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06-05-2022

                  

                  

#ElFaroEnAISGE

  Una visión íntima y por escrito de las mejores entrevistas de Mara Torres en las madrugadas de la Cadena SER 

 Patricia Conde: a golpe de gratitud, aceptación y paciencia

 

 

 Imitaba de niña a Martes y 13, debutó ante las cámaras tras ganar por casualidad un concurso de belleza en Palencia y en poco tiempo era un rostro familiar en millones de hogares. Pero nunca ha perdido la perspectiva

MARINA GARCÍA DIÉGUEZ (@marinagdieguez)

@ElFaro_SER @maratorres_

Los orígenes castellanos, esos horizontes amarillos tan familiares de los campos de trigo, no le impiden a Patricia Conde una relación magnética con el mar. Cada vez que suenan las olas, como lo hacen cada noche al inicio de las conversaciones que con Mara Torres ocurren en El Faro, se ordena todo. “Siempre me preguntaba por qué yo no había nacido en un lugar con mar, porque tiene todo lo que me gusta, empezando por las propiedades curativas. Me encanta; es terapéutico sentirte en alta mar, por ejemplo. Me parece una forma de meditar”, explica. Todo lo que contiene el mar –humedad, salitre, yodo– propicia que Patricia Conde, la invitada de esta noche en la SER, regrese a la vida cotidiana con las pilas cargadas. “Acabaré viviendo cerca del mar”, vaticina.

 

De aquella infancia en el coche de sus padres, camino a la playa cada verano, recuerda bien la banda sonora. Su padre incluso había tenido un grupo de más joven, y aquella música que les ponía en el radiocasete enmarca los recuerdos de una infancia feliz como ninguna. “Cuando íbamos camino a Rota, Cádiz, nos ponía Los Bravos”, precisa. En uno de aquellos viajes, mientras cruzaban la capital, miró hacia la Torre de Madrid y se dijo: “No sé cómo, pero alguna vez viviré aquí”. Y se cumplió.


La vida le deparaba a Patricia Conde un futuro prometedor. Su gen del sentido del humor, ese con el que sin duda nació, se desarrolló en una casa donde la risa era una religión. “A mi padre le encantaba contar chistes y mi madre era muy pizpireta. Había mucho humor en mi casa. Fui muy afortunada en ese sentido. Me veía todo lo de Martes y Trece y repetía los números con mis hermanos. ¡Me los sé enteros! Mis padres se reían mucho, pero yo llegaba a llorar de la risa”, relata, apasionada.

 


Todo ello le hizo comprender un concepto importante: la risa une. “Pensé que sería una maravilla poder hacer esto”, relata a Mara Torres. Por casualidades de la vida, se presenta a un concurso de Misses en Palencia, gana el primer premio y todo se revoluciona en su vida. “A los 14 o 15 años me di cuenta de que se me daba bien imitar, que podía hacer reír si me disfrazaba", explica. "Empecé a moverme en el mundo de los desfiles de moda, conocí a una persona que llevaba modelos y ella me dijo que yo podía cubrir la vacante de una miss que no se presentaba. Supe que tenía que aprovechar las circunstancias y me presenté en el certamen de Miss España con lo que tenía: mis disfraces y mi único vestido negro de terciopelo. Quería ir para hacer reír a mis compañeras”. Aquella experiencia casi gamberra era casi una la lucha de valores: ella estaba desfilando sin que en realidad quisiera hacerlo, pero entendió que la moda significaba una puerta hacia su sueño. Y no se equivocó. Tras ese certamen, una agencia la llamó para un casting de El Informal.

 

Poli Prince es el pseudónimo que la actriz y cómica ha elegido para esta noche en El Faro, porque así se llamaba el personaje que interpretaba Jennifer Aniston en Y entonces llegó ella. “Ese personaje se parece mucho a mí. Soy muy fan de ella. Es una comedia romántica, aunque yo, como sabes, soy mucho más de comedia que de romántica...”, explica entre risas. Patricia Conde es de convicciones irrenunciables: siempre riendo, o, cuando menos, con una media sonrisa. De El informal pasó a Sé lo que hicisteis, un punto de inflexión en su carrera que se prolongó durante cinco años. “En un principio era casi todo de cámaras ocultas, pero luego fue transformándose poco a poco y creciendo; no solo en personajes, también el plató, luego metimos público, pasó a ser diario... Fue un progreso tan rápido que no nos dimos cuenta de que estábamos haciendo una cosa muy grande sin ninguna pretensión". Cuando estalló el boom, ella seguía pensando que se traía entre manos una cosa pequeña. "Yo ya estaba acostumbrada a la fama, así que lo llevé todo teniendo ya un poso previo”, resume.

 


Aquellos eran, por así decirlo, los años de oro de Patricia Conde. Salía de la televisión con rumbo al teatro, inmersa en un huracán de trabajo. Su nombre y su rostro no es que fueran conocidos, sino que se convirtieron casi en parte de la familia para muchos españoles. Ella se esforzó por mantener el equilibrio con los pies bien asentados sobre el suelo. El éxito es una palabra enorme, imponente, pero ella responde sin dudar un momento: “El éxito es la convicción de que estás en el camino correcto. No es una meta, sino un momento. Y puedes conseguirlo en tu propia casa, comiendo con tu familia. En lo profesional nunca puedes decir: ‘Sé que he vivido mi mejor momento’. A veces no tienes tiempo para nada, y aunque la gente crea que te va bien, tú no lo sientes del todo así".


 

Patricia Conde enseña miedos y seguridades a corazón abierto. Nunca quiso pensar a cada rato en si suena o no el teléfono, porque le asistía la certeza de que las cosas importantes de la vida no dependen de si el dichoso éxito toca o no a tu puerta. Ella es una mujer de cabeza muy asentada, conocedora de las dificultades, incertidumbres e inestabilidades propias del mundillo. "Siempre lo tuve claro: me encanta mi trabajo, pero no me va la vida en ello. Gracias a Dios sé hacer otras muchas cosas. He tenido suerte, soy honesta: he hecho bastante de lo que he querido”, resume.

 

Dice guiarse por un acrónimo personalísimo: GAP. Gratitud, aceptación y paciencia. Controlar esos tres factores equivale a mucho territorio conquistado. “He aplicado estas tres palabras en todo en mi vida, tanto en el trabajo como en el amor, porque entiendo que la felicidad depende de muchas otras cosas, no solo de que una vaya bien”, relata. Nunca pensó que emigraría ella sola a Italia, pero lo hizo. Y esa fortaleza le ayudó a hacer frente a directivos que, en la época de El informal, intentaban convertirla en "una reportera sexy”. La clarividencia con que se enfrentó a esas presiones le ayudó a labrarse un futuro. Todos los aprendizajes que se relatan en esta entrevista componen a la Patricia Conde “cauta y reflexiva” que conocemos esta noche. La hemos visto en la serie Gym Tony y en Chiringuito de Pepe, ha puesto voz a Lucy en Gru, mi villano favorito, y formará parte de la segunda temporada de Lol: Si te ríes, pierdes, pero nunca la habíamos escuchado en una conversación tan enriquecedora como esta.

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