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22-11-2021

            

                   

#ElFaroEnAISGE

 

Una visión íntima y por escrito de las mejores entrevistas de Mara Torres en las madrugadas de la Cadena SER

 

 

 

Marta Larralde, sirena del mar de Vigo

 

 

 

La mujer de Sito Miñanco en 'Fariña' comenzó casi por casualidad como ayudante de dirección en 'Los lunes al sol'. Esta es una conversación de aguas saladas: las de la ría y las de sus lágrimas

     

            

MARINA GARCÍA DIÉGUEZ (@marinagdieguez)

@elfaroSER @maratorres

En la colección de voces que componen este faro, hemos encontrado una muy especial. Tanto, que por dentro no le corre sangre, sino agua salada. El mar, en su imaginario, no es solo océano sino también consejero. “Me gusta llamarla a veces la mar”, dice esta Gataparda. Cada vez que es 1 de enero llega el ritual que la lleva a bañarse desnuda en el frío océano Atlántico. Se emociona con todo lo que es viajar a su tierra, a Galicia. Un gallego vive a veces con la voz entrecortada si le toca hablar de lo suyo. Esta actriz nacida en el 81 vuelve esta madrugada a ese enclave que la vio nacer y crecer, y que dice –con ese acento bello que la delata– tantas cosas de ella. En este faro, que es a veces una librería de discursos que guardamos para siempre, añadimos una más: la conmovida voz de Marta Larralde.

 

Como decía Lois Pereiro, “esta será unha invasión máis”. La Gataparda se presenta como ‘Flor de toxo’, el seudónimo que elige para los primeros minutos de esta conversación, que ya dice todo de ella en tres palabras. A veces solo tres palabras bastan. La actriz Marta Larralde, pelo rubio y fosco, flequillo despeinado, habla ante el micrófono de la SER con esos ojos claros tan azules que es imposible no pensar en su mar de Vigo al mirarla. Igual que es salada esa lágrima que asoma durante los 25 minutos que se prolonga este encuentro de radio con Mara. Las palabras que emite y, a veces aún más, las que escucha de su interlocutora, son dardos que apuntan en el centro de la diana. Desgranando este encuentro conocemos a una actriz multidisciplinar, a una amante del circo, a alguien que está aprendiendo qué quiere decir equilibrio. Y a esa mujer de Sito Miñanco a la que todos vimos en la ficción de Fariña.

 

 

Precisamente fueese trabajo, Fariña, quien la puso en la mirada de todos. Nada más leer el libro de Nacho Carretero en el que se inspira, Marta ya anhelaba contar una historia que la conecta con su juventud gallega. “En los años noventa tengo el recuerdo de ver a los chavales jóvenes del barrio drogándose. Cuando íbamos al colegio, aunque parezca increíble, parábamos a ver cómo se pinchaban. Había un yonqui que, nada más verme, siempre me decía: 'Martita, tú esto no lo hagas nunca'. ¡Nos conocían! Estábamos allí en el barrio”, explica. “Otro recuerdo que tengo muy lúcido", añade mientras suena la banda sonora de la serie, con Iván Ferreiro de fondo, "es el de los padres haciendo guardias durante las 24 horas para echar a los camellos del barrio que estaban matando a sus hijos”.

 

Suena otra banda sonora fundamental en su periplo, Los lunes al sol. Marta cuenta cómo llevaba de un lado a otro al director, Fernando León de Aranoa, en aquel humilde Renault 5 que se comprara con su primer sueldo de actriz. Larralde relata cómo escribió una carta, “como en los viejos tiempos”, en la que explicaba que quería formar parte de la película ambientada en su Vigo natal. Acababa de estudiar imagen y sonido, no tenía claro si quería estar detrás o delante de las cámaras y consiguió ser la ayudante de dirección. Eso le permitió compartir con muchos de los mejores actores de este país aquella experiencia. Javier Bardem vio el que había sido su primer largometraje y la animó a perseveras. Pero eso solo ocurriría 10 años después, ya en Madrid y de la mano de Corazza, el ilustre preparador de actores.

 

 

Brotan de nuevo las lágrimas cuando hay que hablar de la película León y Olvido, uno de sus trabajos más especiales, en el que comparte protagonismo con un actor con síndrome de Down, Guillem Jiménez, fallecido posteriormente. Relata la vida de dos hermanos mellizos huérfanos. Cuenta Marta que la unión que se produjo en aquel trabajo traspasaba la realidad. "El cine me dio el gemelo, aunque fuera mellizo, que yo siempre había pedido”. Continuaron viéndose entre Barcelona y Vigo en un regalo que, reconoce esta Gataparda, le llegó además sin esperar. La película cuenta con una segunda parte llamada Olvido y León.

 



No tenía ningún vínculo con el cine y la interpretación que no fuese el suyo, pero la vida, en esas vueltas inesperadas que da, la ha puesto en un patio de butacas a ver cómo sus padres, ya jubilados, se entregaban a descubrir el teatro. Ella, nos podemos imaginar todos, mira satisfecha y aplaude con fuerza. En ellos piensa y se emociona. Nos lleva de su mano a esa chabola en la que cuenta haber pasado siempre sus veranos, en ese punto del mundo llamado Cangas do Morrazo, enfrente de Vigo, que su madre ya frecuentaba mientras estaba embarazada de ella. “Allí fue donde yo aprendí todo, ya sabes cómo son los veranos”, dice. Efectivamente, los estíos son los lugares de las primeras veces. Quién no querría convertir ese pueblo mariñeiro de Galicia en sus primeras veces.


Se queda un rato varada en el faro, de las Islas Cíes, hablando y bailando "con todos aquellos que quiero, que han pasado por mi vida, pero a los que no puedo ver habitualmente”. Y vuelve a llorar de calma y nostalgia al mismo tiempo. Aún no sabemos con certeza por qué escogió una flor de toxo: hay que escuchar su voz conmovida para descubrirlo.

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