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28-09-2017


Los estrenos del 29 de septiembre


‘La cordillera’


INTRIGA EN LOS ANDES
 
 

Elena Anaya y Ricardo Darín

Elena Anaya y Ricardo Darín

 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Con intérpretes como Ricardo Darín, Elena Anaya o Daniel Giménez Cacho es fácil que un filme nos pueda interesar o incluso apasionar. Así sucede con La cordillera, un drama de intriga firmado por el argentino Santiago Mitre que se exhibe en estos días -antes de su estreno en España- en el Festival de San Sebastián, certamen que ha entregado el Premio Donostia a Darín por el conjunto de su impresionante carrera.
 
   En un lugar aislado de la cordillera andina chilena se reúnen los presidentes latinoamericanos para firmar importantes acuerdos comerciales. El presidente argentino (Darín) no goza de una gran popularidad en su país, donde se le critica por su escasa personalidad y firmeza para defender los intereses nacionales. Una periodista española (Elena Anaya) trata de descubrir los secretos de un hombre que dista mucho de ser previsible o manejable.
 
 

Darín, en otra escena

Darín, en otra escena

 
 
   Desde Nueve reinas, de Fabián Bielinsky, el hispano-argentino Ricardo Darín se ha convertido en unos de los actores fetiche del público español. Ha rodado con Fernando Trueba (El baile de la Victoria), José Luis Cuerda (La educación de las hadas) o Cesc Gay en Una pistola en cada mano y Truman, papel este último por el que obtuvo el Goya al mejor intérprete y también la Concha de Plata en San Sebastián por su actuación, ex aequo con su amigo Javier Cámara. “Mi intención en La cordillera ha sido huir del cliché clásico de presidente latinoamericano o argentino. Hernán Blanco, mi personaje, es un hombre frío, hermético, inmerso en una reunión de dirigentes que tratan los problemas de los ciudadanos como si éstos no existieran”, afirma Darín, al que hace poco vimos en Nieve negra, de Martín Hodara, junto a Leonardo Sbaraglia y la barcelonesa Laia Costa.
 
   Elena Anaya encarna a una prestigiosa reportera que entrevista al presidente Darín en dos momentos muy tensos del filme. “Creo que la película de Santiago [Mitre] es muy necesaria. Incide en temas que nos preocupan a todos. Es decir, en la corrupción, en las mentiras de las altas esferas y cómo nos manipulan para que les demos su voto y después hagan lo que más les convenga”, reflexiona Anaya, ganadora del Goya a  la mejor actriz por Te doy mis ojos, de Pedro Almodóvar, y con actuaciones de peso últimamente en Zipi y Zape y la isla del capitán, de Óskar Santos; y Lejos del mar, de Imanol Uribe. Darín amplía las palabras de la intérprete palentina sobre la clase política: “Estoy seguro de que hay políticos honrados, pero también hay  un pequeño e influyente porcentaje de mandatarios que se dedican a poner vallas en el camino del progreso y la igualdad que todos queremos transitar”.
 
   Contribuyen a crear inquietud y emoción a la trama de La cordillera los cometidos de la argentina Dolores Fonzi (en el reparto de Truman), la chilena Paulina García (actriz de Gloria, de Sebastián Lelio) y el hispano-mexicano Daniel Giménez Cacho (incorporando al presidente azteca), intérprete de cintas como La mala educación, de Pedro Almodóvar; o Blancanieves, de Pablo Berger, por la que fue finalista al Goya al mejor actor.
 
 

 
 
De Polanski a Hitchcock
Santiago Mitre dirigió anteriormente la aclamada película Paulina, que protagonizó Dolores Fonzi. “He querido con La cordillera poner de relieve, en un thriller político con influencias de otros géneros, los problemas regionales de América Latina, la presión que ejerce Estados Unidos en las decisiones políticas y económicas de los dirigentes iberoamericanos”, explica el cineasta, muy contento con la participación de Ricardo Darín, Elena Anaya y el resto del reparto, en el que también está, en una secuencia crucial, el norteamericano Christian Slater, actor de filmes como Amor a quemarropa, de Tony Scott.
 
            “Ha sido fantástico rodar con este plantel de amigos, todos juntos en parajes tan increíbles como la estación de esquí Valle Nevado, en los Andes. Ricardo y los demás intérpretes fueron aportando ideas y una energía inagotable día tras día. Para mí, inolvidable”, comenta el realizador.              
            Con esencias del cine de Roman Polanski y Alfred Hitchcock, La cordillera es un relato sombrío sobre el poder, sobre la tentación de los políticos de velar por sus intereses y no por los de los ciudadanos. Ricardo Darín es el actor ideal para mostrar esa máscara de seducción y contundencia que se atribuye a los gobernantes de mayor rango. Le acompañan eficazmente Elena Anaya y Daniel Giménez Cacho en esta ceremonia obscena de puñaladas por la espalda que se dan los dirigentes mientras con la otra mano se abrazan sonriendo.
 
 

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