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Olga Román y el cielo que le abrió Miguel Albadalejo
El cineasta se enamoró de la canción ‘Again’ mientras ella la grababa para su primer disco. No se habían puesto de acuerdo, pero hablaban (casi) de lo mismo. El tema acabaría siendo finalista en los Goya de 2002
ARANCHA MORENO (@aranchamoreno)
Sucedió con el cambio de siglo, allá por 2000. En ese momento Olga Román, la elegantísima voz que arropaba a Joaquín Sabina, decidió preparar su debut en solitario. En su repertorio manejaba versiones de Javier Ruibal o Pedro Guerra, hasta que apareció una canción que cambió el destino de aquel disco y se convirtió, también, en el tema central de una película de Miguel Albadalejo. La pieza se titulaba Again y la película, El cielo abierto (2001).
Hacía unos años que Olga había vuelto de Boston, donde estudió en el prestigioso Berklee College of Music y formó su propio proyecto jazzístico, Olga Román Quartet. De aquella impartía clases de canto en la Escuela Creativa de Madrid y, un día que falló un alumno, se quedó en la sala tocando el piano hasta que dio con algo. “Escribí un obstinato que me encantó y me puse a grabar la melodía, incluso con un poco de letra”, recuerda de aquella improvisación que, inesperadamente, se transformó en la canción más importante de su estreno.
Por entonces Román estaba trabajando con Lucio Godoy, productor de bandas sonoras como Los otros, compuesta por Alejandro Aménabar, y autor de las músicas de películas como Intacto o Los lunes al sol, entre otras. El argentino, que también se estaba encargando de la banda sonora del segundo largometraje de Miguel Albadalejo, le invitó al estudio. En ese momento, Olga estaba intentando traducir Again al español, pero no acababa de cuadrar. “Fue muy gracioso, porque llegó Miguel y dijo: ‘Esta canción me encanta para la película, la putada es que la necesito en inglés”. “Espera”, le dijo Olga, y le pusieron la versión original. Albadalejo, sorprendido, sonrió. Cada uno estaba trabajando para su proyecto sin saber demasiado sobre el otro, pero la canción “ocurrió a la vez y encajó perfectamente”.
Sentirse en el aire
Basada en una novela de Elvira Lindo, la película cuenta la historia de un psiquiatra, Miguel, al que acaba de abandonar su mujer para largarse con otro. Una vida idílica que, de pronto, se rompe en mil pedazos: la misma sensación que, desde otro ángulo, también transmite la canción. “Habla de una actitud en la que me reconocí durante mucho tiempo: crees que estás estable y, cuando menos lo esperas, vuelves a estar en el aire”. Román la escribió tras regresar de Boston. “Allí conseguí hacerme un nombre con un grupo, tener un reconocimiento, tocar en festivales o en televisión…, pero sentía que tenía que contar mi propia historia y tuve la oportunidad de venirme a España. Refleja todos esos cambios que aparecen en la vida, a veces inesperadamente y otras buscados. Habla de sentirme otra vez perdida cuando pensaba que había encontrado mi lugar”.
Esa sensación autobiográfica tuvo mucho que ver con su despegue en solitario. “Llevaba muchos años trabajando con Sabina, mucha gente de la industria me conocía y me di cuenta de que nadie esperaba que yo grabase un disco. Fue esa sensación de estar siempre esperando algo, a que alguien te proponga algo, y no: la mayor parte de las veces tienes que emprender tú. Era algo que tenía que hacer; sentarme y hacerlo yo sola”. Volver a empezar. Como el psiquiatra Miguel.
Olga grabó la maqueta de Again en Menorca, la tierra de su madre. “Me recuerdo allí, en un piso que alquilábamos en Sant Lluis, cerrando las ventanas para grabar la voz”, rememora. Después la trabajó con Lucio Godoy y Patrick Goraguer, que añadieron efectos y samplers sobre la maqueta. Más tarde, ya en el estudio, registraron las guitarras de otro músico habitual de Joaquín Sabina, José Antonio Romero, y los teclados y la batería del propio Goraguer. Y siguieron puliendo una pieza que se desarrolla huyendo del contraste habitual: “Lo fantástico de esta canción es que es el mismo obstinato con la misma armonía en las estrofas y en el estribillo”.
Quizá por eso la canción funciona como un bucle que se adhiere a la primera escucha. Como un mantra del que no se puede escapar durante la película. Está ahí, sonando de fondo, en las conversaciones más delicadas entre el psiquiatra y su mujer, al principio y al final. Incluso alguien la toca con la armónica. “Lo bonito de esta canción es que se convierte en un personaje más en la película, una canción a la que regresan los protagonistas”, apunta Olga.
Una 'outsider' en los Goya
Olga vivió de cerca el proceso del rodaje: el entusiasmo de Miguel y su trabajo con los actores, entre los que se encontraban Sergi López, Mariola Fuentes, María José Alfonso o Emilio Gutiérrez Caba. “Era una película de presupuesto muy modesto, muy coral. La vi en el cine el día del estreno, fue muy emocionante”, dice. Incluso viajó en autobús con el resto del equipo a Pilar de Horadada, tierra del cineasta, para presentarla. “Hablé mucho con Leonor Watling [que había participado en la ópera prima de Albaladejo, La primera noche de mi vida] y de aquella me decía que ella también quería cantar”, comenta, justo al filo de que la actriz formase el dúo Marlango.
Meses después del estreno, en 2001, Román recibió una llamada inesperada: “Enhorabuena, han nominado tu canción a los Goya”. Sorprendida, acudió a la ceremonia y la vivió “como una observadora”. “Todos estaban nerviosísimos, sonriéndose y abrazándose, y yo me veía como una outsider”, se sonríe. El cielo abierto tenía dos nominaciones y Emilio Gutiérrez Caba conquistó el Goya al mejor actor secundario. Olga no había preparado los agradecimientos, pero no tuvo que darlos. Aunque Again compartía candidatura con su entonces jefe, Joaquín Sabina (por la canción Semos diferentes, que escribió para Torrente 2: Misión Marbella), el cabezón acabó recayendo en Tu bosque animado, la canción que compusieron al alimón Pablo Guerrero y Luz Casal para el filme El bosque animado, sentirás su magia.
Después de Again, Olga siguió sonando en la gran pantalla. Cuando Lucio Godoy se encargaba de una banda sonora y necesitaba una canción, solía llamarla. “Ese tipo de encargos siempre me han fascinado. Al escribir para otros sientes mucha más libertad, tener limitación también ayuda mucho”, piensa. Se siente muy orgullosa de Quero, el fado que compuso para Nada que perder, el corto de Rafa Russo que ganó el Goya en 2003. “Le tengo muchísimo cariño, está muy bonito y lo grabé con dos músicos con los que trabajé mucho cuando acompañaba a Sabina, José Antonio Romero en la guitarra y Antonio García de Diego en la guitarra portuguesa”. También de Quién dijo miedo, que compuso para El pomo azul, de Montse Bodas y Raquel Troyano. Otras veces la han llamado para cantar, como pasó con la película El amor perjudica seriamente la salud, con una canción que escribió Víctor Manuel y que registró ella junto al guitarrista Antonio García de Diego, antes de que la grabasen Antonio Banderas y Ana Belén.
Pero de todo aquello han transcurrido varios lustros y Olga Román es ahora directora del máster de interpretación en el segundo campus internacional de Berklee, en Valencia. “Estoy menos en los escenarios, pero cuando me subo sigo encontrando la chispa. He tenido una carrera muy larga y está bien agradecer y devolver todo lo que he recibido”. Como profesora está dejando huella en los estudiantes, pero ellos también le dan mucho, y a veces sin saberlo. Como el día que compuso Again: “Me gustaría saber qué alumno faltó para agradecérselo”.




