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15-10-2020

El Objetivo Amigo



La actriz

Estos días graba Irene Arcos (Madrid, 1981) la intrigante serie Todos mienten, donde lidera junto a Natalia Verbeke un elenco con figuras de la talla de Ernesto Alterio, Miren Ibarguren, Leonardo Sbaraglia o Amaia Salamanca. Está prevista para el próximo año en Movistar+, la plataforma que la encumbró en 2019 gracias al triángulo amoroso que su personaje formaba con los de Álvaro Morte y Verónica Sánchez en El embarcadero, un trabajo aplaudido por la Unión de Actores al premiarla como actriz revelación. Se la ha visto además en las exitosas Élite y La valla. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Complutense y con tres cusos de interpretación en el Estudio Recabarren, antes de su eclosión televisiva había encadenado apariciones en HispaniaCuéntameVis a vis… Hace pocas semanas triunfaba también sobre el escenario del Kamikaze en compañía de Raúl Arévalo y Miki Esparbé, su marido y su amante en Traición. Venía de protagonizar Antígona en el Festival de Mérida, pero ya había conocido la tragedia griega con Troyanas. Allá por 2015 Ana Diosdado la dirigió en El cielo que me tienes prometido, su último texto antes de morir.

        

Instagram: @irene_arcos   /   Twitter: @IreneArcoss


La fotógrafa

“Fui cinéfila antes que aficionada a la fotografía. Estaba enamorada del cine clásico, quizá de ahí me vino la inspiración. Capra, Hawks, Wilder…”. También influyó en Anita Mañez (Melilla, principios de los setenta) “la maravillosa suerte” de criarse en Cádiz, donde sus padres cometieron el acierto de regalarle su primera cámara. “Era una Konika. Tenía montado un objetivo 50 mm, básico pero versátil”, recuerda. Aunque a los 20 años emprendió en Madrid su andadura por el marketing hotelero, tras su maternidad se volcó en la imagen. De aquello ha pasado casi uná década. Formada en escuelas como Tracor, EFTI o La Máquina, hacía sesiones familiares hasta que el retrato la atrapó. Por eso hoy está especializada en books de actores. “Mi regreso al estudio después del confinamiento fue con Irene”, revela, “pues ella quería una sesión íntima con alguien de confianza. Esta era la tercera que hacíamos juntas. Fue bonito porque ambas hemos crecido desde que la inmortalicé por primera vez”. El lugar elegido fue Big One, un estudio del que Mañez alaba la luz natural, su favorita para trabajar. Usó una Nikon D800 con un objetivo 50 mm que alternó con un 24-70 mm.

 

Instagram: @anitamanezphoto   /   Web: www.anitamanezphotography.es

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