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04-07-2022

Bernabé Rico sale de la ‘zona de confort’ para crear un laboratorio que entrelaza teatro y cine


12 alumnos de #CursosNetflixAISGE en Málaga invierten tres semanas en convertir una obra en guion y ensayarla en escena y ante la cámara

 

JESÚS SÁNCHEZ ORELLANA (@JesusSanchez__)

Reportaje gráfico: Víctor Meliveo

Fernando y Marta forman parte del electo de actores que representa una obra teatral. Un despiste, tras acabar la función del día, les ha dejado encerrados en su lugar de trabajo. Mientras intentan averiguar cómo salir de allí mantienen una entretenida conversación que atrapa fácilmente al espectador. Este es el argumento de la escena que han tenido que llevar del teatro al cine los alumnos que han participado en el taller impartido por el director y productor andaluz Bernabé Rico. La iniciativa, titulada Del relato escénico a la obra audiovisual: teatro en construcción, formaba parte del programa #CursosNetflixAISGE, el convenio de colaboración para la formación que vienen desarrollando la entidad de gestión y el gigante de las plataformas audiovisuales.

 

 

El Teatro Echegaray y el centro cultural La Térmica de Málaga han sido el laboratorio para investigar la dramaturgia de un texto que finalmente se ha rodado utilizando la técnica cinematográfica. “Se trata de coger una obra de teatro para transformarla en un guion. Eso se hace la primera semana, luego se ensaya ese guion en el escenario –en la segunda semana, ya en el Echegaray– y después se rueda en la última”, anota el propio Rico. “La idea surge a raíz de que me propongan impartir un taller donde veo que se relaciona el teatro y el cine, y ahí me muevo como pez en el agua”, explica el director. Y detalla: “Empecé a trabajar para darle forma y contenido pensando, igual que cuando yo era joven, como sería más útil para los alumnos”.

 

El taller se ha prolongado durante 75 horas, en horario matinal y con el trabajo dividido para los alumnos en cinco bloques. “Yo siempre he sido muy reacio a impartir clases de este tipo porque estaba muy cómodo en mi posición de productor, director o guionista”, admite Rico, “pero han logrado sacarme de mi zona de confort y estoy encantado”. El director pensaba que las primeras jornadas de trabajo supondrían un trabajo arduo con los alumnos, pero “desde casi el minuto cero” pudo comprobar la conexión que había entre todo el grupo, integrado por una docena de estudiantes que proceden de distintos segmentos de las artes escénicas.

 



 

“El primer día me tuve que replantear todas las clases”, revela Rico, “porque se abrió un debate en torno al contenido de la obra que iban a representar. Cada uno de ellos son creadores de contenidos, y eso enriquece mucho una representación”. Se refiere al grupo de trabajo como “vivo y sensible, y eso es lo que te hace replanteártelo todo para disfrutar mucho más”, resume, muy satisfecho con el resultado.

 

Bernabé Rico recuerda que una obra de teatro, por norma general, requiere entre 30 y 35 ensayos antes de llevarla a escena ante el público, frente a este “taller exprés” en el que en apenas 15 días la historia se convirtió en guion, se ensayó y rodó. “Realmente, podríamos estar en el libro Guinness de los Récords”, ironiza el director.

 

 

El objetivo último del curso era un acercamiento global al oficio del actor, ya fuese para escena o pantalla. Cada alumno ha ido trabajando de forma coral con el resto del elenco, pero con la suficiente individualidad para que, de forma rotatoria, todos pudieran ahondar en alguno de los personajes de la pareja protagonista.

 

A sus 40 años, Sara del Pino, coreógrafa y bailarina de profesión, ha sido una de las alumnas que ha interpretado el papel de Marta. Se inició haciendo danza clásica en el conservatorio de música de Málaga, pero ha cosechado experiencia con su paso por programas de televisión como Gran Prix y series como Upa Dance. “Que en este taller te dirija Bernabé Rico es una gran suerte porque aprendes en cada momento de él”, afirma esta mujer que se había fijado como objetivos aprender e iniciarse en la interpretación. Y subraya, además, “la gran profesionalidad entre todos los compañeros y el buen ambiente de grupo” que se generó desde el primer día. “El personaje de Marta es el de una actriz frustrada, aunque hay compañeros que no piensan igual. Y que termina engañando al otro personaje, Fernando, lo que genera un entramado que da mucho que pensar”, describe esta alumna.

 



 

Una de las cosas que Sara ha llevado peor durante el curso es el control del propio movimiento. “Al ser bailarina me muevo mucho…, y me he tenido que regañar a mí misma con asiduidad”, se sonríe desde el propio escenario. Y agrega: “Cuando me dieron el guion, pensé que esto no me lo iba a aprender. Hasta ahora esta acostumbrada a pequeños papeles, no a un texto tan largo, ¡pero al final he podido con él!”.

 

Sara ha tenido que ensayar su papel junto a Norberto Rizzo, de 53 años, actor, cantante y director de gestión cultural que tiene muy claro que la tarea de cualquier artista “es formarse continuamente” y poder hacerlo al lado de un director como Bernabé Rico “es un auténtico lujo”. “Es muy importante que el taller lo imparta alguien en activo en esta profesión porque va a ser mucho más práctico”, enfatiza Rizzo, que debutó hace 34 años sobre las tablas pero ha hecho de todo: televisión, cine, publicidad, radio, doblaje… “Todos tenemos puntos débiles, pero lo importante es aprender para poder superarlos. En cursos como este tienes una posibilidad única de enriquecer tu forma de interpretar, tus papeles. Tu forma de trabajar, en definitiva”, recapacita.

 

 

Rizzo se mete durante estas sesiones en el papel de Fernando, “un señor con mucho ego que cuando aquí se ve atrapado, encerrado en el teatro, deja ver su verdadero interior”. Darle vida a un personaje no es nada sencillo, como bien sabe este veterano de la escena. “Hay que partir de un trabajo previo muy intenso de hacerte con el guion y mentalizarte en el papel. Pero lo que más me gusta es la dirección de actores, y tener con nosotros aquí a Bernabé Rico es una pasada”.

 




A modo de conclusión, Bernabé Rico deja claro que los alumnos “han ido aprendiendo no más que yo, con la única diferencia de que yo tengo la última palabra para dirigir”. Llega la hora de la despedida y el profesor se dirige a sus pupilos con tono emocionado. “Ha sido muy emocionante este trabajo tan intenso. Para mí, un viaje muy enriquecedor donde, afortunadamente, todos me lo habéis puesto muy fácil”.

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