El desconocido está protagonizada por Luis Tosar, que asume un papel en el que todo el peso de la acción recae sobre su angustiado rostro. Tosar acaba de estrenar el drama Ma Ma, de Julio Medem, y ha tenido colaboraciones especiales este año en A cambio de nada, de Daniel Guzmán, y Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta. “Ha sido un rodaje complicado, pero apasionante”, comenta el intérprete poseedor de tres Goyas. “Debía actuar con las manos en el volante, atendiendo a lo que hicieran mis hijos en el asiento trasero y tratando de calmar al hombre que exigía por móvil una cantidad exorbitante de dinero para que no saltáramos por los aires”, explica Tosar, cuyos próximos estrenos son Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro, y Toro, de Kike Maíllo.
Flamante ganador del Goya al mejor actor por La isla mínima (Alberto Rodríguez), Javier Gutiérrez, nacido en Luanco (Asturias) pero criado en Ferrol (A Coruña), ha demostrado su talento en Salir pitando (Álvaro Fernández Armero, 2007), Gente de mala calidad (Juan Cavestany, 2008) y Un franco, 14 pesetas (2006) y 2 francos, 40 pesetas (2014), ambas de Carlos Iglesias. “El desconocido va a ser una de las películas más taquilleras del año”, afirma el popular Sátur de la serie Águila Roja. Sobre Luis Tosar, Javier solo tiene bunas palabras: “Lo más sorprendente de trabajar con él es que consigue que tu personaje tenga un brillo especial a su lado”.
Desde que irrumpiera en el panorama cinematográfico con su rol de etarra en Días contados (Imanol Uribe, 1994), Elvira Mínguez ha ido desarrollando una interesante y sólida carrera en títulos como Me llamo Sara (Dolores Payás, 1999), Los abajo firmantes (Joaquín Oristrell, 2003), Tapas (Juan Cruz, José Corbacho, 2005), por la que obtuvo el Goya a la mejor actriz de reparto; y en las series El tiempo entre costuras, Hermanos o Sin identidad. Por su parte, Goya Toledo ha recibido el beneplácito de crítica y público en Amores perros (Alejandro González Iñárritu, 2000), Las 13 Rosas (Emilio Martínez-Lázaro, 2007), Planes para mañana (Juana Macías, 2010) o Marsella (Belén Macías, 2014), por la que fue candidata al Goya a la mejor actuación secundaria. “Una no espera las cosas que suceden en la película. Estoy segura de que el espectador no va a mover un músculo mientras esté viéndola”, argumenta la actriz de Lanzarote. También el pucelano Fernando Cayo aporta su profesionalidad, ya contrastada en los filmes El orfanato (Juan Bayona, 2007), Mataharis (Icíar Bollaín, 2007) o Casi inocentes (Papick Lozano, 2014).