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29-03-2021

#ElFaroenAISGE

 

Una visión íntima y escrita de las mejores entrevistas de Mara Torres en las madrugadas de la Cadena SER

 

 

 

Todo lo que significa Carmen Jedet

 

 

 

La actriz trans que despuntó con la serie 'Veneno' prepara ahora su primer disco y se erige en símbolo de libertad y orgullo para todo un colectivo. "Mis abuelas tuvieron miedo, pero aun así me aceptaron"

     

            

MARINA GARCÍA DIÉGUEZ (@marinagdieguez)

@elfaroSER @maratorres_

Cuando estaba en el colegio, Jedet volvía a casa por las tardes y leía, veía películas, devoraba revistas en inglés. Cuando el desenlace de alguna historia no le gustaba, cogía su cuaderno o su diario y reescribía el final, se lo inventaba. Su madre le decía que vivía en un mundo de fantasía, y ella no lo niega: “el real no me gustaba”. Ahora, por fin y tras mucha lucha, es feliz; ya no tiene que refugiarse en una hoja en blanco. Llega a este estudio impecable y tranquila, traje negro, melena corta morena y lisa, uñas largas y rojas, maquillaje perfecto, como si le hubiese puesto las pestañas el mismísimo Michelangelo. Es durante toda la entrevista un derroche de sensibilidad, de naturalidad –en unos minutos se quitará el aparato dental transparente en un gesto de relajación total– y compromiso. Pueden adjudicársele muchos adjetivos a esta mujer; los iremos descubriendo con cada pregunta de Mara Torres.

 

 

Consciente de que atraviesa por su mejor momento, la actriz y cantante Jedet confiesa que no ha disfrutado del mar ni de la playa, pero este verano por fin podrá hacerlo. “Me recordaba mis carencias, pero ahora ya no va a ser así nunca más”, explica. Acaba de estrenar DNI con su nombre, Carmen, en homenaje a su madre y a su abuela, y reconoce en esta entrevista todos los pasos que ha dado el colectivo trans en este país, pero también el camino que aún queda por andar, las mentes y las ventanas que aún faltan por abrir. Esta es la historia de alguien que reconoce, a pesar del dolor, que "no cambiaría nada. Volvería a pasar otra vez por todo, porque eso me ha convertido en la mujer que soy”.

 

Muchos la conocieron cuando, hace hoy justo un año, dio vida a La Veneno en una de sus etapas vitales en la serie homónima de Los Javis. La crítica nacional e internacional celebró sin reservas su trabajo, que le valió un premio Ondas a mejor intérprete femenina en ficción. Jedet siempre quiso ser actriz y cantar: su versión de Porque te vas de Jeannette es sencillamente genial. Ahora, tras la visibilidad que le han concedido las plataformas digitales, acaba de publicar una canción, Te arrepentirás, como adelanto de un primer disco que dará mucho que hablar. "Es verdad que muchos me conocieron con la serie, pero muchos otros se quedaron al ver que llevaba años trabajando, creando”, explica. Su paso por La Veneno supone su primer gran papel, pero ella siempre quiso ser actriz. Natural de la diminuta localidad granadina de Polícar, ya se lo avsisó a su madre cuando aún cursaba el bachillerato: “yo me voy a ir a Madrid a ser actriz”. Y lo cumplió.

 

 

Esta conversación a la luz de El Faro supone un paseo por la vida de alguien que, con tan solo 28 años, sabe lo que es luchar sin descanso por ser quién es. Su historia y su activismo se mezclan de forma inevitable, hasta convertirse en un espejo en el que muchos jóvenes de este país pueden mirarse. Su discurso es, sin duda, impecable, directo, severo y necesario. "Las mujeres transexuales somos la última mierda para la sociedad. Nos dicen:  'Ya que vas a ser mujer, sé guapa, lo menos masculina que puedas'. No tenemos derechos, estamos luchando todavía por tenerlos. Se siguen riendo de nosotras llamándonos travelos". Así explica, sin ambages, cómo la discriminación que ha sufrido es doble: por ser mujer y ser trans.

 

Su niñez constituye un episodio fundamental en las confesiones a Mara. Sus maneras elegantes se mezclan con la humildad que despliega. El único oro que le interesa es el aceite de los olivos de sus abuelos. Los divisaba a través de la ventana de su cocina en Polícar, desde donde también podía ver Sierra Nevada. Suspira cuando recuerda su pueblo, hace una pausa. “Cuando estoy mucho tiempo lejos me siento perdida". A veces tiene que volver para reconectarse. Y esta frase entrecortada se convierte en sensibilidad pura. 

 



 

Con ese escenario conectan las tres mujeres de su vida: su madre, su abuela Carmen y su abuela Mercedes. Esta última ("mi cómplice") fue la primera que la vio maquillada. Es esta conversación, como dice Mara, una manera de reivindicar el camino: no dónde se ha llegado, sino cómo ha llegado. "Ellas, mis abuelas, siempre vieron lo que yo era. Pero se trataba de otra época, no había conocimiento ni referentes. Creo que tuvieron miedo, pero aun así me aceptaron. Mi camino ha sido más fácil por ese apoyo", detalla. Su entorno familiar siempre se erigió en salvavidas.

 

 

Son las mujeres –como inspiración, apoyo y modelo– un argumento recurrente a lo largo de la conversación. Suena Wannabe, de las Spice Girls, y Jedet piensa en cuando era pequeña y, al ser tan tímida, se quedaba siempre siendo Victoria Bekham entre sus amigas. En aquel momento le parecía “la Spice sosa”, pero ahora la considera la más inteligente de todas. Y, también de alguna manera, una metáfora de lo que ha ocurrido en su vida. "Me inspiran mucho esas mujeres que todo el rato se reinventan. Esa ha sido mi historia, he estado mucho tiempo en la sombra sabiendo, que tenía algo que aportar y que en algún momento lo iba a enseñar", explica.

 

Está en su seudónimo también otra referencia fundamental: La Sirenita. "Empatizaba con ese personaje, ella soñaba con ser humana, yo con despertarme y ser una niña, rezaba deseándolo cada noche", explica. "Soy tan fuerte y tan luchadora porque para poder ser quien yo soy me lo he tenido que currar", confiesa. "Durante mucho tiempo reprimía, escondía en mi cabeza lo que realmente quería ser. Luego vine a Madrid, abrí los ojos. Un día me crucé con Topacio Fresh y pensé: ya está, yo soy eso, yo soy una mujer trans”. Y le brillan los ojos mientras lo dice.

 

 

Como cuando reescribía las historias de niña, el camino de su vida lo ha escrito de su puño y letra, con uñas rojas, largas. Decidida. Sale de esta entrevista, se aleja por el largo pasillo de la redacción haciendo ruido con sus tacones. No decidida: muy decidida. Consulta el móvil. Al día siguiente lo encontrará lleno de mensajes que felicitan a Mara por su entrevista y a ella por su honestidad. Miles de reproducciones. El mundo de las redes es el suyo. Pero abre con esta entrevista muchas mentes y otros muchos escenarios: las miles de casas que esa noche escucharon a La Sirenita con su firme convicción para seguir adelante. Como dice el poema de Gil de Biedma: “Resolución de ser feliz / por encima de todo, contra todos / y contra mí, de nuevo / -por encima de todo, ser feliz- / vuelvo a tomar esa resolución”.

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