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03-05-2022


#ElFaroEnAISGE

Una visión íntima y por escrito de las mejores entrevistas de Mara Torres en las madrugadas de la Cadena SER  

 

Kiti Mánver, solo actriz desde siempre

 

 

 

Ni su entorno ni ella dudaron jamás a qué se dedicaría. Durante largo tiempo se formó, se ha forjado una robusta trayectoria de décadas, pero el aprendizaje la sorprende en cada recoveco. Después de aspirar al Goya por 'El inconveniente', ahora recala en 'Cuéntame'. Y por delante tiene el especialísimo largometraje 'Mamacruz' 

 

 

     


MARINA GARCÍA DIÉGUEZ (@marinagdieguez)

@ElFaroSER @maratorres_

Kiti Mánver, con su pelo semirrecogido y plateado y sus gafas. Sus movimientos ligerísimos, sofisticados, su mirada despierta, atenta durante la noche a lo que su interlocutora, Mara Torres, pregunte. Con el seudónimo ‘Mimí Gamba’ esconde que es ella la invitada de esta madrugada en El Faro, pero su voz, parte indiscutible de nuestro cine, es difícil de esconder. Nacida en Antequera (Málaga) en 1953, durante la niñez se mueve con su familia a Melilla y Madrid, donde finalmente cambiará su relación con un mar al que teme pero admira a partes iguales. Cuando la entrevistadora nombra esa palabra clave de tres letras, esta andaluza se encuentra ante el recuerdo de las tres veces que casi se ahoga, poderoso el mar y arrebatador, como lo es a veces un recuerdo que se lanza torrencial. “Aun así, lo echo de menos, y he estado muy cerca de él. Pero al final he sido siempre de paseos”, explica.

 

   Nació Mánver en un hogar de nueve hermanos, con sus padres aficionados a los libros, al teatro, a la música clásica. “En ese sentido, en mi casa hubo siempre riqueza cultural. Recuerdo aquel año que nos regalaron un magnetofón”, explica. ¿Cuándo descubrió, en aquel contexto, que su destino sería la interpretación? No lo duda un segundo: “Todo el mundo lo sabía, sabían que era actriz, nadie pensó otra cosa”. Tampoco ella misma. Aquel fuego era poderoso y apagaba cualquier tipo de duda. Ella era actriz porque eso se es. “Tengo conciencia de ser esto de manera natural y de empezar a formarme durante muchísimos años. Y todavía ahora, uno no deja de aprender si el director te pone ante una situación como si nunca hubieses hecho nada”, matiza la Gataparda. Notó que ella “sí valía” para el oficio. “Supe que tenía que seguir creciendo y me pude tirar a la piscina”, añade. Esa magia sucedió en 1982, cuando formó parte del elento de Seis personajes en busca de autor sobre el escenario.

 

   A ello le siguió, solo dos años después, en 1984, Qué he hecho yo para hacer esto, su primer trabajo con el emergente Pedro Almodóvar. “Ese personaje me trajo una cosa muy curiosa: la gente se sabe mis diálogos enteros aún hoy. Es la ‘marca España’ que Pedro lleva al mundo, con ese cine osado y lleno de cosas, con esa forma de contar el mundo de la mujer. Todos nos queríamos pegar a él porque ya empezaba a apuntar maneras”, admite. Esta Gataparda, que elige el seudónimo ‘Mimí Gamba’ para hacer honor a los miles de nombres equivocados que le han atribuido a lo largo de su vida, va acercándose más al oyente en cada pregunta. Larga carrera a sus espaldas y hacia el futuro, que empezó en los sesenta y no conoce la pausa. Aunque ella misma deshace el mito del éxito. “Nunca tuve dudas de que yo era actriz, de que pertenecía a la interpretación, sobre todo empezando por el teatro. Pero lo que no acababa de ver era cómo meter la cabeza de forma definitiva”, apunta sobre sus primeros años.



   Hace Kiti Mánver también una reflexión sobre los nuevos tiempos en su industria. “Si antes era difícil encontrar una rendija por donde colarse, en la actualidad lo es mucho más. Te piden 20.000 seguidores solo para hacerte un casting, pero los seguidores no te dan el conocimiento que necesitas para pertenecer a la profesión y cuidar tu trabajo”, expone. Coincide con Mara Torres en que esta nueva etapa del audiovisual ha traído consigo mucho trabajo gracias a las plataformas y a la cantidad de series que se graba, aunque no considera la veterana artista que las condiciones sean las más favorables. “Este es un oficio al que en este país puedes entrar casi sin formarte”, lamenta. Su trayectoria ha sido siempre de estudio y de dedicación. Rememora cuando con 25 años se lanzó a la producción. “Lo aconsejo porque conoces la profesión desde un lugar muy real. Y no se te va el ego a las alturas”, subraya. De esta forma componemos a alguien que es mucho más que actriz, que es una pieza de una industria cuyo funcionamiento conoce.  

 

   Se hace inevitable recordar esta madrugada la última película por la que estuvo nominada al Goya, El inconveniente, sobre el vínculo de una octogenaria con una mujer arrolladora en un momento crucial de la vida de ambas. Sobre sonoridad y soledad trataba esa historia que protagonizó con Juana Acosta. Mánver recuerda lo especial que fue aquel proyecto en el que las dos aprendieron el papel durante un mes juntas. “Un día en casa de una, otro día en casa de la otra”. “A la gente joven le encantó esa película porque, tras superarse el conflicto inicial, cuando la joven compra la casa de la anciana con ella dentro se deshacen los nudos. Es una belleza”, agrega. Esa palabra tan recurrente en el relato, la soledad, ¿qué es para ella? “Cuando te quedas sola porque tu compañero fallece, como en mi caso, hay días muy difíciles. Pero me doy cuenta de la cantidad de cosas, como mi huerto, que me da la soledad. Eso ocurre cuando eres dueña y señora de tu tiempo". 

 

   Apegada a la naturaleza, la genia antequerana termina esta noche en El Faro encontrándose con los suyos. Ahora formará parte de Cuéntame, lo que le hace especial ilusión: “Toda la profesión ha pasado por ahí. Pensaba que por qué yo no”. En sus próximos planes aparece la película de Patricia Ortega Mamacruz, de la que tiene muchas ganas. “El universo de esta cineasta es tan particular que me pregunto si Sabré hacerlo. Se me saltan las lágrimas, ya casi comenzamos el rodaje”, anota. Con el próximo proyecto siempre en la cabeza, hoy parece lejanísima aquella Mánver que llegó a pensar en dejarlo. Y nosotros estamos entregados a ella, a su manera honesta, reflexiva, brillante de ver la interpretación.

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