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08-07-2020

Carme Contreras, 70 años 

de vocación y entrega


Fue una de las mejores actrices de doblaje de la historia, con Marge Simpson, E.T. o Bette Davis. Pero a las tablas ya se había subido a los 22 años y 'El cor de la ciutat' le proporcionó una dulce fama tardía

GERMÁN TEMPRANO (@German_Temprano)

“Yo voy a comprar el pan y me dicen usted dobla a la Margie de los Simpson, porque mi voz es muy personal”. Tanto como para que, poco después de la muerte de su abuela, cayera en un estudio de doblaje de la mano de uno de sus vecinos de escalera. Allí la oyeron hablar, una de sus grandes aficiones: le habían mandado callar, pero no lo hizo. Fue ese casual acto de desobediencia, junto a su peculiar tono de voz, los ingredientes que finalmente moldearon su destino. También contribuyó en buena medida que allí coincidiera con “a una joven muy guapa que no paraba de fumar”. Era Elsa Fábregas, reconocida por sus compañeras como “la número uno” del doblaje.

 

Carme Contreras confesaba a otra de las grandes, Julia Gallego, en el recomendable y delicioso documental Dobles vidas, que ni por asomo tenía pensado dedicarse a algo que hasta poco antes desconocía por completo. Sin embargo, se labró una carrera que, por la relevancia de sus personajes, a menudo ensombrece toda una vida de dedicación al teatro, cine y  televisión. Nada menos que 70 de sus 87 años de vida.


La voz de ET –personaje al que estaba muy agradecida– ha sido la referencia más recurrente a la hora de ubicársela al lector en los obituarios. Pero, casi 30 años antes de que Spielberg alumbrara a su mítico alienígena, Contreras ya se había subido a las tablas del teatro Romea de Barcelona. Fue en 1954, con apenas 22 años, en la obra de La ferida lluminosa, de Josep Maria de Sagarra.


En 2012 anunciaba su retirada de los escenarios con el vodevil Salvem les balenes…i el meu matrimoni, qué?, de Iván Campillo. Con motivo de una entrevista por esta obra, Contreras se reafirmaba en la importancia de “las cosas que tienes en casa”, un ejercicio de prioridades en el que no ocupaba un lugar preferente la feria de vanidades en la que a veces llega a derivar su oficio, sino el oficio en sí. La actriz, nacida en Zaragoza en 1932, pertenecía a esa generación ajena al vértigo y la repercusión inmediata, tanto de lo presuntamente artístico como de lo claramente inane.

Su dilatada carrera como actriz de doblaje incluye otros personajes legendarios del cine, como la Divine de Hairspray, la Bette Davis de Sigue soñando o Boy, el hijo de Tarzán. En el género de animación, el listón tampoco baja. Carme Contreras puso voz, por ejemplo, a Yuyaba en El viaje de Chihiro, la gárgola Laverne en El jorobado de Notre Dame o, por supuesto, a esa Margie Simpson catalana a la que descubrían cada vez que iba a comprar el pan.


Su incursión en el cine fue menor, pero participó en dos películas que, por muy distintas razones, ocupan un lugar importante en el cine español. Una fue Plácido (1961), de Luis Berlanga, y la otra El pico, de Eloy de la Iglesia (1983). Antes de esta última, había disfrutado también de un papel en Mater amantísima (1980), de Josep Antoni Salgot.


Más allá de su prestigio en el doblaje, la carrera de Carme Contreras como actriz tiene dos claras coordenadas: TV3 y El cor de la ciutat. Fue en esta serie de la televisión catalana donde su papel de la farmacéutica Roser le daría visibilidad, además de la fama sin rostro que le proporcionaban sus cuerdas vocales. Entre los años 200 y 2009 interpretaría cerca de un centenar de capítulos. Con ser la que le proporcionaría más popularidad, no fue la única. También contó con papeles en Estació d’enllaç, Majoria absoluta y Serrallonga. Fuera de Cataluña destaca su participación en series como Hospital Central o El mundo de Chema.


Contreras fue una actriz todoterreno con una amplia formación que abarcó el canto, algo de piano, declamación y ballet. Compartió estudios con Núria Espert y Julieta Serrano. Como es de justicia en una vida entregada a los escenarios, desde 2012 era Miembro de Honor de la Acadèmia del Cinema Català. Una designación en la que se destacó su mejor papel: “además de gran actriz, es una gran persona”.

 

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