Tres lustros que han revolucionado el cine breve español
El libro ‘El cortometraje español (2000-2015). Tendencias y ejemplos’ disecciona los profundos cambios derivados la crisis económica y el avance de la digitalización
PEDRO PÉREZ HINOJOS
El celuloide comienza a ser, en el presente digital, una reliquia de un pasado que apenas se remonta a unos pocos años. Ese puede ser el ejemplo más evidente de los cambios acelerados que ha experimentado la industria cinematográfica en el reciente cambio de siglo y milenio. Y es el sector del cortometraje, dentro de esa industria, el que más ha sentido esas transformaciones más propias de una revolución que de una evolución reposada. Al análisis de ese proceso vertiginoso en las nuevas fórmulas de creación, producción y distribución del cine breve se dedica el libro El cortometraje español (2000-2015). Tendencias y ejemplos (Editorial Iberoamericana. 274 páginas más un DVD. 24 euros), que acaba de ver la luz.
Un coro de especialistas tutelados por los profesores Ralf Junkerjürgen y Pedro Álvarez Olañeta y por Annette Scholz, coordinadora del Festival de Cine de Alcalá de Henares, se ha encargado de hacer examen concienzudo de estos tres últimos lustros en el cortometraje español. Han sido 15 años marcados por dos coyunturas complejas, pero a la vez muy estimulantes: la limitación de recursos por la crisis económica y los avances tecnológicos derivados del mundo digital.