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24-03-2026


Elena Furiase

“No he llegado a tener ningún proyecto con tantísimo éxito como 'El internado', pero me he ido manteniendo. Eso es más sano”

 


Casi 20 años de trayectoria han transcurrido desde su irrupción en la serie ‘El internado’ hasta la película ‘Mallorca Confidencial’. Esta se estrena el próximo 29 de mayo y en ella comparte reparto con su madre, Lolita Flores



ESTELA BANGO

FOTOS: ENRIQUE CIDONCHA

En la calle Martín de los Heros, conocida como el Paseo de la Fama madrileño, Elena Furiase habla de literatura, cine, series, teatro… Le gusta todo lo que tenga relación con la creación artística, desde escribir a los decorados pasando por la producción. Según ella, últimamente le “dan personajes con mal carácter”, algo que choca con su dulzura. No obstante, goza metiéndose en la piel de otros. Es actriz, sí, pero por encima de eso, es artista. De casta le viene al galgo.

 

– Pertenece usted a la que quizás sea la saga artística más popular de este país. Supongo que sus parientes no se sorprenderían cuando les manifestó su deseo de ser actriz. 

– No lo tuve ni que decir. De pequeña decía que no me dedicaría a esto por la sobreexposición. Aunque ser actriz puede ser otra cosa, si vas ligada a una familia famosa, ya sabes que todo el mundo te va a conocer. Más tarde me picó el gusanillo, me metí a teatro en el colegio… y pensé que no me gustaban más cosas que esa. Con el tiempo te vas dando cuenta de que tienes muchos otros intereses y de que también podrías ser realmente feliz dedicándote a otra cosa.


– ¿Tan insigne origen ayuda o castiga?

– Es un castigo divino [ríe]. No es castigo, pero sí es un arma de doble filo. Cuando alguien viene de la nada, si consigue llegar a cierto lugar, se le valora muchísimo. Cuando llegas a ese mismo sitio, pero como miembro de una familia conocida, siempre está la etiqueta de enchufada. Algunas veces es así, no todas. Seguramente Lenny Kravitz haya puesto en contacto con algún productor a su hija Zoë, y no por ello deja de ser fantástica actriz. En mi caso, mi madre nunca me ha abierto una puerta.


– De todas formas, parece lógico abrazar ese privilegio de poder entrar en contacto con gente de la industria.

– No me parece mal. Aun así, creo que debes demostrar tu valía y que realmente te tomas en serio esta profesión. Ya ellos verán si vales o no.




– El de El internado fue su primer papel. Y esa serie que marcó a toda una generación. ¿Cómo recuerda la experiencia?

– Fue un sueño para mí. Cumplí los 18 y mi padre era mi representante por entonces. A través de Mariola Orellana contactó con Luis San Narciso. En ese momento había un casting abierto para El internado. Llegué a Globomedia y Tonucha Vidal me hizo la prueba. A los pocos días me dijeron que volviese para recoger el guion porque el papel de Victoria era mío. No me lo podía creer. Trabajar con Luis Merlo, Natalia Millán, Amparo Baró… Los veía en las series y, de repente, eran mis compañeros. El internado fue mi mayor aprendizaje.


– ¿Intuyó el fenómeno que desatarían las historias del colegio Laguna Negra?

– Estábamos Ana de Armas, Yon González, Martiño Rivas, Fernando Tielve, Dani Retuerta… Escuchábamos a los mayores, que nos decían: “Preparaos. Esto va a ser un pelotazo. Y el pelotazo sois vosotros”. El día posterior al estreno flipamos con la audiencia y con el simple hecho de salir a la calle.


– ¿Cómo llevó eso de lidiar con la popularidad de un día para otro?

– Hicimos peña, hacíamos muchos planes juntos. La gente nos reconocía, nos perseguía. Nos veían y venían en hordas. Nos llamaban por los nombres de nuestros personajes en la ficción. Fue un boom fortísimo. Gracias a eso aprendí a gestionar la fama. Me decían que aquello no era lo normal, insistían en que tuviera cuidado. Ya se sabe: todo lo que sube, baja. Así fue. Viví una época en la que todo era subir y subir. Hasta que, de pronto, la cosa empezó a bajar.



– ¿Qué pensó cuando no sonaba el teléfono?

– Al principio tuve mucho miedo. Piensas que no vas a volver a trabajar, que lo has hecho mal, que eres una actriz pésima. Yo llegué a pensar de todo. Luego me encontraba con gente de la profesión y me decían lo contrario. Así que llega un casting, te escogen… y otra vez estás en la rueda. No he llegado a tener ningún proyecto con tantísimo éxito como El internado, pero me he ido manteniendo. Ahora, visto con perspectiva, creo que eso es más sano.


– Más tarde llegaría Amar es para siempre y la vorágine de trabajar en una ficción diaria.

– Ahí entablé relaciones muy bonitas con Bárbara Goenaga, Nadia de Santiago, Ledicia Sola... Fue complicado. Había que grabar muchas secuencias en poquísimo tiempo. Teníamos una o dos tomas para sacarlas. Nuestra trama de las azafatas no funcionaba muy bien y nos lo comunicaron de un día para otro… Eso no significa que se portaran mal conmigo, recuerdo que incluso me enviaron un ramo de flores a casa.


– La incertidumbre de este oficio: no saber cuándo habrá empleo y, si lo hay, no saber cuándo acabará.

– Yo paso por tres fases. La primera es de ilusión: “Ya tengo un casting, quizá consiga curro”. En la segunda llega la seguridad si te eligen. Y cuando llevo tiempo en el proyecto, si no tengo nada para el futuro, ya empieza el agobio. Es una putada porque no disfrutas plenamente de ese buen momento.


– Las televisiones conceden cada vez menos tiempo para comprobar el funcionamiento de los productos en la parrilla. Fue el caso de Mía es la venganza, en cuyos capítulos participaba.

– Me dio mucha pena. Había gente que la seguía y yo creo que estaba muy bien. Era un poco telenovelera, tenía esa cosa de la diferencia de clases, aunque también trataba temas importantes. Uno de ellos era la inmigración. Por ejemplo, yo en la ficción era ciega y me enamoraba de otra mujer. Y el personaje de Clara Sans hacía mucha referencia a la diversidad corporal. No queríamos que solamente se contaran los amoríos entre unos y otros.



– María Castro y Marta Costa reivindicaron las series diarias en los premios Feroz de este año. ¿Considera que la industria no las valora lo suficiente?

– Además, hay una especie de segregación. Cuando actúas en una serie diaria parece que jamás harás una película importante por la que te den el Goya. Y yo me pregunto: “¿Cuántos actores y actrices de El secreto de Puente Viejo están ahora mismo en plataformas?”. Se considera que las producciones diarias son un poco más cutres que las de Netflix o Prime Video. Aunque es cierto que cuentan con menor presupuesto, te aseguro que el nivel actoral y todo el trabajo que se hace en ellas no tienen nada que envidiar a las plataformas. Como actriz, tal vez te apetece encarnar un personaje de Carla Simón, algo más introspectivo, pero la televisión te da frescura y agilidad para resolver.


– En 2025 la vimos en Los protegidos: un nuevo poder. Resulta curiosa su participación en el retorno de una serie que se emitió en la época de El internado.

– No soy de las que piensan que el pasado fue mejor. Sin embargo, sí me gusta recordarlo. Además, el creador de Los protegidos: un nuevo poder era Carlos García Miranda, que también fue guionista de El internado. ¡Era como un remember! Y mi personaje me encantó. La inspectora de policía Otero no tenía nada que ver conmigo: una mujer más seria y con un talante un poco varonil. Yo en aquel momento estaba viendo El mentalista por tercera vez y me inspiré mucho en LisbonTambién me preguntaba cómo se movería un inspector de policía hombre. Recuerdo que el director me comentó: “Me encanta el modo en que andas”. Aquellas cinco semanas fueron geniales. ¡Habría estado un año grabando!



– La hemos visto emocionada en la última gala de los Goya. Alba Flores, su prima recogió el Goya a mejor canción por el documental Flores para Antonio. ¿Cómo fue acompañarla en ese viaje?

– Ha sido muy bonito. Me sentía como poniéndole la alfombra roja y cogiéndole la cola, había que cuidarla y protegerla. No he descubierto a otra Alba, pero sí he visto a una Alba más relajada, con la tranquilidad de haberse quitado ya una mochila, con la paz de haber hecho algo que siempre quiso hacer y la valentía de haber hablado de todo lo que tenía que hablar. 


– Pronto regresa a la gran pantalla con el filme Mallorca Confidencial, en cuyo elenco coincide con Lolita Flores. ¿Cómo es trabajar con su madre?

Muy pocas veces tenemos personajes que interactúen. Es más, solo interactuamos en episodios de Centro Médico. Me encanta trabajar con ella, es como tener un ancla. Durante el rodaje de Mallorca Confidencial venía a verme al set y se quedaba mirando. Cuando la veía detrás del combo, pensaba: “Ya está ahí”. No me miraba solo como actriz, también me miraba como madre.

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