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03-01-2022

Así se hace



Tradición y misterio para convertir la Galicia profunda en escenario del ‘thriller’ criminal ‘Rapa’

 


Tras haber triunfado con ‘Hierro’, el trío formado por los hermanos Jorge y Pepe Coira y Fran Araújo regresa a su Galicia natal con la esperanza de repetir éxito en Movistar+. Las vidas de una sargento y de un profesor cobran sentido mientras desentrañan el asesinato de la alcaldesa de un pueblecito costero. Viajamos hasta allí para vivir el rodaje desde dentro



ALOÑA FERNÁNDEZ

FOTOS: ENRIQUE CIDONCHA

Fiesta del Curro da Capelada. 11 de la mañana. Pese a estar en otoño, el día sale soleado y con temperatura templada. En el ambiente se respira silencio hasta que los besteiros descienden una montaña cercana. Azuzan a los caballos mientras un dron graba sus movimientos desde el aire. Los animales entran en el recinto, donde protagonistas y extras esperan como espectadores de esta ceremonia ancestral. Tras el “¡corten!” del director Jorge Coira, el rodaje recupera su ajetreo: el equipo ya prepara la siguiente escena. 

 

   Nos encontramos en el corazón de la provincia de A Coruña, en uno de los lugares que Rapa convertirá en escenarios televisivos. Este thriller de seis episodios creado por Pepe Coira y Fran Araújo para Movistar+ comienza con el asesinato de la alcaldesa de un pueblo gallego. Maite, sargento judicial, investigará quién y por qué la mató, y en esa tarea contará con la ayuda del único testigo que presenció los hechos, un profesor de literatura llamado Tomás.



De izquierda a derecha: Pepe Coira, el director Jorge Coira y Fran Araújo 


El dolor y el humor se dan la mano

“Después de Hierro, ahora se trataba de dar continuidad a aquello. Como somos de aquí, nos dijimos: ‘Hagamos una serie en un lugar que los tres conocemos y reconocemos’. Escogimos esta zona porque, pese a no ser una de las más conocidas, tiene un encanto enorme”. Lo comenta el guionista Pepe Coira mientras su hermano Jorge y Fran Araújo asienten. “Nos planteamos una historia que jugase con las reglas del género”, explica, “unas reglas abiertas que permiten hacer un montón de cosas. Y la construimos desde unos personajes que nos interesaban, capaces de despertar nuestras ganas de saber qué les mueve y cómo reaccionan”.

 

   Semanas antes, en la presentación de la serie, Pepe había resumido esta ficción de modo contundente: “Se trata de gente matando gente”. Pero Jorge puntualiza que Rapa “es una situación límite. Nos interesa mucho trabajar sobre eso. Pensamos que, cuanto mejores sean las razones que llevan al crimen, más interesante será. No hablamos de justificarlo, simplemente exponemos que cada uno tiene sus motivos. Se trata de ponerse en la piel de los personajes”. En opinión de Araújo, “en la muerte de alguien está presente su asesino, pero también el hueco que la víctima deja en la sociedad. En esta ficción muere una persona muy importante cuya familia se transforma después de su pérdida. Y también está la persona que la mata. Hay muchas relaciones que se establecen tras la muerte: para nosotros es la bola de billar que provoca el movimiento de las demás bolas en direcciones opuestas. Nos interesa lo que les sucede a los personajes a raíz de eso”

 

   No todo es drama en Rapa. Jorge Coira adelanta que “hay algo lúdico y divertido, una mezcla peculiar. No nos ponemos trágicos. Entramos a saco en el dolor de alguien que acaba de perder a una persona, pero enseguida salimos de eso para mostrar que la vida todavía sigue. “El humor está incluso en situaciones tremendas. No es contradictorio que te duela la muerte de alguien y que surja algo con lo que te partes de risa”.



Dos protagonistas desnortados

Mónica López (Hierro, Antidisturbios) se pone en la piel de Maite, mientras que Javier Cámara (Venga Juan) interpreta a Tomás. Hay sintonía entre ambos, aunque tengan distinta relación con los caballos. Porque estos animales son una pieza clave en Rapa. Cámara admite sus reparos. Y López querría estar “todo el día con ellos”. El de La Rioja confiesa que deseaba trabajar con la actriz desde que la vio en la película En la ciudad. Ella le corresponde: “Estoy feliz de estar aquí y de compartir este momento con este señor que me enseña”. 

 

   Según la sinopsis, encontrar al criminal se convierte para ambos en una razón de vida. El asesinato se produce cuando “los dos personajes atraviesan un momento muy complicado de sus respectivas vidas”, en palabras de Cámara. “La investigación puede hacer que olviden su realidad, y Tomás se involucra con Maite al no tener nada que perder”. Su compañera Mónica añade información: “A Maite le viene genial la colaboración de Tomás porque descubre a alguien que piensa de forma distinta y la descoloca. Él le dice las cosas que nadie le dice, ve las cosas como nadie las ve. Es fantástico cuando te pasa eso, conocer a alguien que te hace sentir vivo cuando estás un poco aplatanao.


   En su dilatada trayectoria, Cámara apenas se ha adentrado en el género del thriller. A su juicio, “Rapa juega con algo muy interesante que me resultó muy sorprendente: el espectador sabe mucho más que los protagonistas, está muy dentro de la historia. En la ficción siempre hay alguien que representa el punto de vista del espectador, alguien que acompaña a los personajes mirando desde fuera. Aquí no. En esta serie hay dos tipos perdidos en un marasmo. Y el espectador a veces está perdido también. O no. Eso me gusta”.



Acantilados de la costa septentrional gallega


De ruta por las localizaciones

Cedeira, de 7.000 habitantes, es en esta nueva producción la localidad costera que afronta el asesinato de su alcaldesa. Alfonso Blanco, productor ejecutivo y director de Portocabo, nos muestra en un paseo que el equipo ha aprovechado las posibilidades que brindaba este encantador pueblecito. La antigua sede del PSOE aparece en pantalla como la oficina del periodista local, y transformaron un local vacío en un centro de fisioterapia con gran relevancia para la historia. Durante los días festivos de octubre y diciembre se han grabado secuencias en el instituto Ría de Cedeira sin el trajín habitual de alumnos. Y de una cabina telefónica cuelgan carteles de “Non a mina” (“No a la mina”), que forman parte de la trama pero están muy vinculados también a la realidad cotidiana de Cedeira, donde denuncian una explotación ilegal en un terreno situado dentro de la Red Natura 2000.

 

   La visita continúa en el mirador Garita de Herbeira tras un breve trayecto en autobús. En el acantilado más alto de Europa tiene lugar el asesinato de la regidora, y Tomás lo presencia en uno de sus largos paseos por la zona. La filmación de esa escena, una de las que abren Rapa, se había realizado días antes de nuestra visita. Y aunque aquí la niebla no suele fallar por las mañanas, el buen tiempo de aquella jornada obligó al equipo a crear la bruma necesaria. Así el profesor no podría ver con claridad al asesino.



   Jorge Bellón, uno de los besteiros presentes en la rapa, nos cuenta en el Curro da Capelada que esta tradición se celebra año tras año para “desparasitar a las yeguas y los caballos y cortarles las crines. Por un lado, para que se libren de bicherías, de posibles enfermedades que pueden contraer. Y por otro, para que estén más libres en verano, cuando llega el calor, las moscas… Por tenerlos un poquito saneados”. Bellón informa de que esta fiesta, en la que han juntado más de un centenar de animales, tiene lugar en el mes de junio, aunque este año se ha pospuesto por el coronavirus y por solicitud de la producción. “Nuestra labor en la serie es la misma que hacemos habitualmente”, detalla.

 

   La mañana está siendo “muy loca” para Jorge Coira, el director. Lo confiesa entre secuencia y secuencia: “Aquí hay cierto punto de caos. No puedes prever lo que van a hacer los caballos. Pero del caos salen cosas muy interesantes. ¡Viva el caos!”. La imprevisibilidad de los animales hace que, además de grabar lo planificado para obtener el concepto de la escena, se rueden cosas no previstas. “Ya veremos cómo lo montamos”.




   Testigos del tradicional pelado de las bestas son las 350 personas que forman parte de la figuración. De su coordinación se ocupa Paula Sinde, que trabaja en la productora Alén Filmes: “Los extras se portan muy bien. Tenemos gente de Cedeira y de Ferrol. Y también hemos desplazado a figurantes desde Vigo, A Coruña, Santiago, Lugo… Al necesitar un gentío, tiramos de la figuración de otros proyectos. Como a una rapa acude todo el mundo, traemos a personas con edades de 16 hasta incluso 90 años”



Las actrices Berta Ojea y Lucía Veiga

El actor Nacho Castaño


Miembros de la figuración desplazada hasta el lugar de la 'rapa'


Una “esquina del planeta” privilegiada

La mención de Sinde a otros proyectos de ficción en la comunidad enseguida despierta nuestra curiosidad. Rapa es el último título en sumarse a la larga lista de series gallegas que en los últimos años han llegado a la pantalla. El desorden que dejas, O sabor das margaridasFariña o la coproducción con Portugal Auga seca son ejemplos de la buena racha que vive aquí el audiovisual. En opinión de Pepe Coira, todo comenzó hace un par de décadas. “A finales de los noventa empezó a producirse ficción con muy pocos medios. En el mejor de los casos, se trabajaba con la cuarta parte del dinero que había en las cadenas nacionales. Pero eso permitió que un montón de actores actuasen, que un montón de guionistas escribiesen y que un montón de directores dirigiesen. Se creó un caldo de cultivo. No creo que aquí haya profesionales con mayor talento que en otros lugares; la principal diferencia es que aquí hubo esa oportunidad”.

 

   El prestigio que acompaña al sector audiovisual de la región, opina Jorge Coira, es fruto de “un efecto bola de nieve. La cosa se pone a funcionar y no tarda en aparecer gente interesante con talento e historias que contar, siempre que haya medios para contarlas…”. Influye también la enorme suerte de que Galicia sea “más bonita que la hostia”, en palabras de Fran Araújo. Su compañero Pepe habla de “una esquina del planeta muy peculiar, muy diversa. Los cambios que ocurren en esta tierra cada 20 metros… son una auténtica salvajada”



   Javier Cámara y Mónica López no dudan en elogiar el trabajo de sus compañeros de reparto gallegos. “El plantel es alucinante, hay gente con un talento fantástico”, coinciden. El actor riojano no se limita a sus compañeros frente a las cámaras y ensalza también la labor del personal técnico: “Hay mucho compromiso por parte de todos. El ayudante de dirección dice unas cosas tan bonitas a los figurantes, que esperan durante horas y horas… Estamos como en una familia. En Madrid, con tanto rodaje, el ritmo puede parecer más mecánico… Aquí también hay esa profesionalidad, pero a ello se suma un curioso ambiente familiar. Estás en un sitio en el que no se ha rodado antes y la gente es cariñosa”.

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