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13-01-2020


Antonio Banderas y Marta Nieto brillan en las bodas de plata de los Forqué

 

Él se erigió en mejor actor por ‘Dolor y gloria’, ella se impuso entre las interpretaciones femeninas con ‘Madre’, pero la película preferida del año fue ‘La trinchera infinita’



RUBÉN DEL PALACIO    

Los galardones de EGEDA regresaban a Madrid tras tres años de escalas en Sevilla y Zaragoza para festejar su 25 aniversario. Lejos queda ya esa primera ceremonia ofrecida por la entidad de productores audiovisuales en 1996 ante solo ocho asistentes en el Ateneo madrileño. Nada que ver con el abarrotado Palacio Municipal de Congresos que la noche de este 11 de enero acogía las bodas de plata de los Forqué, cuya celebración concluyó cuando La trinchera infinita se alzaba con el honor de mejor película de 2019. Y tal reconocimiento reconfortó sobremanera al equipo de la cinta porque, aunque Antonio de la Torre y Belén Cuesta figuraban como aspirantes a los apartados interpretativos, estos terminaron en manos de Antonio Banderas gracias a su labor en Dolor y gloria y de Marta Nieto por Madre.

 

   “Nos habéis dado una alegría que nos va a acompañar muchísimo tiempo”, aseguró con visible sorpresa Xabier Berzosa, uno de los productores de La trinchera infinita, a la cual calificó de “cine independiente, diferente y necesario”. Su excelente acogida entre la crítica y la omnipresencia en esta temporada de galardones no impidieron a Berzosa admitir que “cada vez nos cuesta más llegar al espectador. Y más en las salas, donde nosotros queremos hacerlo”. Pese a esas dificultades, propias de una época caracterizada por la feroz competencia entre las múltiples ventanas de explotación, no ha sido un mal año para el consumo delante de la pantalla grande: los 193 filmes españoles estrenados consiguieron congregar a 16 millones de espectadores.




Agustín Almodóvar recibió en nombre de Antonio Banderas el Forqué a la mejor actuación masculina por 'Dolor y gloria' 


   Pedro Almodóvar encumbra de nuevo a Antonio Banderas al prestarle a su personaje de Salvador Mallo en Dolor y gloria retazos autobiográficos. Porque el genio malagueño, convertido en una suerte de alter egodel cineasta en la ficción, conquistaba el apartado de interpretación masculina. El Forqué es el primer reconocimiento que recibe en España por su labor en dicha cinta, después de haber sido elegido mejor actor tanto en el Festival de Cannes como en los Premios del Cine Europeo. Ausente por estar representando en Málaga dos funciones del musical A chorus line, Banderas recordó por boca de Agustín Almodóvar que “las dos cosas que más me interesan en la vida son estar ante una cámara o sobre un escenario”.

   Sus rivales en esta ocasión eran Antonio de la Torre (La trinchera infinita), Karra Elejalde (Mientras dure la guerra) y Enric Auquer (Quien a hierro mata), el joven intérprete catalán cuya presencia llamó la atención de un Santiago Segura en el rol de presentador de la velada: “¿Pero tú no eres secundario? ¿Qué haces aquí nominado? Sabes que Luis Tosar estará en su casa cabreado como una mona… Pero tú estás mucho mejor que él en la película”. Y mantuvo el tono jocoso mientras aclaraba que “soy un poquito cabrón y me meto con los amiguetes”.



   Del larguísimo tormento por la desaparición de su hijo en Madre a la ilusión por su buen comienzo en la carrera hacia el Goya. Ese es el arco trazado hasta el momento por Marta Nieto, que tras salir victoriosa en septiembre del Festival de Venecia, se alzaba con el Forqué a la mejor actriz. “Los productores materializan con su creatividad el talento de otras personas”, reflexionó ante el micrófono. En el caso de Madre habló de “unos productores muy valientes y muy respetuosos”, puesto que se trata de “una película diferente, rara, con una sensibilidad especial y sin vocación comercial”. Y es precisamente ese el cine que a la artista murciana le gustaría seguir haciendo. En sus agradecimientos tampoco se olvidó de mencionar la parte de mérito correspondiente al director Rodrigo Sorogoyen, “que me regaló con su confianza ser más libre”.

 

   Además de Santiago Segura, también se encargó de conducir la gala la presentadora de RTVE Elena S. Sánchez. Juntos repasaron a lo largo de la noche los títulos que lograron el Forqué al mejor largometraje en las sucesivas ediciones previas. De entre todos ellos, los socios de EGEDA habían escogido su favorito, al que otorgaron un galardón especial que anunció una entregadora anónima en compañía de la actriz Mar Saura y el compositor Lucas Vidal. La cinta seleccionada fue El laberinto del fauno. “Guillermo del Toro se instaló en Madrid hacia 2004 o 2005. Por aquel entonces estaba haciendo películas comerciales en Hollywood y me impuso la condición de que El laberinto… se rodara con el guion que él había traído, en España y en español”, rememoró el productor Álvaro Agustín.


   "Si el cine es imprescindible, los filmes de esta categoría lo son por partida doble", sentenciaba Jesús Vidal, Goya al intérprete revelación el año pasado con Campeones, al abrir el sobre del apartado Cine y Educación en Valores. Y no cabe duda de que imprescindible, incluso por partida triple, es Dieciesiete, la obra finalmente vencedora. Porque  a la utilidad social de esa historia se suma la circunstancia de que supone el regreso de Daniel Sánchez Arévalo después de seis años de ausencia en la dirección de largos.  Quiso dedicar su trofeo "a los niños, a la gente joven y los que estén por venir. Espero que sigan buscando y encontrando educación y valores en el arte y la cultura". A su lado estaba el coprotagonista, Biel Montoro, capaz de bordar a un adolescente aparentemente con Síndrome de Asperger. En la preparación del papel recibió asesoramiento de la Fundació Friends: "La película no sería la misma sin su ayuda. Gracias por la labor admirable y bonita que hacen".   



La costilla rota de Gonzalo Suárez

 

El presidente de EGEDA, Enrique Cerezo, vivió el momento más emotivo de la edición al lado del veterano cineasta Gonzalo Suárez, quien recibía ante todo un auditorio puesto en pie la Medalla de Oro de la entidad. Más de 25 obras, quizá con Remando al viento (1988) como la más destacada, sustentan una trayectoria laureada ya con el Premio Nacional de Cinematografía o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. El autor asturiano brindó el homenaje a su hermano Carlos, con quien compartió “un alto porcentaje” de sus películas. “En uno de esos combates de boxeo que hacíamos en la terraza de casa me rompió una costilla. Pero aquel dolor fue muy soportable con respecto al de su ausencia”, lamentó.

 

Sin querer recrearse más en la tristeza, Suárez prefirió dejar constancia del afortunado idilio con su oficio. Porque al alcance de muy pocos está el privilegio de triunfar en Cannes, Berlín, San Sebastián… “El cine no me ha dado dolores”, aseguró, “sino todo lo contrario. Y seguirá sin dármelos”. Muestra de ello es este “premio absolutamente sorprendente”, según sus palabras, “porque no esperaba que al cabo de 12 años sin hacer un largo se acordaran de mí los productores. Yo sí me he acordado de ellos. Tengo añoranza por algunos”. 

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