En papeles secundarios encontramos a Juan Codina, actor al que hemos visto en series como Hispania, Cuéntame cómo pasó o Víctor Ros (de la que es protagonista Megan Montaner). También destaca en el filme Enrique Arce (en el papel de Colomo, intermediario en trabajos escasamente legales), que ha participado en producciones para la pequeña pantalla como Fisica o química, Amar es para siempre o Los misterios de Laura. Por lo que se refiere a Elio González, tiene recientes sus intervenciones televisivas en Bandolera y Gran Reserva: El origen. “Aunque solo puede moverse con la silla de ruedas, mi personaje está lleno de vida y proyectos. El hecho de ser discapacitado no le va a impedir hacer lo que él quiere”, comenta González, suizo de nacimiento y que también formó parte del reparto de La que se avecina y Doctor Mateo.
David Marqués se ha basado en un guion ajeno, del novelista Jesús Martínez Balmaseda, que ha reescrito para dotar a Dioses y perros de las señas de identidad inconfundibles –diálogos rápidos y sarcásticos– de filmes suyos como Aislados (2005) y Desechos (2010), ambos con Adrià Collado y Eric Francés entre otros intérpretes. “Es una historia con cierto sabor amargo, pero con buenas dosis de comedia y una trama romántica central”, dice el realizador, cuya ópera prima, Cualquiera (2001), estaba protagonizada por Nora Navas. “Quería mostrar que aunque nos caigan chuzos de punta podemos seguir bromeando, y que eso incluso nos protege de todos los golpes de la vida”, resume el cineasta.
Lo que ofrece Dioses y perros es una mirada honesta a unos personajes que buscan reinventarse, alejar la tristeza que les producen sus malos pasos y plantarle cara a las situaciones, implicándose seriamente en ellas. El espectador se queda absorbido por un drama y unas interpretaciones con las que se identifica. No hace falta ser boxeador para levantarse de la lona y seguir adelante exclamando “¡aquí estoy yo!”, hasta que suene el último gong.