twitter instagram facebook
Versión imprimir
13-04-2020


#CoronaSeries6: 'Foodie love'


Con las manos en la masa


NURIA DUFOUR

¿Qué es eso de los foodies? Son los amantes de los sabores más desinhibidos, esos paladares exquisitos que se atreven con todo. En una app especializada y dirigida a ellos activan sus perfiles en busca de alguien con quien compartir mesa, manjar y, por qué no, lo que pueda venir después.


   Isabel Coixet, delantal en ristre, se coloca detrás de la cámara para dirigir su debut en la ficción seriada, que constituye además la primera serie original que HBO estrena en España. Sus ocho capítulos de 30 minutos de duración están escritos por la cineasta catalana y los produce Miss Wasabi Films, su productora con nombre de picante condimento japonés. Foodie love es como una destilación de todas mis obsesiones”, reveló Coixet durante la presentación del 3 de diciembre en los madrileños cines Callao, un día antes del estreno en la plataforma digital. Estamos ante su trabajo más personal. 


   A los dos protagonistas, a los que la directora priva de nombre propio, los interpretan Laia Costa (en la piel de Ella) y Guillermo Pfening (en el pellejo de Él), con una química absorbente desde que intercambian la primera de muchas miradas tímidas, cargadas de silencios e intenciones. De “relación humana sencilla” califica la actriz catalana la relación que establecen dos personajes “muy complicados”, y sobre el suyo dice que es “una anchoa con dulce de leche”, una tapa que tomaron mientras grababan la serie. Apasionada de los libros, trabaja en una editorial. Sobre el cabecero de su cama, un cartel luminoso reza: “Eres lo que lees”. Él es un matemático de origen argentino que disfruta de un año sabático en un espacioso apartamento de Barcelona. Pfening opina que su personaje “es un buen tipo a la búsqueda de algo nuevo que le divierta y le sacuda”. 



   Para romper el hielo, el primero de sus encuentros será mañanero. En una cafetería. Después se desplegará todo un abanico de propuestas, viajes e incluso el descubrimiento de una coctelería que atiende una divertidísima encargada (Yolanda Ramos), donde se accede de manera semiclandestina: ¡por la nevera de un bar de pastrami! Verídico. El local existe en Barcelona. Una pastelería japonesa por la que costaría pasar de largo, una exclusiva sala de cine con butacones y veladores donde maridar copa con película, un bar de tapas, una casa rural junto al Loira, Tokyo en el aún doloroso recuerdo de Ella y hasta una heladería de Roma en uno de los capítulos más deliciosos de la ficción, concretamente en el que los protagonistas comparten ruta gastronómica mientras hablan a cada lado del teléfono. Ese episodio detonará la explosión carnal de la pareja. No podía ser de otra manera. "El croissant perfecto no existe", asegura el chef Ferran Adrià. Pues quizá sí exista.


   Todos esos lugares (y algún otro) son reales. Para Foodie love solo se recreó el restaurante japonés con el “mejor ramen del mundo”, el tan célebre caldo de fideos chinos con diversos ingredientes elaborado sin prisa. El local de la serie se inspira en un restaurante ubicado en el mercado madrileño de Antón Martín.


   Entre elaboradas cartas, platos y sensaciones inolvidables, Ella y Él van dando rienda suelta a una pasión no solo gastronómica. Pero los fantasmas del pasado les ponen trabas para avanzar en una relación de la que vamos conociendo algunos datos mediante de bocadillos sobreimpresos en la pantalla, a modo de reflexiones que no siempre llegan a verbalizar.

Versión imprimir