Este ciclo va a llenar de historias el otoño de 2025 y el invierno de 2026, con sesiones quincenales programadas entre el 17 de septiembre y el 25 de marzo. Comprende 14 títulos escogidos por Emilio Gutiérrez Caba, que se proyectarán a las 17:00 horas con entrada gratuita
Cine y comedia es el título del nuevo ciclo que la Fundación AISGE propone a los espectadores para los próximos meses de otoño e invierno. Los 14 largometrajes que lo integran toman el relevo de los incluidos en Cine, política y sociedad, que se exhibieron a lo largo de la temporada 2024-2025. Previamente habían pasado por la sede madrileña de la entidad las propuestas Cine y profesiones (2023-2024) y Cine y ciencia ficción (primer trimestre de 2023). Antes de que el inicio de la pandemia detuviera la actividad presencial de AISGE en marzo de 2020, el público cinéfilo ya disfrutó a lo largo de seis años consecutivos de las programaciones de cine bélico sobre la I Guerra Mundial (2014-2015), de temática judicial (2015-2016), de género musical (2016-2017), de protagonismo femenino (2017-2018), de historias ambientadas en medios de transporte (2018-2019) y el ciclo Teatro, circo y variedades (2019-2020).
En esta ocasión, la propuesta abarca filmes que se estrenaron entre 1931 y 1993. Los espectadores podrán disfrutar entre el 17 de septiembre de 2025 y el 25 de marzo de 2026, en miércoles alternos (excepto en el paréntesis navideño), de 14 filmes emblemáticos cuya selección ha corrido a cargo del actor Emilio Gutiérrez Caba, presidente de AISGE y su Fundación. La sede central de la entidad (calle Ruiz de Alarcón, 11, metro Banco de España) acogerá las sesiones a las 17:00 horas y con entrada gratuita para todos los asistentes, independientemente de que sean o no socios. Las proyecciones contarán con una detallada introducción por cuenta de estudiosos del celuloide y críticos y periodistas especializados que acompañarán a Gutiérrez Caba. Los escogidos en esta ocasión son Carlos Reviriego (director adjunto y de programación de la Filmoteca Española), Carlos F. Heredero (Caimán. Cuadernos de cine), Andrea G. Bermejo (redactora jefa de Cinemanía), Luis Martínez (El Mundo), Alba Gómez (ensayista y profesora de cine en la Universidad Carlos III de Madrid), Guillermo Balmori (director de Notorious Ediciones) y Alejandro Melero (profesor y vicerrector de la Universidad Carlos III de Madrid, escritor y dramaturgo).
El pistoletazo de salida lo dará Carlos F. Heredero el miércoles 17 de septiembre al presentar Luces de la ciudad, que estrenó Charlie Chaplin en 1931. El cineasta también asumió el protagonismo de este relato de amor con tintes amargos recurriendo a su icónico personaje de Charlot, un vagabundo empeñado en conseguir dinero para ayudar a una florista ciega. Y es que esta será desahuciada de su casa. La misión no le va a resultar sencilla al pobre hombre: encadena distintos trabajos hasta que un millonario alcohólico al que le ha salvado la vida le recompensa finalmente con una cantidad cuantiosa de dólares. ¿Cuál es el problema? Que ese señor reconoce a Charlot como amigo suyo cuando va borracho, pero le rechaza cuando está sobrio. Por eso le denuncia a la policía por robo y el protagonista termina en prisión, aunque antes le da el dinero a la muchacha ciega para que conserve su vivienda y se someta incluso a una operación que le devuelva la vista. Ese amor de la ficción contrastó con el conflicto constante en la vida real entre Chaplin y Virginia Cherrill (la actriz que se pone en la piel de la florista). Tampoco estuvo exento de dificultades el rodaje, que se prolongó durante casi dos años: se utilizaron más 95 000 metros de película, de los que solo se aprovecharon 2 400. El American Film Institute ha situado Luces de la ciudad entre los 100 mejores largometrajes de la historia.
De 1933 data Sopa de ganso, dirigida por Leo McCarey, que presentará el 1 de octubre Luis Martínez. Esta farsa política que encabezan los hermanos Marx plantea el enfrentamiento entre la República Democrática de Freedonia y la dictadura de la vecina Sylvania. El primero de esos países está en bancarrota y la señora Gloria Teasdale se ofrece a donar millones de dólares a cambio de que ocupe la presidencia el excéntrico Rufus T. Firefly (el papel de Groucho Marx). Y tan excéntrico es que rechaza la paz con el muy temible régimen de Sylvania. Para favorecer a este segundo país trabajan Chicolini (Chico Marx) y Pinky (Harpo Marx), espías ineptos con el encargo de secuestrar a Firefly o robarle sus estrategias de guerra. Las tornas cambian cuando esos dos fantoches se pasan al ejército de Freedonia, ganan la contienda y acaban como ministros de Firefly. Aunque esta comedia musical no tuvo excelente acogida, lo cual provocó que los Marx salieran de Paramount Pictures, hoy se la considera una obra cumbre del cine (en el ranking de las 100 mejores del American Film Institute). Como curiosidad, la imagen de Sylvania que aparece en el metraje corresponde a la localidad de Loja (Granada).
Los galardones de mejor película y mejor dirección en la ceremonia de los Óscar celebrada en 1939 fueron para Vive como quieras, que Frank Capra llevó a la gran pantalla en 1938 como adaptación de la obra de teatro homónima (premio Pulitzer) firmada por George S. Kaufman y Moss Hart. Alejandro Melero será el encargado de comentar esta cinta junto a Emilio Gutiérrez Caba el 15 de octubre. Aquí asistimos al romance entre esos polos opuestos que representan Tony Kirby (el personaje de James Stewart) y Alice Sycamore (el rol de Jean Arthur): él es hijo de un banquero y ella pertenece a una familia humilde en la que parece ser la única con cordura. Las abismales diferencias en cuanto a mentalidad y modo de vida entre los Kirby y los Sycamore estallan durante una cena de la que todos salen detenidos por su supuesta condición de anarquistas. El escándalo y posterior juicio saltan a la primera plana de los periódicos y Alice desaparece del mapa. Sus parientes, un clan de espíritus libérrimos, acceden a vender la casa familiar a Anthony P. Kirby, el padre de Tony, lo cual le permitirá especular con el terreno. Sin embargo, varios acontecimientos propiciarán un vuelco en la vida del magnate. Vive como quieras, loa a la libertad, tira de humor para arremeter contra la norma y la avaricia del capitalismo.
La selección de títulos emblemáticos correspondientes a los años treinta concluirá el 29 de octubre con el pase de Ninotchka, que vio la luz en 1939 con dirección del prolífico Ernst Lubitsch. En opinión de muchos, se trata del mejor filme del cineasta. Y otros hablan de la mejor actuación en la carrera de la mítica Greta Garbo. Nuevamente se emplea aquí la fórmula del amor entre contrarios. Tres camaradas enviados por el Gobierno ruso llegan a París con la encomienda de vender unas joyas confiscadas a la duquesa Swana. En la capital francesa conocen las ventajas del capitalismo gracias a su estancia en un hotel de lujo y a los apetecibles descubrimientos que les hace el conde d'Algou, amante de la duquesa. El caso es que la venta de las joyas no avanza por la lentitud de los tribunales a la hora de dirimir quién es el verdadero propietario. Así las cosas, desde Moscú viaja Ninotchka (el rol de Garbo), comunista convencida, para arreglar el asunto. No cuenta entonces con enamorarse del enemigo, el conde d'Algou, quien conseguirá derretir su frialdad.
El cine español irrumpirá en la programación con Novio a la vista, cuya proyección contará con las explicaciones de Andrea G. Bermejo el 12 de noviembre. Fue este el primer largometraje que abordó en solitario Luis García Berlanga, allá por 1954. El relato retrocede hasta principios del siglo XX para seguir los pasos de Loli (el personaje de Josette Arno), que se convierte en moza casadera después de superar la adolescencia. Su madre (Julia Caba Alba) la lleva a una playa de moda entre la gente acomodada con el secreto propósito de encontrarle un novio conveniente. La mujer apuesta por un ingeniero prometedor, pero Loli quiere a Enrique (Jorge Vico), un estudiante de su edad obligado por los padres a preparar durante el verano los exámenes de septiembre. Los amigos de la chica están hartos de los ratos que pasa con Federico, que le dobla la edad, hasta el punto de que la secuestran (con su propio consentimiento) para poner freno al coqueteo. Sin embargo, ella entenderá poco a poco que el ingeniero es un buen partido y que le conviene seguir los consejos de su progenitora. El personaje principal de este guion de Edgar Neville estuvo a punto de ser para Brigitte Bardot, desconocida en aquella época.
Frank Capra repite en este ciclo el 19 de noviembre con el último largometraje de su carrera, Un gángster para un milagro, que se exhibirá tras la introducción de Guillermo Balmori. En esta ocasión viajamos hasta el período de la Ley Seca estadounidense de la mano de un contrabandista de alcohol llamado Dave (el papel de Glenn Ford), que tiene entre manos un trato importante con un mafioso. Al supersticioso Dave le dan suerte las manzanas que vende en Broadway la paupérrima Apple Annie (Bette Davis), así que ordena a uno de sus hombres de confianza que la busque: de esa forma podrá culminar con éxito el negocio. Lo que encuentra ese enviado es una mujer desesperada, ya que durante varios años se ha relacionado con su hija mediante cartas repletas de engaños. En las misivas asegura ser una dama de la alta sociedad, un rol que debe adoptar forzosamente cuando la muchacha le anuncia que viaja desde Europa hacia Nueva York en compañía de su novio aristócrata. Apple Annie recurre entonces al contrabandista para que la ayude en su urgente transformación. Glenn Ford recibiría el Globo de Oro al mejor actor en la categoría de comedia gracias a este trabajo.
El mes de diciembre comenzará el miércoles 3 con el pase de Uno, dos, tres, de Billy Wilder, que llegó a las salas en 1961. Basada en la obra teatral homónima de Ferenc Molnár y ambientada en el Berlín de la Guerra Fría, tiene como protagonista al ejecutivo de Coca-Cola C. R. MacNamara, establecido en Berlín Oeste para alcanzar un acuerdo con la URSS e introducir el refresco en ese país. Mientras lo intenta, convive con las excentricidades de la plantilla a su cargo, que aún se resiste a la desnazificación. Su jefe le llama desde Atlanta para confiarle el cuidado de su díscola hija Scarlett, de 18 años, empeñada en viajar hasta Berlín con idea de pasar unas semanas. Pero la estancia se alarga y el ejecutivo descubre el motivo: ¡la joven se ha casado con un anticapitalista de Alemania Oriental llamado Otto Piffl! La pareja planea emprender su futuro en Moscú y, precisamente en ese momento, los padres de Scarlett se trasladan desde Estados Unidos para recogerla... Ante el temor al inminente desastre, MacNamara, que no quiere perder su ascenso en la compañía, decide transformar rápidamente a Otto en el yerno perfecto para su jefe. Le convierte al capitalismo e incluso le dota de pedigrí aristocrático. Aunque el plan se le va de las manos y provoca un incidente internacional, la satisfacción de los suegros con Otto es tal que le nombran responsable de operaciones para Europa y permiten que MacNamara regrese a Atlanta con un puestazo en la compañía.
A la Italia fascista de la década de los treinta nos llevó Federico Fellini en 1954 con la inolvidable Amarcord, una historia que presentará Luis Martínez el 17 de diciembre. El cineasta italiano plasma en este filme, el más íntimo de su trayectoria, la vida cotidiana de los habitantes de Borgo, ciudad ficticia que se inspira claramente en el Rímini de su adolescencia. Lo que empieza como típica película costumbrista deja paso a todo un despliegue de farsa y esperpento. Es un relato en el que se mezclan los recuerdos de Fellini con elementos que se adentran en el terreno de lo imaginado; aquí la memoria tiene más de espejo deformador que de crónica fiel de hechos que acontecieron. Con grandes secuencias prácticamente independientes entre sí, se abordan temas como la educación, la religión, el sexo, la familia, la muerte o los atropellos del fascismo. Ante la cámara desfilan un vagabundo, un distinguido abogado, una prostituta, una hiperbólica estanquera, el matrimonio Biondi y sus dos hijos, un acordeonista ciego, la bella Gradisca... Amarcord ganó el Óscar a la mejor película extranjera en la gala de 1975 y aspiró en la de 1976 a los galardones de mejor director y guion original.
Rodeada de polémica se estrenó la disparatada La vida de Brian, realizada en 1979 por Terry Jones como miembro del grupo humorístico británico Monty Python. Fue prohibida en Irlanda y Noruega, y en Estados Unidos hubo distintas protestas contra su proyección en las salas. Hasta 1980 no llegó al público español (solo para mayores de 18 años). ¿Por qué semejante revuelo? Por parodiar el surgimiento del cristianismo. Porque la existencia el personaje central, el judío Brian Cohen (Graham Chapman), acaba corriendo paralela a la de Jesucristo. Ambos nacen en pesebres de Belén el mismo día. Aunque sucede que Brian es fruto de una violación que cometió el centurión Traviesus Maximus. Precisamente contra la ocupación romana actúa el protagonista, cuyo amor por Judith (Sue Jones-Davies) le conduce hasta el muy separatista Frente Popular de Judea. Como miembro de esta organización, una de sus misiones consiste en secuestrar a la hija del gobernador romano Poncio Pilatos. Los guardias le apresan, pero escapa. En esa huída se camufla entre un grupo de místicos y, sin pretenderlo, se granjea con sus palabras el fervor de una multitud. Es el Mesías para ellos. Hasta el punto de que algunos se acercan a él para que les cure de forma milagrosa. Las autoridades finalmente le capturan y anuncian su destino: va a ser crucificado. Ante la mayúscula revuelta popular por la decisión, Pilatos libera a Brian, aunque sin suerte para eludir la muerte... A modo de curiosidad, después de que EMI Films se negara en el último momento a financiar el largometraje, a George Harrison (de The Beatles) no le tembló el pulso para hacerlo él a través de una productora propia.
La programación de Cine y comedia comenzará el 28 de enero su recorrido por el cine ochentero con ¿Víctor o Victoria?, título dirigido por Blake Edwars en 1982 inspirándose en la cinta alemana de 1933 Viktor und Viktoria. De esta se habían realizado dos versiones previas a la de Edwars: una en Francia en 1935 y otra en Alemania en 1957. Aquí caminamos hasta el París de los años treinta de la mano de la soprano Victoria Grant (el rol de Julie Andrews), que vive en la pobreza. Cerraron el teatro donde trabajaba, se ha divorciado y su audición en el cabaré Chez Lui ha sido un fracaso. Sin dinero, la echan del hotel en el que se aloja. Tampoco puede permitirse la cena en un restaurante. Conoce al cantante Toddy (el personaje de Robert Preston) y será su bendición. Este le ofrece alojamiento en su casa y le propone una idea acertadísima: vestirla con ropa masculina y presentarla como transformista a un poderoso agente de la ciudad. Este accede y, desde ese momento, Victoria será Víctor Grazinski, un travesti gay procedente de Polonia y antiguo novio de Toddy. Entre los espectadores de su espectáculo se encuentra un gánster de Chicago, King Marchand (el papel de James Garner), quien se enamora de la faceta femenina de Víctor. Convencido de que no es un hombre, espía a Victoria incluso en el baño. Y confirma así sus sospechas. King Marchand besa a la protagonista, se van al hotel... y se suceden los malentendidos. La reputación del delincuente se ve mermada por el hecho de que la gente piense que está manteniendo un escandaloso romance con otro varón. La artista demuestra que es mujer ante los que dudan y está dispuesta a renunciar a su lucrativa ambigüedad para preservar su relación. Este largometraje ganó el Óscar a la mejor banda sonora (compuesta por Henri Mancini), dos Globos de Oro en el apartado de comedia o musical (mejor película y actriz), dos César en Francia (mejor producción extranjera y actriz extranjera) y dos David di Donatello en Italia (mejor guion extranjero y actriz extranjera).
Otro Óscar a la mejor banda sonora conseguiría Entre pillos anda el juego, de John Landis, capaz de reventar la taquilla de Estados Unidos en 1983. De acercarnos a este exitazo se encargará Alba Gómez en la cita del miércoles 11 de febrero. Dos hombres de negocios, Randolph (Ralph Bellamy) y Mortimer (Don Ameche), difieren sobre los factores que propician los logros humanos. Uno sostiene que se trata de genética; otro opina que es la educación. Quieren salir de dudas con un curioso experimento que consiste en intercambiar las existencias de dos personas antagónicas: el adinerado Louis Winthorpe (Dan Aykroyd) y el callejero Billy Ray Valentine (Eddie Murphy). Los artífices del plan logran arruinar económica y socialmente a Louis con todo tipo de tretas hilarantes. Pierde a su novia, a sus amigos... Solo le queda la prostituta Ophelia (Jamie Lee Curtis), que le ofrece respaldo a cambio de una recompensa en el futuro. Al mismo tiempo, Billy Ray se va acomodando a la buena vida. Cuando llega el momento de que el experimento se cebe con el flamante yuppie, este se entera de que tanto él como su 'enemigo' son los conejillos de indias de dos hombres despreciables. Las víctimas olvidan sus rencillas y sellan su alianza contra los verdugos. ¡Y vaya si se vengan! Arruinan a Randolph y Mortimer con pérdidas de millones de dólares mientras ellos se enriquecen con su acertada inversión en bolsa. Con la fortuna ganada se van a vivir a una isla del Caribe. Entre pillos anda el juego obtuvo dos Globos de Oro en la categoría de comedia o musical (mejor película y actor para Eddie Murphy) y tres BAFTA (mejor guion, actriz de reparto y actor de reparto).
Uno de los primeros trabajos de Demi Moore para el celuloide fue Lío en Río, donde actuó a las órdenes de Stanley Donen. Podremos verlo el 25 de febrero con introducción de Alejandro Melero. Esta es la historia de Matthew Hollis (Michael Cane) y Víctor Lyons (Joseph Bologna), dos amigos que se marchan de vacaciones a Río de Janeiro en compañía de sus hijas adolescentes y sin sus mujeres. El enredo comienza cuando Jennifer (Michelle Johnson), la hija de Víctor, ronda insistentemente a Matthew. Él se resiste... sin éxito. Ambos inician una relación que avanza en secreto a base de mentiras, difíciles de manejar cuando la esposa del hombre se planta en la ciudad sin previo aviso. Y no solo Matthew tiene cosas que ocultar.
La polifacética Cher puede presumir de haber visto reconocida su faceta interpretativa con el Óscar gracias a Hechizo de luna, que explicará Alba Gómez en el pase previsto para el 11 de marzo. Esa cinta de Norman Jewison (Oso de Plata en la Berlinale) se situó entre las de mayor recaudación en 1987 y ganó otros dos Óscares, el de mejor guion original y el de mejor actriz de reparto (para Olympia Dukakis). Tampoco se quedó atrás en los Globos de Oro, con trofeos para las dos actrices mencionadas. Seguimos los pasos de la contable Loretta Castorini (el rol de Cher), que se prepara para su boda con Johnny Cammareri (Danny Aiello). El padre de la novia recuerda que no tiene suerte para el matrimonio, pues ya tuvo un marido que murió atropellado. Johnny se marcha a Sicilia antes del enlace para que su madre moribunda le vea y le pide a Loretta que invite en su nombre a Ronny (Nicholas Cage), un hermano suyo con quien rompió relación hace tiempo. Y ese va a ser el origen de los males: ella visita a Ronny y acaban en la cama durante una noche de luna llena. ¡Un flechazo con su futuro cuñado! Pero no serán los únicos a los que afecte el influjo de la luna...
El ciclo se despedirá el 25 de marzo con una sesión en la que Carlos Reviriego hablará sobre la comedia fantástica Atrapado en el tiempo, una cinta de 1993 rubricada por Harold Ramis. Distinguida con el BAFTA al guion original y seleccionada en 2006 para su conservación en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, se la ha considerado una de las mejores comedias de los noventa y de todos los tiempos. El relato se centra en el calvario del meteorólogo de televisión Phil Connors (Bill Murray), que queda atrapado en un bucle temporal durante la cobertura del Día de la Marmota en el pueblo de Punxsutawney (Pensilvania). Es un tipo arrogante y frustrado en sus ambiciones que, incapaz de soportar el castigo de vivir jornada tras jornada en ese dichoso 2 de febrero, busca fórmulas de suicidio: se arroja en coche por un acantilado, se tira de un edificio, se mete en la bañera con un tostador... Y siempre amanece de nuevo. Ni siquiera logra conquistar a su compañera Rita (Andie MacDowell). Esta le aconseja que cambie de estrategia y empiece a ayudar a la gente. Salva de la muerte a una persona atragantada, cambia la rueda del coche a dos ancianas o evita que un niño caiga del árbol, pero le atormenta que un indigente fallezca a pesar de su ayuda. A causa de ese fracaso, y en su afán por hacer provechoso el bucle en el que se encuentra, se pone a estudiar Medicina, se vuelve un virtuoso del piano y esculpe hielo con maestría. Con ese cambio de comportamiento se gana el cariño de los vecinos y, entonces sí, Rita acepta su amor. En ese momento se esfuma el misterioso fenómeno y despierta el 3 de febrero transformado en buena persona.
CALENDARIO DE PROYECCIONES - Miércoles a las 17:00h
17 de septiembre
Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931)
Presenta Carlos F. Heredero
1 de octubre
Sopa de ganso (Leo McCarey, 1933)
Presenta Luis Martínez
15 de octubre
Vive como quieras (Frank Capra, 1938)
Presenta Alejandro Melero
29 de octubre
Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939)
Presenta Guillermo Balmori
12 de noviembre
Novio a la vista (Luis García Berlanga, 1954)
Presenta Andrea G. Bermejo
19 de noviembre
Un gángster para un milagro (Frank Capra, 1961)
Presenta Guillermo Balmori
3 de diciembre
Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961)
Presenta Carlos F. Heredero
17 de diciembre
Amarcord (Federico Fellini, 1974)
Presenta Luis Martínez
14 de enero
La vida de Brian (Terry Jones, 1979)
Presenta Andrea G. Bermejo
28 de enero
Víctor o Victoria (Blake Edwards, 1982)
Presenta Carlos Reviriego
11 de febrero
Entre pillos anda el juego (John Landis, 1983)
Presenta Alba Gómez
25 de febrero
Lío en Río (Stanley Donen, 1984)
Presenta Alejandro Melero
11 de marzo
Hechizo de luna (Norman Jewison, 1987)
Presenta Alba Gómez
25 de marzo
Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993)
Presenta Carlos Reviriego




