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22-04-2020

#ArtistasDeLaSanidad

Este viaje colectivo a la fragilidad

ASER GARCÍA RADA Actor y pediatra en un centro de salud de Madrid

Aser García-Rada, autor de estas líneas, hace pocos días en el centro de salud madrileño donde trabaja como pediatra

 

Yo soy actor y médico. A fin de cuentas, todos somos muchas cosas. Suelo mencionar actor primero porque, si cambio el orden, hay quien piensa que la interpretación es solo un hobby, lo que solo representa cierta escala de valores.

 

   Las dos preguntas que más me han hecho en la vida son de dónde es mi nombre y si he dejado la medicina.

 

   Mi nombre lo eligió mi madre porque mi primer apellido es García y buscaba originalidad. En la Biblia, Aser es uno de los 12 hijos de Jacob, fundador de una de las 12 tribus de Israel. En hebreo significa “felicidad”, aunque ella no lo supiera entonces.

 

   No he dejado (ni dejaré) la medicina, porque ha moldeado mi forma de entender la vida. Es decir, la medicina no me dejará a mí. Una vida peleándome con ella, porque me decían –lo sentía, lo creía– que me alejaba de ser actor. Y, requiebro mágico, misterioso, al final me acerca más al cine que la propia interpretación. Y soy feliz con mis compañeras y compañeros de rodaje. Feliz. Y siento mi lugar.

 

   Ni he dejado la medicina ni abandono mi pasión por el arte, que crece y crece. Como la sangre sale de una arteria abierta. A borbotones.

 

   A veces no me siento actor, ni médico. O no lo suficiente. Me pasa en parte por hacer cada vez cosas diferentes en sitios diferentes. Como si, allá donde fuese, todo el mundo supiera más que yo. Como si todos permanecieran en ese sitio excepto yo, que aterrizo, y despego, y vuelvo a aterrizar… y así siempre. Aderezo esta circunstancia con un poquito de vanidad, una pizca de exigencia y una curiosidad inagotable. Siempre, en cada lugar, con el privilegio de admirar a mucha gente que me rodea.

 

   La medicina en la sanidad pública, en la privada, en hospitales y centros de salud, en sets de rodaje, en interiores y exteriores, en campamentos de niños y de refugiados, en España, Grecia, África… La medicina me ayuda a adaptarme. Como un actor que apenas trabaja de actor. Como todas y todos.

 

   De Santander llegué a Madrid, allá donde me decían que debía acudir para ser actor. Y se convirtió en la ciudad de mis amores, esa que ahora es uno de los epicentros de nuestro dolor y en la que estudié interpretación al tiempo que me especializaba en pediatría. En mi escuela de teatro era “el médico”; en mi hospital, “el que quiere ser actor”.

 

   Descubrí la danza y pensé que, de haberla descubierto antes, no hubiera estudiado medicina. Me alegro de no haberla descubierto antes. Mediante la medicina, como mediante la danza, conozco más mi cuerpo, los cuerpos; puedo cuidarlos mejor.

 

   La medicina me permite estar con las personas cuando son más vulnerables y me acerca a mi propia vulnerabilidad, algo que llevo regular. En estos días, ese acercamiento tiene lugar desde un centro de salud. Los de Madrid, como los de otras regiones, se han adaptado a marchas forzadas a la pandemia.

 

   Enfermeras, médicos y médicas de familia, administrativas y celadores, matronas, pediatras, médicos residentes, asistentes sociales y resto de personal atendemos miles de consultas por teléfono para evitar que la gente salga de casa. Seguimos a las personas, adultos y niños, con síntomas leves o moderados de covid-19 que permanecen aisladas en sus domicilios para que los hospitales no se desborden y atiendan mejor a quienes están más graves. Identificamos empeoramientos y pedimos radiografías, visitas presenciales o, cuando corresponde, derivaciones hospitalarias.

(Foto: Juan Carlos Toledo)

   Enfermeras y médicos de familia también visitan a domicilio a personas con esta y otras enfermedades que no pueden desplazarse. También ayudan a que quienes se están muriendo, y no tiene sentido trasladar a un hospital, lo hagan sin sufrir. Si tenéis cualquier problema, llamad a vuestro centro de salud. Estamos para vosotros.

 

   Además de quienes habéis estado enfermos o quienes habéis perdido a alguien querido, nuestras compañeras y compañeros en hospitales o en las residencias de ancianos viven un tsunami continuo de dolor abrumador. Espero que algún día nos lo puedan contar para que lo entendamos. Porque esto no se nos puede olvidar. O no tan rápido.

 

   Desde mi profunda consideración y respeto hacia vosotras y vosotros, compañeros artistas: valorad, como el oro que es, vuestra labor. El engranaje funciona porque cada pieza ocupa su lugar y cumple su función. Leed, pensad, bailad, llorad, reíd. O estad. Igual bastaba con eso.

 

   Mientras el mundo previo se derrumba, el que salga de aquí está naciendo hoy. Contribuyamos, desde donde estemos, a que salga uno mejor. Por mi parte, confío un día en crear algo bello. Quizás este viaje colectivo a la fragilidad nos haga más respetuosos, humildes, generosos y compasivos con nosotros mismos, tan vulnerables y resilientes. 

 

Aser García Rada es actor, pediatra y periodista 'freelance'

Twitter: @AserGRada / Instagram: @asergarciarada / Facebook: AserGRada

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