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08-04-2021


Bob Pop protagoniza la serie sobre su propia vida en la edad adulta. Junto a él, Carlos González (izquierda) y Gabriel Sánchez (derecha), que le dan vida en la niñez y la juventud


‘Maricón perdido’: recuerdos, miedos y primeras veces

 

 

Bob Pop lleva sus vivencias a la pequeña pantalla en la que es su primera serie como creador y actor. No es el único debutante en el equipo. Veremos el resultado del trabajo en TNT este año



ALOÑA FERNÁNDEZ

La pandemia nos ha robado demasiadas cosas, y entre las menos importantes está el hecho de que los medios de comunicación ya no podamos acudir a los rodajes para palpar el ambiente de las próximas producciones televisivas. Se acabó, de momento, eso de presenciar los nervios previos a una secuencia, las prisas por el cable que no llega, el desconcierto por el catering desparecido… Pero a veces es posible palpar a través del teléfono la emoción y la ilusión por un nuevo proyecto. Así ha ocurrido con el equipo de Maricón perdido

 

   Tras cuatro meses de grabación, la serie de TNT y El Terrat se encuentra ya en la sala de montaje, con la previsión de que la disfrutemos en verano si todo va bien. “Es una serie de seis episodios de media hora cada uno”, explica Roberto Enríquez, quien entre el gran público es conocido como Bob Pop. “Cuenta la historia de un niño que sueña con salir de su pueblo y de un ambiente opresivo donde sufre acoso e incomprensión. Fantasea con escribir, con ser escritor lejos del pueblo, con encontrar alguien que le quiera. Y mientras vemos que eso sucede, muchas cosas se van cruzando en su camino. El desamor, la enfermedad, la sensación de que tampoco es un sueño cumplido su deseo de encontrar el paraíso en la ciudad con gente que fuera como él. Todo eso lo contamos de la manera más emocionante posible”.

 

   Bob Pop es la persona más indicada para explicar el argumento de la serie, pues se ha encargado de escribirla inspirándose en su vida. Este proyecto, tan arriesgado como atractivo, surgió en la cabeza de Guillermo Farré, el responsable de contenidos de TNT, quien propuso al creador una serie sobre su adolescencia. “A mí me pareció un disparate y le dije: ‘¿Qué estás diciendo, de qué vas?’. Pero un mes después me engorilé, hasta el punto de soltarle el capítulo piloto. Y lo que yo tenía en la cabeza era lo que buscaban”, rememora.



Gabriel Sánchez cubre la primera línea temporal de la vida de Bob Pop


Una osadía colectiva

Para esta aventura puso como condición que Berto Romero estuviera a su lado: “Necesitaba a alguien como Berto para contarle mi idea de la serie. Él me diría si realmente había una serie en todo aquello. Y si no fuera así, lo expresaría sin dobleces: “Lo que tienes en la cabeza es un potaje gallego que no lleva a ningún sitio”. La compañía de Romero se vio reforzada con la presencia de Enric Pardo. “Yo nunca había escrito un guion de ficción”, admite Bob Pop, “necesitaba que Enric me ayudara con las estructuras y con todo lo que no sabía hacer según iba escribiendo. Tuve la suerte de contar con el criterio y el oficio de Berto y Enric”.

 

   Plasmar su existencia en un guion no fue fácil. No por falta de experiencia, sino porque “necesitaba una especie de cesta de arrastre de mi memoria antes de escribir”. Así se dio cuenta de “cómo se mezclan en la cabeza la memoria, las fantasías, las vivencias, los deseos, los miedos”. Según sus palabras, “fue más duro el proceso de bucear en la memoria que la traducción de los recuerdos al guion. Una vez que lo había escrito, aquello dejaba de ser propio y se convertía en material audiovisual”.



'Maricón perdido' es el tercer trabajo televisivo para el actor Carlos González, el primero de gran envergadura


   Uno de los principales responsables de ese material audiovisual ha sido el joven realizador Alejandro Marín. A sus 28 años encontró en Maricón perdido el primer proyecto de envergadura al que se enfrentaba como director. “Nunca había estado en un rodaje grande”, reconoce al teléfono, “así que no tengo otra referencia con la que comparar. Para mí ha sido una experiencia enriquecedora, casi una mili, pues salí de la escuela hace poco tiempo”. 

 

   Durante esa mili ha contado con Bob Pop como el guionista y protagonista de la historia. “Me llamaron antes de la pandemia y trabajé mucho con él sobre los guiones”, revela Marín. ¿Cómo fue aquella primera toma de contacto entre ambos? “Él me contaba lo que quería exactamente”, prosigue, “por qué había escrito cada escena. Yo iba planteándole ideas de dirección. Fue esencial ese trabajo previo de sentarnos, de leer el guion una y otra vez, de cambiar cosas. Y es que también para Bob Pop era la primera vez que escribía algo que se transformaría en una serie. Los dos estábamos muy perdidos, pero con tantas ganas que nos retroalimentamos muy bien. Él ha estado muy presente, y yo lo he agradecido. Al ser su historia y ser el creador de la serie, para mí era importante que estuviera contento con los pasos que íbamos dando”.

 

   Los capítulos se mueven en tres líneas temporales: la del niño, el joven y el adulto. “Hay mucho juego de transición entre la adolescencia y la edad adulta. Por medio hay una ficción dentro de la ficción”, adelanta el artífice de Maricón perdido. “Queremos que el espectador tenga la sensación de que, en realidad, el paso del tiempo no ha transformado al personaje, sino que sigue conservando algo de los inicios de su proceso de crecimiento”. 

 

   A juicio de Marín, “el autor ha concebido la serie desde una visión muy interesante. Realmente no se trata de un biopic, no cuenta una vida tal cual, pues el personaje se refugia mucho en la ficción y en la fantasía”. Considera el director que “es una apuesta arriesgada, y la presión de que la gente la reciba con gusto está ahí”. El riesgo deriva de “poner como protagonista a alguien que no suele serlo, al amigo maricón. Ese rol lo hemos visto en papeles secundarios, que están ahí sin que la historia se adentre en sus vidas. Esta producción nos lleva a universos del mundo homosexual que creo que jamás se han visto en nuestra ficción”.



Candela Peña, caracterizada en un decorado de aspecto 'ochentero'


Debutantes y consagrados

Con Candela Peña, Miguel Rellán, Alba Flores y Carlos Bardem en el reparto, Maricón perdido cuenta con tres Bob Pop diferentes. El creador de la serie se interpreta a sí mismo en la etapa adulta, el debutante Gabriel Sánchez (para quien todos tienen elogios) se ocupa de la niñez, Carlos González (en Señoras del (h)AMPA o Veneno) asume el protagonismo en los tiempos de juventud del personaje. “Nos hemos juntado muchos primerizos y nos hemos apoyado mucho”, confiesa Marín, “porque los miedos al final son de cada uno pero también se comparten. El aprendizaje que hemos hecho todos juntos es lo que me llevo”.

 

   Con esa percepción coincide Carlos González. “Me ha gustado mucho trabajar con Alejandro porque él también era virgen”, comenta el intérprete, “era la primera vez que dirigía algo tan gordo. El hecho de habernos encontrado director-actor, siendo nuevos los dos, ha traído consigo un aprendizaje el uno del otro”. Con 23 años, González ha afrontado su tercer proyecto en televisión. Y lo ha hecho con la inseguridad de “estar encarnando a una persona que me está viendo, que está en el set, que está viva justo al lado”. Eso sí, tanto Marín como Bob Pop le dieron libertad para aportar cosas. “Entre los tres fuimos construyendo al personaje desde un lugar más amplio”, explica. A ese lugar llegó gracias a vivencias de su infancia, aunque el guion le ayudó a “entender todo el tema familiar, el tema con la madre, el desapego que llevaba el personaje”. 

 

   La dificultad de interpretar a una persona viva se incrementaba por el hecho de tratarse de alguien tan querido como Bob Pop. Tal circunstancia hizo que una idea recurrente rondara la mente de González: “Los espectadores creerán que tengo que parecerme a Bob Pop en todo, y como no me parezca en cada gesto o cada detalle, van a decir que soy mal actor”. Sin embargo, intentó desprenderse de ese pensamiento cuanto antes. “Yo jugaba con la ventaja de que en su juventud el protagonista no era conocido”, argumenta. “Le doy vida en la ficción a sus 20 años, y es un personaje un personaje precioso. En ese momento descubre su sexualidad, comienza la carrera en la universidad, se independiza, materializa el desapego hacia el pueblo y los padres. Para mí el rodaje fue como regresar a esas primeras veces, yo también he vivido una primera llegada a la ciudad”. 

 

   Hay una frase de Bob Pop que al actor le ha ayudado a construir el personaje: “No hay nada más transgresor que ser feliz”. González ha sido feliz en Maricón perdido, aunque también ha sentido miedo. “Imagínate cuando te dicen con 23 años que vas a hacer tu primer papel principal. Pero sentir ese miedo me ayudaba a darle dimensión humana a un personaje que en el guion también tenía miedo. Si yo veo mis propios miedos, también veo los suyos”.



Carlos González, que da vida a Bob Pop en su juventud, junto a Alba Flores en la universidad


   Los temores del Bob Pop de carne y hueso son los de alguien que se ha abierto en canal para narrar su historia. “Me aterra que a la gente no le guste, que no le interese, que piense: ‘¿Tú quién te crees que eres? ¿Por qué crees que tu vida me interesa?’. Y a la vez tengo muchas ganas, ya que todos hemos cuidado muchísimo la serie para que pueda gustar, interesar, emocionar y divertir.”

 

   Elegir una expresión despectiva como título para una historia creada con tanto cariño tiene una buena explicación. “Me lo regaló Andreu Buenafuente tras leerse los tres primeros episodios”, revela Bob Pop. “Me contó que su abuela usaba una expresión muy ordinaria, muy fea. Era la de ‘maricón perdido’. Yo le contesté que era maravillosa por dos motivos. Primero, porque es muy contundente, no engaña a nadie. Deja claro que la cosa no va sobre un chico que conoce a una chica, se enamoran y se compran un adosado en la sierra, y además tiene el componente ambiguo de tomar un término despectivo y presentarlo como término poderoso. Segundo, porque alude literalmente a la historia, que es la de un muchacho maricón, perdido. La serie realmente cuenta la búsqueda de su identidad”.

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