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23-03-2020


Cristina Plazas y Natalia Verbeke, en los papeles de Rebeca y Cristina


#CoronaSeries 1: 'El nudo'


Colisiones en pareja

NURIA DUFOUR (@nuriadufcon)

Si a priori pudiera parecernos que estamos ante un drama emocional amores clandestinos, intrigas familiares, traiciones, rencores–, a las primeras de cambio, ya en el primer capítulo –con un accidente automovilístico de fatales consecuencias–, el suspense se apodera totalmente de nosotros. Y eso solo para empezar a deshacer El nudo, título de esta ficción producida por Diagonal TV y Atresmedia.


   Centran la acción dos parejas coetáneas pero en las antípodas: la rica y elitista Bécker, y la de origen humilde y aspiracionista Arias. El lado femenino en dichas parejas lo componen Rebeca (Cristina Plazas), gestora universitaria reconvertida en rectora, y Cristina (Natalia Verbeke), profesora ayudante sin demasiada experiencia. Serán precisamente ellas las que desaten, queriendo o sin querer, lo que el destino les tenía dibujado. Ambas se reencuentran en una reunión de antiguos compañeros de instituto.


   Ese acercamiento, fortuito o forzado por una de las dos amigas, es el detonante de cuanto sucede a continuación y va a marcar sus vidas. También las de sus parejas, Daniel Bécker (Oriol Tarrasón) y Sergio (Miquel Fernández). Y las de sus hijos adolescentes (Berta Galo, Javier Morgade, Marcos Ruiz, Astrid Janer), cuyos futuros inmediatos se desbaratarán.



Plazas y Verbeke, acompañadas por sus respectivas parejas, Oriol Tarrasón (izquierda) y Miquel Fernández (derecha)


Una forma de narrar adictiva

La estructura narrativa está montada sobre tres planos temporales. Ojo, ni flashbacks al uso ni flashforwards. Todo es mucho más sutil. El espectador transita por los tiempos sin ningún problema a lo largo de los 13 episodios que completan la historia.


   El presente está marcado por la investigación policial del accidente, que lidera el teniente de la Guardia Civil Godoy. Mención especial merece este personaje, que lleva el caso más por convicción que por oficio. El actor que lo interpreta, Enrique Villén, está aquí en absoluto estado de gracia. Su personaje de modales toscos y apariencia descuidada recuerda al ya mítico Colombo, y no por la célebre gabardina, pues el aire aparentemente inofensivo y taciturno de aquel detective de Los Ángeles poca relación tiene con la brusquedad agresiva y contundente de nuestro Godoy. Este teniente de plante setentero sustituye la presunta cordialidad de aquel icono de nuestro imaginario televisivo por una bordería propia del doctor House.


   El pasado se remonta a un año antes de que estalle la tragedia. En este plano se desvela lo que sucede día a día hasta que ambos matrimonios terminan engulléndose.


   En paralelo, distintos personajes relacionados con la universidad y con los entornos familiares desfilan por un sofá para relatar ante la cámara o a alguien en off sus impresiones y suposiciones sobre lo ocurrido. Consiguen así que el espectador también quiera sumarse a su juego para acelerar el relato hacia el desenlace. Destaca en El Nudo su vocación adictiva.



Enrique Villén da vida al intratable teniente Godoy


Todo se desencadena en una universidad privada, la Rafael Bécker, cuyo lema da nombre al primer episodio: Veritas Solve (la verdad desata). Parece ya toda una declaración de intenciones. El moderno campus, con un agradables entorno exterior y una arquitectura vanguardista pero fría, viene a ser reflejo de la familia propietaria. Sus espacios animados por estudiantes cargados de ideales y brillantes profesores ataviados en consonancia con su estatus, circulando por laboratorios, bibliotecas y todo tipo de instalaciones de última generación, constituyen el marco visual en el que se sucede la convulsa acción de El nudo.


   Sin embargo, tanta luminosidad no está reñida con las sombras. Pasiones extemporáneas y oscuros intereses de algunos miembros de esta idílica familia alimentan el conflicto, que se desarrolla de manera muy medida en torno a un asesinato del que se desgranan las claves con giros finales realmente sorprendentes.


   Pensada para su emisión en abierto, El Nudo finalmente inauguraba a últimos del mes de noviembre Atresplayer Premium, la plataforma digital del grupo Atresmedia con contenido exclusivo. 


   Completan el reparto Luisa Gavasa (la rigurosa matriarca Miriam Leyva, viuda de Bécker); Armando del Río (Javier, hermanastro de Daniel Bécker y un buen dolor de cabeza para su madre); Mariona Tena (Joanna, la secretaria); Pep Antón Muñoz (Alberto Bécker, cuñado de Miriam Leyva); Rafa Ortiz (el anodino primo Andrés Bécker, plegado a las órdenes de su padre); Ángel Ruiz (el catedrático Elio del Arco); Eva Rufo (la profesora Nerea Goitia); y Silvia Maya (Cynthia, hermana de Rebeca). Comparten la dirección de los capítulos Jordi Frades, Salvador García Ruiz y Kiko Ruiz Claverol, mientras que Nuria Bueno coordina la escritura del equipo de guion.




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