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29-07-2014

Neus Sanz, Belén Rueda y Andrés Velencoso escuchan las indicaciones de José Ramón Ayerra, uno de los directores de la serie

Neus Sanz, Belén Rueda y Andrés Velencoso escuchan las indicaciones de José Ramón Ayerra, uno de los directores de la serie

 
Periodistas 2.0

Empezó dubitativa en los índices de audiencia, pero ‘B&B, de boca en boca’ despidió su primera temporada en Telecinco (16 semanas) con cerca de 3 millones de espectadores

Los nuevos capítulos comienzan a rodarse el 29 de julio. Hablamos con Belén Rueda y Gonzalo de Castro, la ilustre pareja protagonista
 


NURIA DUFOUR
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Últimos días de rodaje de B&B, la serie ambientada en una revista de actualidad y tendencias que Telecinco estrenara en febrero. Con ella, la cadena volvía a meterse en las entrañas de una redacción. Lo hizo a finales de los 90 con Periodistas (nueve temporadas y más de un centenar de capítulos), aunque poco queda ya de aquel periodismo, casi de máquinas de escribir y cuartos de revelado, que retratara. Hoy, las nuevas tecnologías y, principalmente, la irrupción de las redes sociales, han dado un vuelco a la profesión. Los diarios y las revistas en papel tratan de sobrevivir en un universo, el online, cada día más complejo y globalizado.
 
   De la supervivencia de una publicación impresa es precisamente de donde parte la trama central de B&B. Para reflotar las ventas del magazine B&B aparece Pablo (Gonzalo de Castro), fichaje que pilla por sorpresa a la redacción y a Candela (Belén Rueda), candidata al puesto. “La vida misma”, nos dirá Belén con un punto mitad resignación, mitad sarcasmo. “En el momento actual de crisis que estamos viviendo, parece que las cosas que vienen de fuera nos van a traer ideas renovadas para sacarnos del hoyo y si hay un hombre al mando, tal como piensa el personaje que interpreta Adolfo [Fernández], mejor”. Adolfo encarna a un empresario anclado en formas de hacer del pasado tristemente vigentes.
 
 

Fran Perea y Neus Sanz bromean con sus móviles

Fran Perea y Neus Sanz bromean con sus móviles

 
 
   La ficción de Globomedia constaba de 13 capítulos iniciales, ampliados sobre la marcha a 16 tras su buena acogida. Y eso que el estreno del primero cayó entre el equipo (80 profesionales, entre técnicos y actores) como un jarro de agua fría por enfrentarlo al de otra producción de la competencia. “A quien afecta realmente la audiencia es al espectador”, opina Gonzalo de Castro. “Hay parrilla para todos, deberíamos pensar en generar industria y no estar zancadilleándonos permanentemente. Hay que dejar que las series se asienten en un horario para crear fidelidad”. De igual parecer es la actriz Neus Sanz, que a punto estuvo de hacer las maletas y marcharse lejos durante una larga temporada. “Tiré la toalla el día del estreno. Me hundí. Lloré mucho. Era la primera vez que algo así me pasaba”. Hoy lo cuenta todavía con la rabia de aquellos días, pero más animada porque en breve todos volverán a vestirse de sus personajes para poner en marcha la nueva tanda de episodios que la cadena ha contratado para el próximo otoño. “Cabemos todos y se está demostrando”.
 
   Sobre su personaje, Susana, destaca su capacidad de trabajo e instinto familiar. “No deja de ser una de las muchas madres españolas que tenemos como vecinas, incluso como nuestras propias madres”.
 
 

Gonzalo de Castro y Belén Rueda debaten una escena

Gonzalo de Castro y Belén Rueda debaten una escena

 
 
Nueve horas y cinco secuencias al día
Han sido seis meses de trabajo intenso, de muchas horas de estudio. Casi todos los 18 actores y actrices que forman el reparto principal de B&B acuden a plató los cinco días de la semana. Allí, en jornadas de nueve horas, completan una media de cinco secuencias diarias, lo que equivaldría a unos diez minutos.
 
   Los directores están en permanente comunicación para mantener la continuidad (racord en el argot), porque aunque cada uno dirige un capítulo de manera estanca, en el plan de grabación los episodios se mezclan y en una misma jornada se graban dos o tres capítulos distintos. “Tienes que cambiar muy rápido el chip”, indica Neus Sanz, “saber de dónde vienes y en qué estado de ánimo estás para no adelantar emociones”.
 
   Los recortes también han llegado a la televisión y a nivel interno se notan. Raquel Díaz, la directora de producción, confirma que toca apretar bastante. “Las televisiones no pagan lo que deberían pagar y los cachés que se están manejando no son los de hace unos años”. Todo el equipo es muy consciente de la actual coyuntura económica. Sin embargo, juntar un reparto como el de B&B no fue especialmente complicado. “Teníamos muy claros ciertos nombres”, apunta Begoña Álvarez, también en labores de producción ejecutiva. A bastantes de ellos los hemos visto en otros títulos de la productora. Otros, como Jorge Usón, Cristina Alarcón o Dani Rovira, se han acoplado de una manera muy rápida a la forma de trabajar de Globomedia, la productora que dio con la fórmula de nuestra ficción hace ya más de veinte años. “Creo que B&B tiene un reparto muy coral y muy redondo”.
 
 

Macarena García posa con un peluche

Macarena García posa con un peluche

 
 
   Begoña destaca asimismo la intuición interpretativa de Rovira (Juan), un neófito en las teleseries: “Tiene un talento natural y una falta de pudor a la hora de abrirse a la interpretación que se sale de la norma”. Y subraya su relación como actor con Fran Perea, con el que comparte piso en la ficción y origen en la realidad. “Hay mucha química entre ellos. Quisimos que mantuvieran su acento malagueño. Es bueno y se agradece”.
 
   Perea refrenda las palabras de la directora cuando nos revela que tanto él como Dani les han aportado “cositas” a sus personajes; entre otras, las frases malagueñas. “Somos dos personajes muy complementarios. La capacidad de escuchar que tiene Mario es algo que he ido incorporando. Mario es un tío que trabaja muy bien en el silencio”.
 
   Para componerlo y moverse con seguridad en las secuencias en que pone en práctica su profesión de fotógrafo, Fran aprendió nociones básicas con un profesional. “Es una de las suertes de esta profesión. Jamás lo habría hecho si no hubiera sido por la serie”. Los actores comenzaron a trabajar los personajes antes de que se iniciaran las grabaciones. ¡Un mes de ensayos! Algo excepcional en las producciones seriadas.
 
 

Raquel Díaz, jefa de Producción

Raquel Díaz, jefa de Producción

 
 
Aprendizaje rápido
Vestuario, repaso en maquillaje y peluquería; lectura primero en mesa, a la italiana, después en plató para fijar las marcas y a grabar. Cuatro o cinco tomas por secuencia. Macarena García (Sonia, la becaria de la redacción, una joven impulsiva e idealista) echa de menos la calma para preparar el personaje, algo que sí encuentra en el cine y el teatro. Con todo, saca el lado positivo de la televisión. “Te hace ser rápida, estar en el aquí y en el ahora, mirar al compañero; es un aprendizaje muy grande”. Por su parte, Fran Perea reconoce que querría disfrutar de más tiempo, pero “los ritmos de producción son los que son” y a él le van bien. Tanto Perea como Macarena, que ya habían coincidido en Luna, el misterio de Calenda con personajes también principales, han estado compaginando las grabaciones de la serie con sendas funciones teatrales. Ella con La llamada, montaje que la llevará hasta los escenarios de Moscú, y él con la gira de Feelgood.
 
   Las series cada vez están más presentes en las redes sociales, forman parte de ellas. Fran Perea reconoce que es una muy buena manera de estar en contacto con la realidad, pero se acerca no sin cierto escepticismo, “no me pongo a buscar por buscar”. Para Cristina Alarcón, forma parte del trabajo del actor. “Creo que hay que darle su valor”.
 
   De lo que siempre disponen es de un minuto para seguir su trabajo en pantalla, aunque a alguno le cueste y lo pase mal por ese lado tan crítico que tienen los actores con ellos mismos. Macarena ya es capaz de ser objetiva y algo más cariñosa a la hora de enjuiciarse. A Cristina, aunque se encuentra todos los defectos habidos y por haber, le gusta verse “porque veo al resto de mis compañeros y se me contagia una energía increíble. Mirarme a mí ha quedado en un segundo plano y veo el general, y el general me gusta”. Neus también es muy dura con su trabajo, a veces hasta se pone de mal humor, pero se mira para mejorar.
 

 

Belén Rueda


“La serie es como una radiografía de la sociedad actual”
 
 
Tras su paso por la serie de terror Luna, el misterio de Calenda, donde interpretaba a una jueza, Belén Rueda ha regresado a la pequeña pantalla con un personaje, Candela, que entronca con aquel que la diera a conocer en el medio a finales de los 90: Clara, la fotógrafa de Periodistas.
 
Entre medias, la actriz ha desarrollado una intensa carrera cinematográfica, que la ha convertido en imprescindible para una nueva cantera de realizadores adscritos al terror psicológico: Antonio Bayona (El orfanato), Óskar Santos (El mal ajeno), Oriol Paula (El cuerpo) o Guillem Morales (Los ojos de Julia). Su salto al cine de la mano de Alejandro Amenábar (Mar adentro) la colocó de golpe en el foco de la profesión. Una década después continúa solapando un trabajo con otro. 
 
– ¿Cuál sería la singularidad de ‘B&B’ en el panorama actual televisivo?
– Se ha incluido un punto de comedia muy importante. Hay actores que consiguen dar la vuelta a momentos dramáticos y arrancar una sonrisa. Además, la serie, a nivel de historias, abarca un gran espectro. Es como una radiografía de la sociedad actual.
 
– ¿En el plató le ha venido a la cabeza en algún momento ‘Periodistas’, la serie en la que se dio a conocer a nivel interpretativo?
– No la serie en sí, pero sí ciertas reacciones. Fueron cinco años de trabajo y, de repente, dices una frase que no está escrita en el guion pero que te sale. Me ha pasado en las secuencias de las reuniones de trabajo que me he visto soltando alguna de aquellas que decía Jose [Coronado] en Periodistas.
 
– ¿Qué le sigue aportando el medio televisivo?
– La televisión permite que las cosas tengan un tiempo más parecido al real, aunque a veces exista el peligro de que te relajes demasiado. En cine es todo mucho más contenido, el espectador está concentrado. Tienes que hablar con los ojos. Sin embargo en televisión, sin perder intensidad, debes ser más abierto.
 
– La batalla de las audiencias y el cambio de día de emisión, ¿cómo afecta a los actores?
– Me gustaría decir que estamos al margen, pero mentiría como una bellaca. Hay que ser sincero con uno mismo y saber que el dato de la audiencia es importante. Lo que sí es cierto es que ha habido un cambio de actitud por parte de Telecinco. Creen mucho en la serie y valoran otras cosas, no solamente el dato.
 
 


Gonzalo de Castro


“Llegar el primer día de lectura con el personaje hecho es un error”
 
 
Tercera serie en su trayectoria, Gonzalo de Castro estudia con lupa los proyectos en los que se implica. Permaneció siete años formando parte del reparto de la emblemática Siete vidas. Tres años después se enroló en la comedia Doctor Mateo, donde interpretaba a un adusto médico rural. Varias películas (“lo que menos he hecho”, nos dirá) y mucho teatro (“un alimento del alma”), al que va a volver en los próximos meses con un texto inédito en España de Harold Pinter, El invernadero, que dirigirá Mario Gas. “Llevo un año sin subirme a un escenario y estoy muy nervioso”. Confiesa consumir poca televisión. “La hago pero la veo poco. No sé si está bien o mal”.
 
¿Qué es lo que más valora de un proyecto, de este en particular?
– Me atrajeron el personaje y volver después de nueve años a Globomedia, la casa donde empecé a hacer televisión y de la que guardaba grandes recuerdos.
 
– ¿Cómo es Pablo?
– Un tipo profesionalmente muy dotado, con un recorrido importante. Con mucha seguridad en lo que hace y en sí mismo, pero emocionalmente débil. Solitario, con un gran sentido de equipo, de responsabilidad, que se enamora de una chica, Clara, que casualmente es la hija del director de la revista. Con esos mimbres hemos hecho este cesto [y se señala a sí mismo, todavía enfundado en el vestuario de Pablo].
 
– He leído que usted al personaje lo encuentra. Al Mateo de ‘Doctor Mateo’, su anterior trabajo televisivo, lo encontró en el capítulo 30. ¿Ha dado ya con Pablo?
– Todavía no. Empiezas a sentirte más a gusto con el personaje y a soltar lastre a medida que avanzas y en función de tus compañeros. Las biblias te pintan un personaje en exceso con intención de que lo vayas limando. Dado el ritmo y la velocidad a la que se trabaja en televisión, sí tienes que tener clara la línea del personaje. Llegar el primer día de lectura con un personaje hecho me parece un error. En teatro también.
 
– ¿Se aprende una lección distinta con cada personaje?
– Absolutamente, con cada serie y con cada personaje. La televisión es otra forma de entender el trabajo y el oficio.
 
– Se le ve muy feliz.
– Soy un privilegiado. Tengo la fortuna de trabajar casi de continuo, cosa que tal y como está la realidad y el medio es un milagro.
 
 
 

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