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27-03-2025

 

¿Quién fue Luis I? 'La vida breve' nos lo cuenta entre carcajadas

 

Año 1724. El hijo de Felipe V tiene 16 años y sustituye a su padre en el trono sin demasiada suerte: su reinado dura siete meses porque muere de forma prematura. Cristóbal Garrido y Adolfo Valor conocieron ese efí­mero pasaje de la monarquí­a borbónica y lo convirtieron en miniserie para Movistar Plus+. No traicionan la realidad histórica, aunque la plasman con mirada actual. Hablamos con ellos y con el historiador Eduardo Juárez sobre la gestación de esta disparatada serie de época

 

Padre e hijo. Felipe V y Luis I son los personajes de Javier Gutierrez y Carlos Scholz

ESTELA BANGO

FOTOS: MOVISTAR PLUS+

En la Marí­a Antonieta de Sofia Coppola el rigor histórico quedó al servicio de la llamativa ficción. Y es que, entre los zapatos diseñados por Manolo Blahnik vimos unas Converse azules como guiño de la directora a unos espectadores que, si buscaban una biografí­a realista sobre esa reina, se habí­an equivocado de pelí­cula. En la serie La vida breve no hay zapatillas, pero sí­ botas de drag queen, un delicioso entretenimiento y la posibilidad de acercarnos a un personaje mucho menos conocido: el rey Luis I, 'el Breve'.

 


Matrimonio complicado el de Luis I y Luisa Isabel de Orleans interpretados por Carlos Scholz y Alicia Armenteros


 

   Esta producción de Movistar Plus+ narra en clave de comedia el reinado más corto de la historia de España, el de Luis I (el personaje de Carlos Scholz), quien llegó al trono tras la abdicación de su padre, Felipe V (el papel de Javier Gutiérrez). En los episodios de La vida breve el joven monarca tiene que lidiar continuamente con la rebeldí­a de su esposa, la francesa Luisa Isabel de Orleans (Alicia Armenteros), pero también con las conspiraciones de su madrastra, Isabel Farnesio (Leonor Watling).

Los creadores de la serie: de izquierda a derecha, Cristóbal Garrido y Adolfo Valor

 

   Estamos ante una historia desconocida para la mayorí­a de los españoles, un paréntesis en los libros de Historia que los creadores de la serie encontraron de pura casualidad. "Vimos un artí­culo pequeñito sobre ese rey al que no conocí­a prácticamente nadie. El artí­culo llegaba hasta donde llegaba, así­ que empezamos a leer libros y biografí­as. Y la información correspondí­a sobre todo a Felipe V, ya que de Luis I apenas hay material. Nos dimos cuenta de que, más allá de la anécdota de un reinado efí­mero, habí­a cuatro personajes con interés para una miniserie, cuatro personajes potentes", explican Cristóbal Garrido y Adolfo Valor.

 

Un periodo ignoto

Aunque su intención no era hacer un drama realista, en La vida breve sí­ hallamos rigor histórico gracias al amplio proceso de documentación. "Leí­mos mucho. Con esa información nos lanzamos al capí­tulo piloto. Sin embargo, cuando tuvimos luz verde por parte de Movistar Plus+ incluimos a un asesor histórico. Con él cubrimos los huecos, que no eran pocos", admiten. Quien se incorporó fue Eduardo Juárez, cronista del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, una eminencia en esa época del siglo XVIII: "Gracias a él supimos cómo se referí­an ciertos personajes a otros, cómo se saludaban, qué cosas comí­an… Al monarca le serví­an los nobles de España porque el acceso a él se traducí­a en una esfera de poder increí­ble".

 

Leonor Watling pone cara a Isabel Farnesio

 

   Para el historiador Eduardo Juárez todas las vidas tienen interés, pero mucho más las de aquellos reyes que parecen irrelevantes en la historia. "En los meses de reinado de Luis I hubo una planificación de dos años, un proyecto para asaltar el trono francés, un fracaso estrepitoso de las polí­ticas que se desarrollaron… Es un periodo interesantí­simo por las dudas que plantea".

 

   Pese a tratarse de un tiempo definitorio para el futuro del paí­s, se ahondó muy poco en ello. La ausencia de estudios al respecto convertí­a en un gran desafí­o contar quiénes fueron esos personajes y perfilar sus personalidades. Sobre Luis I solo se escribió un libro ¡a principios del siglo XX! y una tesis doctoral hace dos años y medio.

 

Javier Gutiérrez, en la piel de Felipe V

   "Las personas que protagonizan cualquier proceso histórico construyen un personaje en torno a sí­ mismos", anota Juárez, "pero en el caso de Luis I ni siquiera dio tiempo a crearlo. Encontré cuatro pinceladas que habí­a en un par de cronicones de la época y en el epí­tome de Felipe V. No sabemos si se expresaba con gracia, si bailaba estupendamente o cuáles eran sus diversiones. Sí­ está claro que el padre le construyó un gabinete que aparece repetidamente en La vida breve".

 

El matrimonio formado por Javier Gutiérrez y Leonor Watling como Felipe V e Isabel Farnesio

 

   Utilí­simas fuentes de datos fueron algunas cartas a las que se alude en la serie. Una la escribió la abuela de Luisa Isabel de Orleans. En las otras, Luis I pedí­a consejo marital a Felipe V. "Esos documentos se conservan", informan Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, "están en la Biblioteca Nacional. El joven Luis le pedí­a desesperadamente a su progenitor que le echase una mano con Luisa Isabel, puesto que no sabí­a cómo dominarla. Al mismo tiempo, el chico no tení­a ni idea de sexo: Felipe V era muy devoto, y si ahora a muchos padres les cuesta hablar de sexo con sus hijos, imagí­nate esas conversaciones a principios del siglo XVIII. Luis le suplicaba explicaciones de cómo hacer hijos. Esa era una de sus funciones, además de reinar. Habí­a que garantizar el linaje y la continuidad de los Borbones".

 

Carlos Scholz protagoniza la serie con el papel de Luis I

 

Pintar el pasado con el pincel del presente

Aunque La vida breve se base en hechos históricos, a sus artí­fices les interesaba su acercamiento al contexto actual. El ambiente dieciochesco y los rasgos de los personajes debí­an entenderse desde la perspectiva de hoy. En este sentido, se aprecia una sorprendente modernidad en el rol de Luisa Isabel de Orleans. Para plasmar el comportamiento rompedor de la reina, a quien Garrido y Valor califican como "la anti Marí­a Antonieta", hací­an falta ciertas licencias. Por ejemplo, el uso de exabruptos como "me suda el coño". Opinan los creadores que la mujer "posiblemente utilizara la expresión equivalente de aquel momento. No nos creemos que esa gente no dijera palabrotas. Querí­amos coloquialismo en nuestros personajes: por mucho que sean de la realeza, no se pasan el dí­a con un palo metido en el culo. Y esta actitud estirada fue la que más nos encontramos durante el casting. Nos llegaban pruebas en tono muy serio, como si hicieran un Shakespeare. Pero nosotros buscábamos actuaciones muy naturalistas, ágiles y coloquiales, un espí­ritu que marca mucho la serie".

 

La escatologí­a y lo cotidiano forman parte de las bazas cómicas de la miniserie

   Gracias a esos intencionados anacronismos resulta más sencillo comprender a un personaje que no llegó a interiorizar las normas de la monarquí­a española. De hecho, algunas escenas suyas que parecen inverosí­miles sí­ que ocurrieron, como los eructos sentada a la mesa o quedarse desnuda y limpiar los cristales con el camisón. El historiador Eduardo Juárez nos recuerda que Luisa Isabel de Orleans "era una crí­a de 15 años que no sabí­a nada del mundo porque no habí­a estado antes en contacto con la corte, sino en un entorno rural. La acusaban de ser ordinaria, zafia…".

 

   Otro aspecto comentado de la esposa del monarca es su sexualidad, su relación lésbica con una cortesana. Aunque es una incógnita, cierta documentación lo refrendarí­a, según Juárez: "Es cierto que Luis I ordenó encerrarla en el Alcázar de Madrid y, a la vez, expulsó a una de las cortesanas porque habí­a influido en su perversión. A juicio de Alfonso Danvila, el único biógrafo del rey, esa cortesana incitaba a beber a Luisa Isabel. Y como estaba borracha, hací­a esas cosas…".

 

Alicia Armenteros es Luisa Isabel de Orleans, esposa de Luis I

 

Un entretenimiento útil

"Esto es ficción, no una tesis. Para haber sido totalmente fieles a la realidad, la acción deberí­a ocurrir en francés", sentencia el historiador tras las crí­ticas por las licencias que se toma la serie en pro de la narrativa.

 

   Pero nadie pone en duda el mérito de despertar la curiosidad del espectador. En opinión de Juárez, "la gente tiene que buscar. Una chica contaba en la red social X que, tras ver los primeros episodios, leyó en internet varios artí­culos sobre el tema. Ese es el camino". Y resume en pocas palabras las dos bondades de La vida breve: "Además de descojonarte de risa, reflexionas sobre la España de la primera mitad del siglo XVIII, sobre cómo se constituyó por entonces la monarquí­a de los Borbón, la que todaví­a tenemos".

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