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El anecdotario de Javier Ocaña

Si el gremio de los actores sigue siendo objeto de recelo en la España de hoy, imagínense cómo sería la cosa en la dictadura. Más peliagudo aún sería el panorama si se trataba de vedettes y actrices de revista en una pequeño pueblo. Es lo que retrató en 1967 el cineasta Antoni Ribas con su aplaudida ópera prima 'Las salvajes en Puente San Gil'. Los hombres de la localidad, interesados únicamente en las artistas por sus cuerpos, hasta el punto de un intento de violación. Las vecinas y las autoridades, empeñadas en prohibir las representaciones del espectáculo porque atenta contra la rectitud espiritual. Y la única jovencita que simpatiza con las mujeres de la compañía acaba junto a ellas en un coche policial. Las actrices de los años sesenta, víctimas de múltiples verdugos.

¿Sabíais que 'El crucero Baleares' fue una película que ya no existe? En realidad, dejó de existir antes de haberse estrenado. Las autoridades franquistas la prohibieron tras un pase privado, destruyeron su negativo, eliminaron las copias para el estreno comercial en abril de 1941. ¿Por qué semejante ensañamiento contra una cinta afín al ideario de la dictadura? Podría ser porque, en vez de retratar una hazaña épica, se centraba en la mayor derrota naval del ejército de Franco durante la Guerra Civil. Pero las historias de mártires también exaltan el patriotismo. Y de no haber estado de acuerdo, la censura ya habría intervenido antes del rodaje. Entonces, ¿cuál fue el motivo de este naufragio cinematográfico? Descúbrelo aquí.

En tiempos como los que vivimos, impacta el frenesí de nuestro cine en los años sesenta. Por entonces se rodaba tanto que José Luis López Vázquez y Gracita Morales compartieron reparto en siete películas durante 1967. Poco conocida (y eso que llevó a las salas a más de dos millones de espectadores) es la comedia 'Operación cabaretera', donde el cineasta Mariano Ozores parodiaba esas aclamadas historias de espionaje al estilo James Bond. Para ello se sirvió de dos personajes disparatados: una chica de un club de alterne y el dueño de una empresa de artículos de broma. Las risas estaban aseguradas. Y la tijera censora, también. 

En 1963 el cineasta exploraba el territorio de la ciencia ficción con 'La hora incógnita', aunque la apuesta no le fue bien en taquilla. Algunas escenas de la película parecen una profecía de lo que se vive este 2020: gente que no puede salir de sus casas o que decide huir desesperadamente en busca de refugio. En la ficción la la alarma no la provocaba un virus, sino un misil nuclear a punto de explotar. Ozores contó en el reparto con sus hermanos Antonio y José Luis, Emma Penella, Fernando Rey, Jesús Puente...    

Una película sobre los inicios del mítico cabaré Moulin Rouge, por contenidas que fueran sus imágenes, no encajaba entre las producciones mejor recibidas en la España de 1957. Aunque la dirigiese Jean Renoir. Pero la censura franquista fue demasiado lejos a la hora de ponerse quisquillosa, especialmente con la actriz mexicana María Félix, a quien se consideraba tan provocadora como para suprimir algunos planos solamente por su presencia (sin movimientos insinuantes y vestida de forma decente) en ellos.

Madrid,1962. Un alumno aventajado de la Escuela Oficial de Cinematografía ya ha ayudado a su profesor Carlos Saura con los guiones de dos películas antes de concluir sus estudios. Estos los rematará Mario Camus con una práctica en forma de cortometraje titulada 'El borracho', cuyos créditos indican la intervención de dos nombres de relevancia en nuestro cine con el paso de los años: Pedro Olea y Luis Cuadrado. El director de la pieza retrata en menos de 20 minutos y doblemente las miserias sociales de la España de ese momento: por un lado, las penosas condiciones en que los obreros subsisten a las afueras de las urbes; por otro, la generalizada falta de empatía hacia el protagonista. ¿Por qué? Porque la gente solo tiene en cuenta su problema con el alcohol, sin considerar que ello deriva tanto de su paso por la cárcel como del desempleo.      

Buscaba Mario Camus un ciclista en vez de un actor para uno de los papeles principales de 'El prado de las estrellas'. Le confió ese personaje a un joven deportista por cuya actuación sería nominado al Goya en la categoría de mejor intérprete revelación. Pese a quedar a las puertas de la gloria cinematográfica gracias a su debut, en compañía de Álvaro de Luna o Marian Aguilera, Óscar Abad no prolongó su idilio con la cámara. Curioso...

Un niño de tres años embadurnado de mercromina. Hablamos del popular Lolo García en la película 'La guerra de papá', fundamentalmente un melodrama familiar, aunque con leves alusiones a la política. Estamos en 1977, el país vive inmerso en la Transición, pero el tema de las dos Españas persiste en las conversaciones de los adultos. Y al ingenioso Mercero se le ocurre evocar la Guerra Civil con la referencia, sutil tras pasarla por el filtro de la inocencia infantil, del crío teñido de rojo. El filme compitió en el Festival de San Sebastián y atrajo a 3,2 millones de espectadores durante su año completo en cartelera.    

Muchos espectadores de hoy en día no imaginarán que en los años sesenta ya hubo un director español que rodaba en EEUU. Antonio Isasi-Isasmendi cruzó el charco con el respaldo de productores como Benito Perojo o Cesáreo González para dirigir a actores de Hollywood en películas españolas que mezclaban la acción con la intriga y que alcanzaron un rotundo éxito aquí y en el extranjero. El primer ejemplo de estas producciones de abultado presupuesto y evidente propósito comercial fue 'Estambul 65'. Luego llegaría 'Las Vegas 500 millones', filmada a caballo entre la ciudad de los casinos y San Francisco, con el mérito de vender en España 2,7 millones de entradas.    

Una reflexión sobre los razonamientos para el comportamiento fascista. La decisión de un hombre de instalarse para siempre en su baño. Eso proponían al espectador las películas 'Camada negra' y 'El anacoreta'. La primera obtuvo en Berlín la estatuilla de mejor dirección para un joven Manuel Gutiérrez Aragón de 35 años. La segunda fue la única cinta que dirigió el hoy casi desconocido Juan Estelrich en toda su carrera, pero es recordada porque Fernando Fernán Gómez logró gracias a ella el mérito de mejor actor. El jurado de aquella edición contaba con Fassbinder y Basilio Martín Patino, entre otros.

Los ocasos eran imprescindibles para 'El imperio del sol'. Localizaciones de Kenia, Israel y España aspiraban a acoger el rodaje, pero el clima más benévolo de la localidad de Trebujena (Cádiz) acabó convenciendo al equipo. El ya por entonces mítico director de 'ET' o 'Tiburón' trabajó en los grandes decorados contruidos junto a las marismas del Guadalquivir y en la producción intervinieron más de 100 vecinos del pueblo. Eso sí, sus contrataciones fueron polémicas...   

¿Demasiado prolongados? Se abrevian. ¿Con la boca abierta? ¡Se suprimen! ¿Información innecesaria sobre ellos en los diálogos de los personajes, aunque no aparezcan besos en la pantalla? Pues se suaviza. Esas eran las indicaciones que seguían los censores del franquismo ante las descontroladas manifestaciones afectuosas. Películas emblemáticas como 'Un indio en París' o 'Bus stop' sirven de ejemplo.

16 de marzo de 1987. Teatro Lope de Vega de Madrid. La Academia de Cine celebra la primera edición de sus galardones y 'El viaje a ninguna parte' cierra la noche como mejor película tras encumbrar a su director Fernán Gómez, galardonado en su faceta interpretativa por 'Mambrú se fue a la guerra'. Lástima que no viviese tanta gloria en directo al no asistir a la ceremonia.

Sorprende que el consagradísimo creador estadounidense encontrase dinero para la superproducción 'Campanadas a medianoche' en los bosillos del joven productor español Emiliano Piedra. Sorprende también que este aguantara hasta el final pese a los desmedidos sobrecostes y retrasos durante el rodaje. No es de extrañar, teniendo en cuenta que solo para filmar la secuencia de la batalla llegaron a necesitarse 1.000 extras y 400 caballos. Pero el esfuerzo mereció la pena: la película encantó en el 20 aniversario del Festival de Cannes y figura entre las mejores de Welles. 

Un palmarés de 21 Goyas suman sus películas 'El orfanato', 'Lo imposible' y 'Un monstruo viene a verme', las cuales le encumbraron como mejor director a ojos de la Academia de Cine. En Hollywood ya ha realizado la secuela de 'Jurassic World' producido por Steven Spielberg. Quién iba a decirle que llegaría hasta allí hace 20 años, cuando alumbró un cortometraje titulado 'Mis vacaciones' en clave de comedia, un género al que nunca regresó tras saltar al formato largo. Pero ya se advertían en aquella pieza rasgos presentes en sus taquillazos: la niñez y la animación. 

El productor trajo a Ava Gardner y Charlton Heston a la capital para rodar '55 días en Pekín'. Ambas estrellas acudirían también al estreno en España, que tuvo lugar en el antiguo cine Palafox con la presencia del entonces príncipe Juan Carlos. La película recreaba los tiempos de la Rebelión de los Bóxers en China, con secuencias multitudinarias que requirieron la construcción de enormes decorados y el reclutamiento de numerosos extras con rasgos orientales, lo cual motivó el cierre temporal de restaurantes chinos por falta de personal. 

Este 2020 se cumplen 40 años de la instauración de ese reconocimiento por parte del Ministerio de Cultura. En su edición inaugural, la de 1980, fue Carlos Saura quien se alzó con él gracias a su alabada película 'Mamá cumple 100 años'. Se trataba de su primer premio en metálico, dotado con un millón de pesetas de aquella época. Los otros dos finalistas fueron José Luis Borau y Manuel Gutiérrez Aragón, que obtendrían el respaldo ministerial tras el cambio de siglo: el primero de ellos en 2002 y el segundo en 2005.  

A lo largo de más de cuatro décadas se extendió el vínculo entre el director de Calanda y la meca del cine. De 1930 a 1972. Comenzó como simple observador para la Metro. Al año siguiente ya había regresado a este lado del charco. El Gobierno republicano de España le contrató durante la guerra como consejero de películas que se rodarían en Los Ángeles, pero cuando en 1941 iba a comenzar la filmación de 'Cargo of innocents', en EEUU se prohibió cualquier propuesta que critiicase a Franco. Más tarde aceptaría un contrato de Warner como jefe de doblaje en versiones de sus cintas en español para Latinoamérica. Finalmente renunció a Hollywood y emprendió su etapa mexicana, pero George Cukor le sorprendería en 1972 con una cena donde le homenajeron titanes de la altura de Hitchcock o Wilder.    

El ingenio de esta familia va más allá del autogiro de Juan de la Cierva. Un sobrino suyo del mismo nombre levantaba el primer Óscar en la historia de España por su contribución técnica a la industria del cine a lo largo del año 1969. Había patentado el Dynalens, un estabilizador óptico con el que conseguía eliminar los efectos de movimiento en las cámaras. La primera película que lo utilizó, 'Tora! Tora! Tora!', ganaría más tarde la estatuilla de Hollywood en la categoría de efectos especiales.   

Marido y mujer. No hay posibilidad (sin castigo) de relación sentimental fuera de dichos términos. Estamos en la España de 1972, y aunque las cosas andan así, Pedro Masó percibe entre la juventud el deseo de convivir en pareja antes de dar el paso definitivo de casarse. Y lleva esa realidad a la gran pantalla con 'Experiencia prematrimonial', que tiene protagonistas italianos: Ornella Muti y Alessio Orano. La censura traga con el proyecto, pero pone condiciones: el público debe entender que la convivencia sin pasar por el altar es siempre una mala idea. Y al final los novios son castigados por su atrevimiento. 2,6 millones de espectadores vieron la película. Algo es algo.

Hasta siete títulos del cineasta valenciano estuvieron prohibidos por la censura franquista. Llaman la atención los 33 años transcurridos, por ejemplo, desde que escribió el guion de 'La fiesta nacional' en 1952 hasta su estreno bajo el título 'La vaquilla' en 1985. Menos tiempo , de 1973 a 1977, hubo que esperar a ver en las salas españolas 'Tamaño natural'. Prohibida de antemano, un informante de la policía fue a verla a Francia en 1974 para confirmar que los censores hicieron bien su labor. De "pornográfica", "antiespañola" y "sacrílega" tildó ese agente la historia, en la que un hombre decidía compartir su vida... ¡con una muñeca hinchable! Lee aquí los argumentos para semejantes epítetos.

No fue el temor a sus posibles problemas con el inglés. El desencanto que vivió durante su debut al otro lado del charco se debió al modo de trabajar hollywoodense: tan poco le gustó que nunca más regresó. Porque dispuso de caravana propia en el rodaje, sí, pero mayor valor tiene para ella el contacto con el director. A eso se había acostumbrada en Europa. Fue la falta de trato, también con Joe Pesci o Christian Slater como compañeros de reparto, lo que más la frustró de su paso por 'Jimmy Hollywood', que fue un fracaso en taquilla... 

1974. Carlos Saura obtiene el Premio Especial del Jurado por 'La prima Angélica'. La prensa española, en lugar de celebrarlo, se ensaña brutalmente con la película. Ve cómo el cineasta refleja el régimen franquista en un personaje que no le deja en buen lugar. Y los de la prensa no son los únicos ataques: robos, bombas... Pese a todo, consigue llevar a 1,4 millones de espectadores a las salas. Se trata de una obra maestra, con el prestigio de su director y las contribuciones de Azcona en el guion y López Vázquez como protagonista, pero también la polémica apuntala ese éxito.

Un millón de espectadores y el primer premio en el Festival de San Sebastián logró el cineasta pese al carácter personal y complejo de 'Demonios en el jardín'. Postrado en una cama y aburrido durante meses a causa de una enfermedad en su niñez, Gutiérrez Aragón se entretuvo en aquel trance con una temprana cinefilia y observando el funcionamiento del mundo adulto. En esa misma situación puso al niño protagonista de su película, cuyo elenco incluyó a Encarna Paso, Imanol Arias, Ana Belén, Eusebio Lázaro, Ángela Molina...

Tenía José Antonio Nieves Conde un pasado falangista que no intranquilizaba al régimen de Franco. Pero en 1958 dio un patinazo al describir con sorna la búsqueda de un hogar digno en su película 'El inquilino'. Ya estaba terminada cuando desde el Ministerio de la Vivienda la denunciaron por ofensiva contra esa institución. El director tuvo que aceptar numerosas modificaciones e introducir un final feliz que centrara la crítica en los especuladores. Así las autoridades quedaban (otra vez) impolutas.