twitter instagram facebook
Versión imprimir
05-05-2026

#AluCineEnREDes

Un repaso a la actualidad audiovisual de la semana en los mentideros digitales

 

100 pesetas de multa por engordar: el recuerdo de Mónica Cruz que nos coloca frente al espejo

 

La profesora de ballet que convirtió el cuerpo en examen y el miedo en norma, Amaia Salamanca desmontando fantasmas y Najwa Nimri contándole a Rosalía su experiencia en una ‘app’ de citas

ISMAEL FIGUEROA (@IsmaelFigueroa)

Inauguramos la jornada con esa sensación incómoda que deja lo que no debería haber sido normal. ¿En qué momento normalizamos que el talento también se midiera en kilos?

 

El recuerdo de Mónica Cruz, que compartía hace unos días en Zero Dramas, el programa de Loles León, podía parecer al principio una mera anécdota… pero se te queda rondando mucho tiempo después de escucharla. Porque no habla solo de una profesora de baile exigente, sino de toda una época. Un tiempo en el que aprender a bailar no era solo repetir pasos hasta la perfección, sino también encajar en una figura concreta, en una tipología corporal. Y si no lo hacías, había consecuencias. Literalmente: 100 pesetas de multa por engordar.

 

Dicho así, hoy suena casi absurdo, incluso violento. Pero lo inquietante no es eso, sino que durante años fuese algo completamente normal. Escucharlo ahora incomoda, porque hemos cambiado el rumbo de la conversación y hablamos de salud mental, de presión estética, de cuidarnos más. Pero no hace tanto, el mensaje era otro: aguantar, adaptarse y no quejarse apenas.

 

Reflexionamos sobre que quizá este recuerdo no sea solo una historia del pasado, sino un espejo que nos obliga a preguntarnos cuánto hemos cambiado de verdad… y cuánto seguimos arrastrando sin darnos cuenta.

 

 

¿Se puede protagonizar una película de miedo… sin creer en nada de lo que da miedo?

 

Eso fue lo que dejó claro Amaia Salamanca a su paso por La Revuelta de David Broncano. Iba a presentar La ahorcada junto a Eduardo Noriega, pero la entrevista se desvió rápido hacia lo paranormal… y ahí soltó la bomba: no cree en nada de eso. Ni ouijas, ni energías raras, ni presencias. Para ella, todo tiene explicación.

 

Y claro, el contraste fue inmediato. Mientras Amaia desmontaba cualquier misterio, Eduardo Noriega defendía justo lo contrario: que existen lugares que se cargan de emociones, en los que algo queda.

 

 

Y para terminar, debemos mencionar en esta sección que Rosalía ha debutado como actriz… y, cómo no, lo ha hecho a lo grande. Nada de cameos discretos ni pruebas tímidas: salto directo a Euphoria, uno de los fenómenos más potentes de la televisión reciente. En plena gira mundial con LUX, un concierto que ya de por sí es un espectáculo, Rosalía se ha metido también en un plató de rodaje exigente, rodeada de nombres como Zendaya.

 

Lo mejor es cómo conviven esas dos Rosalías, la que está midiendo planos y emociones en una serie internacional… y la que, horas después, se sube a un escenario y convierte su concierto en un espacio abierto a lo imprevisible.  Porque si algo está marcando su gira es ese momento ya mítico del “confesionario”, sobre el que ya hablábamos hace unas semanas tras el paso de nuestra querida Yolanda Ramos. Una idea aparentemente simple –invitar a alguien a contar una historia– que en sus manos se convierte en contenido de viralidad instantánea. El último de estos momentazos lo firmó Najwa Nimri. Tras el exitazo de La casa de papel, se abrió perfil en una app de citas sin fotos y con el nombre falso de “Stella”. El experimento empezó regular, con mensajes incómodos, hasta que apareció un tal “Willy”, que decidió juzgar rápido… sin saber con quién hablaba.

 

Najwa, lejos de cortarlo, jugó mejor: dejó que avanzara la historia hasta citarse en la mítica discoteca Berghain. Berlín, noche, cola infinita y un giro de guion: a él no le dejan entrar… y a ella sí. Él, soltando un “me suenas” sin ubicarla. Y ella, ya dentro, sin poder reprimir una media sonrisa.

 

Porque a veces no hace falta decir nada: basta con que la puerta se cierre… en el momento justo.

 

Versión imprimir