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12-05-2020

Los estrenos del 15 de mayo

‘La Rusa’ 

 EL LENGUAJE DE LOS GOLPES


ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

Este duro y absorbente thriller independiente del novel Aritz Ortiz se presentó con éxito en el Festival Ibérico de Cine de Badajoz y se estrena ahora en plataformas digitales al no poder hacerlo en salas por la situación de alarma sanitaria. Se rodó en Valdetorres (Badajoz), de donde procede la familia del director, con un reparto en el que destaca la actriz polaca afincada en España Monika Kowalska.


   Tito (Xosé Núñez) es un hombre de 50 años en paro cuya vida pierde el sentido. Decide volver a su pueblo, y allí descubre que la situación no es mejor para sus antiguos amigos. Una familia, los Crespo, han sembrado el miedo entre los vecinos. Tito conoce a Svitlana, 'La Rusa' (Monika Kowalska) y parece que todo puede cambiar de repente.



Eduardo Rosa (izquierda) y Xosé Núñez (derecha), en los papeles de Cepo y Tito


   “Realizamos el casting para los papeles principales en Madrid, mientras que los personajes secundarios y los extras salieron de los procesos de selección que llevamos a cabo en el pueblo de Valdetorres”, señala el director.


   Junto a Xosé Núñez, actor de Cambio de turno (Federico Untermann), nos congratula la presencia de Monika Kowalska. La actriz es conocida por películas como El destierro (Arturo Ruiz Serrano) o La puerta abierta (Marina Seresesky) y las series Mar de plástico, Servir y proteger, Valeria... “Mi personaje en La Rusa es el de una mujer ucraniana casada con un maltratador con el que vive en ese pueblo de Extremedura. Sueña con irse lejos, al mar, y parece que ese anhelo puede convertirse en realidad cuando se encuentra con Tito”, explica la artista. También ha sido directora del corto La corbata.


   Ese marido maltratador lo encarna Manuel Larrea, actor de cortos como Hermanos (Laura Guinde). Su hijo en La Rusa se encarga de interpretarlo Eduardo Rosa, un joven intérprete que nos ha encandilado en el filme Legado en los huesos (Fernando González Molina) y en las series Presunto culpable y La casa de las flores. “Me encantó ser el antagonista en la película de Aritz. Mi personaje es un tipo muy violento que cree que la mejor razón, la que más vale, es siempre un buen puñetazo”, comenta Rosa. Su próximo estreno va a ser Ofrenda a la tormenta, de González Molina, conclusión de la Trilogía del Baztán. 


   También destaca en el elenco José Carlos Valadés, que pone cara a un amigo de Tito/Xosé Núñez llamado Germán. Valadés es miembro de la compañía de teatro extremeña Teatrapo, con la que ha actuado en obras como Soñando Cervantes.



Monika Kowalska


‘Thriller’ rural

“He sentido una gran fascinación por los paisajes que se dan en verano en la zona en la que me crié en Extremadura. El calor casi se puede ver, se pueden apreciar los tonos ocres en el campo, en los cultivos del maíz o en las extensiones de terreno”, evoca Aritz Ortiz. Es autor de los cortos Escudellers 43, Conscons, Ajuste de cuentas y Julieta me obligó. “Con La Rusa quería tratar el tema de la resignación, y todo lo que escribía me llevaba a esos lugares extremeños, a un thriller que se desarrolla en un entorno rural y aislado que lleva a sus protagonistas al límite”, declara Ortiz. Ha trabajado recientemente en televisión con Madres, una serie encabezada por Belén Rueda, Rosario Pardo, Aida Folch y Carmen Ruiz.


   “Siempre pensé en Valdetorres cuando escribía el guion de la película. Era el marco ideal para la historia de los personajes de Monica Kowalska y Xosé Núñez, con el Guadiana a su vera, las fábricas, la quietud de un pueblo que en verano alcanza los 40 grados a la sombra”, afirma el cineasta. A la hora de documentarse para escribir la cinta tuvo en cuenta lo que sucedió en 2008 en Mirandilla, una población cercana a Valdetorres en la que los vecinos se rebelaron contra una familia de caciques.


   Como si fuera una mesa firme y estable, La Rusa se apoya en cuatro patas sólidas, cuatro puntos de apoyo a cuál más sugerente: los roles de Kowalska y Núñez buscan un futuro mejor lejos de la violencia y la explotación, mientras que los de Manuel Larrea y Eduardo Rosa solo creen en la intimidación y el matonismo constantes. Aritz Ortiz acierta al remitirnos a esos excitantes thrillers y westerns ambientados en lugares perdidos y alejados de la civilización, donde la violencia se palpa en el calor y en la maldad de unos personajes cuyo lenguaje es la amenaza y las palizas que aplican a quienes no admiten su dominio.

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