Fallece Manuel Patarroyo, padre de la vacuna contra la malaria y premio honorífico de AISGE
El científico colombiano alzó la estatuilla HazTuAcción en 2010 y nunca dejó de vincular a investigadores y artistas
FERNANDO NEIRA (@fneirad)
El científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo, padre de la primera gran vacuna contra la malaria y Premio HazTuAcción de la Fundación AISGE en su edición de 2010, ha fallecido este jueves a los 78 años, tal y como ha confirmado con un comunicado la Universidad Nacional de Colombia, en la que esta eminencia mundial en la lucha contra las enfermedades infecciosas fue profesor desde 1972. Originario de la pequeña localidad de Ataco, en el departamento de Tolima, Patarroyo obtuvo el Premio Príncipe de Asturias en 1994, el Leon Bernard que concede la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Sabino Arana de 2010. Su vacuna experimental, denominada SPf66, acabó obteniendo el reconocimiento internacional como un avance decisivo para combatir un mal que todavía hoy aqueja a más de 250 millones de personas y se cobra cada año medio millón de vidas humanas, sobre todo niños y niñas subsaharianos.
Patarroyo mantenía un vínculo personal y afectivo con AISGE y la Fundación AISGE desde que fue condecorado en diciembre de 2010 con motivo de la segunda edición de los Premios Actúa y HazTuAcción, las máximas distinciones honoríficas que concede la entidad. La inolvidable Pilar Bardem, presidenta entonces de AISGE, le entregó la estatuilla del HazTuAcción como “un hombre visionario, cabal, apasionado e infatigable, que jamás anheló el poder ni el dinero, sino la acción en beneficio de los más desamparados". Bardem también se refirió en aquella ocasión a la calidad humana del investigador colombiano: “Ni el tiempo ni el reconocimiento internacional han hecho cambiar un ápice a este hombre íntegro. Él prefiere seguir con sus ensayos en la Amazonía antes que mover una sola influencia para obtener una candidatura al Premio Nobel”.
Ya entonces, Patarroyo llamó durante su discurso a la unión entre científicos y artistas. “La ciencia y las artes, al igual que las letras, son los componentes de la cultura universal. Nosotros somos los creadores, los que abrimos el camino del conocimiento. Los actores, los directores, los bailarines y los científicos somos la punta de lanza del desarrollo de la humanidad”, argumentó.
Manuel Elkin Patarroyo había estudiado Medicina en la mencionada Universidad Nacional y se especializó en Virología en la Universidad de Yale y en Inmunología en la Rockefeller. Dirigió el Instituto de Inmunología del Hospital San Juan de Dios (Bogotá) y extendió su actividad universitaria docente por aulas suecas y en Estados Unidos. La OMS aprobó en 2022 su última gran versión de la vacuna RTS, la Mosquirix, como un método eficaz para aplicar a los bebés africanos con edades comprendidas entre las seis semanas y el año y medio.
El Premio HazTuAcción no aprendió a leer y escribir hasta los nueve años y había elegido para su Instituto de Inmunología de Colombia –donde llegó a colocarse al frente de un equipo de hasta 85 colaboradores– un lema atípico para la alta investigación: “La ciencia, con conciencia social”. Su amigo José Saramago fue quien le escribió a mano los estatutos de su Fundación. Aborrecía, por cierto, que le llamaran “profesor”: “esos formalismos establecen distancias innecesarias”. Cuando obtuvo el galardón de AISGE se confesó tan orgulloso como con las más altas distinciones internacionales. “De las bacterias en adelante, nadie es inmune al cariño. Nunca. Todos los seres vivos buscamos reconocimiento y afecto. La equivocación puede venir en el cómo. El poder subyuga y el dinero corrompe, pero el servicio a los demás reconforta”. En ese sentido, fue implacable en sus críticas a la industria farmacéutica. “Una dosis de nuestra vacuna cuesta diez centavos de dólar, incluyendo ya en el precio los tres centavos para el mantenimiento del instituto. He propuesto a algunas farmacéuticas que la comercialicen con un precio máximo de un dólar, pero ninguna lo acepta. Su precio objetivo es de 75 dólares por vacuna, y eso, en pocas palabras, no tiene perdón de Dios. La industria necesita esas plusvalías para que sus gerentes sigan veraneando en jets privados con las novias. Eso les importa más que la salud de las personas”.
El ahora desaparecido científico nunca perdió su contacto con AISGE a lo largo de los años. En 2015, de hecho, acompañó a esta entidad en el homenaje que Latin Artis rindió al senador Luis Fernando, ministro del interior que inauguró el Foro de Bogotá de aquel año.




