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El anecdotario de Javier Ocaña

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Lolo García, estrella cinematográfica a sus tres años gracias a 'La guerras de papá


Mercero y la mercromina


JAVIER OCAÑA

Tanto en cine como en televisión, a Antonio Mercero le solía acompañar la aclamación popular. Sus historias, muy apegadas a una emoción fácil de encajar, tienen la virtud de la oportunidad y de la cercanía con el gran público. De La cabina (1974) a Planta cuarta (2003), de Crónicas de un pueblo (1971) a Verano azul (1981), su carrera está plagada de éxitos. Como el que obtuvo en 1977 con La guerra de papá, que se basaba en la novela de Miguel Delibes El príncipe destronado. Melodrama familiar de leves resonancias políticas, estaba protagonizado por un niño de tres años con angelical cabello rubio rizado, escogido entre 5.000 aspirantes y convertido en estrella: Lolo García. Luego repetiría triunfo con Toby (1978), también de Mercero.


   En La guerra de papá la llegada de una hermana pequeña lo destrona de su 'título' de hermano menor en una familia que hasta ese momento tiene cinco hijos. Las charlas políticas que mantienen los mayores y los juegos de los críos se mezclan en una especie de universo travieso e incomprensible, ejemplificado en la secuencia en la que el niño se cubre todo el cuerpo de mercromina para simular las “guerras de papá”. La familia, dividida entre la rama del padre, que había luchado en el bando franquista, y la de la madre, hija de un republicano, representa a la España de la época, que se encuentra inmersa en la Transición.


   Aproximadamente tres millones y medio de espectadores pasaron por taquilla, pero las críticas no fueron demasiado favorables pese a su participación en la sección a concurso del Festival de San Sebastián. A pesar de ello, estuvo más de un año en cartelera.  

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