una conversación sobre educación, sanidad y servicios públicos, el actor lucense reivindicó el valor de lo público y el papel que desempeñan los impuestos para sostenerlo. Unas palabras que, más allá de generar apoyos o críticas, han servido para reabrir una conversación que va mucho más allá del propio vídeo.

 

Porque quizá la reflexión más interesante sea precisamente esa: tendemos a hablar de los servicios públicos cuando fallan, pero mucho menos cuando funcionan. Y eso nos conduce a una pregunta inevitable: ¿somos realmente conscientes de todo lo que nos aportan en nuestro día a día?

 

 

Y seguimos con debates. Esta vez a raíz de una reflexión de Inma Cuesta en el programa Cara al Show, presentado por Marc Giró en La Sexta. Durante la entrevista, la actriz recordó una situación que, según explicó, ha vivido en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera. Más de una vez le han felicitado por “hacer muy bien de andaluza” en determinados trabajos. La cuestión es que no estaba interpretando ningún acento. Simplemente, habla como ella misma, natural de Valencia pero criada en el municipio jiennense de Arquillos (1.700 habitantes) desde bien chica.

 

La anécdota provocó las risas del público, pero también dejó una reflexión interesante sobre la mesa. Porque ¿hasta qué punto algunos acentos siguen siendo percibidos como algo diferente, excepcional y hasta desfavorecedor en determinados ámbitos profesionales?

 

Y no se trata solo de la interpretación. Durante décadas ha ocurrido también en profesiones como la radio, la televisión o incluso la atención al público. Muchas personas han aprendido a suavizar o neutralizar su forma de hablar porque entendían –o, más bien, les hicieron entender– que así sonarían más profesionales, creíbles o adecuadas para determinados puestos. Como si solo existiera una manera estándar de expresarse y cualquier otro acento territorial constituyera una variante que debiéramos corregir.

 

Y no: los acentos no son errores. Son historia, procedencia, experiencia y cultura. Son la prueba de que venimos de lugares distintos y hemos crecido escuchando palabras, expresiones y entonaciones diferentes. 

 

Por fortuna, algo parece estar cambiando. Cada vez es más habitual escuchar voces diversas en los medios de comunicación, en el cine, en la televisión o en la radio. Y quizá eso sea una buena noticia. Porque la riqueza de un país no radica solo en sus paisajes o tradiciones, sino también en la manera en que sus ciudadanos hablan y se expresan. Con su musicalidad característica. Con el deje de cada cual. Como debe ser.

 

 

Y seguimos con una de esas historias que hacen que valores un poco más el trabajo de los actores. Sobre todo, cuando aprieta el calor…

 

Macarena García protagoniza la serie Se tiene que morir mucha gente, de Movistar Plus+, donde interpreta a una mujer embarazada de casi nueve meses. Pero lo que más ha llamado la atención en redes sociales no solo es el personaje en sí, sino cómo se consigue ese embarazo tan realista en pantalla.

 

La actriz luce una prótesis de gomaespuma y silicona que reproduce una barriga de embarazo avanzado con un nivel de realismo sorprendente. Y es que muchas veces vemos una serie y pensamos únicamente en la interpretación, pero detrás se acumula un enorme trabajo de caracterización, maquillaje y vestuario que pasa con cierta frecuencia inadvertido. De hecho, probablemente ese sea el mejor elogio que puede recibir el equipo: que el espectador “se crea” lo que está viendo sin llegar a preguntarse cómo se ha logrado.

 

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