Lorca, un genio inspirador también en la pantalla
Paula Ortiz, Javier Olivares, Ángel Ruiz y Miguel Poveda dialogan con el poeta granadino a través del tiempo y la diversidad de formatos
ESTELA BANGO
Desde los famosos Estudio 1, las obras de Federico García Lorca llevan medio siglo conquistando los televisores de nuestras casas. Obras tan icónicas como Yerma, Mariana Pineda o Doña Rosita la soltera llegaron a un público mayoritario gracias a aquel programa que supo combinar televisión y teatro. Hoy, gracias al archivo de RTVE y su plataforma digital, podemos revisitar esas obras tan actuales ahora como lo fueron en su día. “Los clásicos tienen un motor inquebrantable, una expresión tremendamente eléctrica. Tan eléctrica que son capaces de atravesar los siglos”, reflexiona Paula Ortiz, directora de La novia, que supo cómo plasmar Bodas de sangre en la gran pantalla 84 años después de que el autor granadino la escribiera.
Aunque las obras de Lorca llegaran primero en España a través de la televisión, el cine ha buceado con gran acierto a través de su obra. El primero en adaptar a Federico fue Carlos Saura con una interpretación sin diálogos, solo movimiento, de Bodas de sangre. Después llegaría, de la mano de Mario Camus, La casa de Bernarda Alba. Y así, hasta llegar a nuestros días con uno de los estrenos más esperados del año La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi.
El gran reto de estas adaptaciones es mostrar con imágenes la fuerza de su poesía. Paula Ortiz se afanó en convertir las palabras en una fuerza plástica que retratara el ambiente y los paisajes a través de la luz. “El trabajo de adaptación consiste en ir decidiendo qué parte de lo poético se dice y qué otra parte puede transformarse físicamente en imágenes. Había muchas imágenes lorquianas que transformamos materialmente en la película: los vidrios, la Luna, las ramas, la tierra seca… Para mí, la poética de Lorca forma parte de una codificación de lo real”, explica la directora zaragozana.
Mientras el escenario del teatro es más libre y abstracto, en el cine hay ciertas normas de tiempo y espacio que cumplir, unas coordenadas espacio-temporales que van más allá de lugares o momentos concretos. “Me parecía muy importante mantener esa sensación abstracta”, anota Ortiz, “y de ahí la decisión de tratar la obra como si fuera una tragedia mediterránea. Es decir, que pudiera ocurrir en cualquier lugar de la ruralidad mediterránea, sin que se supiera del todo dónde ni cuándo. Mostrábamos una especie de siglo XX amplio”.
Tanto en la adaptación musical de Saura como en La novia, ambos directores consiguen una traducción cinematográfica de la tragedia lorquiana. Lo emocional y lo sensorial sustituyen a la palabra, en la primera a través del movimiento y en la segunda con la plasticidad de las imágenes.
Referente histórico
El poeta de Fuente Vaqueros se ha erigido en imprescindible para entender la historia más negra y reciente de España. De ahí que en la pantalla no solo se haya plasmado su obra, sino también su figura. En 1987, con una democracia todavía muy joven, Juan Antonio Bardem rompe el silencio sobre el asesinato del escritor a través de los seis episodios de Lorca, muerte de un poeta. Más reciente, y en una combinación de fantasía y ficción histórica, es el Lorca que aflora en El Ministerio del Tiempo. “Desde el principio vi claro que tenía que estar”, confirma su creador, Javier Olivares, gran apasionado de la literatura lorquiana desde temprana edad. Y ese bagaje le ha servido no solo para el Federico de El Ministerio, sino también en la más reciente Ena.
En una serie que retrata la historia a través de viajes temporales, la figura de García Lorca encajaba no solo como pieza fundamental de la historia del país, sino por la amplia relación con la fantasía que desarrolló en obras como Poeta en Nueva York. “Es un personaje del siglo pasado, pero muy vivo”, argumenta Olivares. “Aparte de su trascendencia como autor y símbolo, Lorca tiene una dimensión muy importante en cuanto a magia y premoniciones”.
Mientras el Lorca de El Ministerio no está tan sujeto a la precisión histórica, el de Ena no puede alterar la realidad, pero sí moldear los elementos plausibles. “En Ena tengo que contar la verdad y plasmar cómo le ejecutaron”, corrobora Olivares, “pero sí me permití algunas invenciones. Yo no sé, por ejemplo, si Lorca pertenecía al mismo grupo de amigos de Carmen Ruiz Moragas, la actriz que fue amante de Alfonso XIII. Y eso permitía construir cosas que pudieron ser o no reales”.
En ambas series el encargado de interpretar al poeta ha sido Ángel Ruiz, un mérito que Olivares adjudica al director de casting, Amado Cruz. “Amado sabía que Ángel era mayor para la edad de Lorca en la Residencia de Estudiantes. ‘¡Pero es él o es él. Si no, me voy de aquí!’, me avisó”. Antes de eso, el actor ya se había metido en la piel de Lorca en la entrega de los Premios Max de 2010. “El director de la gala, Ernesto Caballero sacó a varios personajes interpretados por actores”, rememoria el propio Ruiz. “De Valle-Inclán hacía José Luis Alcobendas, Lidia Otón asumió a Margarita Xirgu, Juan Carlos Talavera se encargaba de Mihura y yo me ocupé de Lorca. Y para el guion, Ernesto tuvo una idea muy chula: transcribir una entrevista radiofónica en la que Lorca hablaba del arte y del teatro”. Fue “un reto interpretativo que impone cierto respeto, aunque el texto estaba tan bien construido que no podía abordarse desde el miedo”.
El de Ruiz ha sido siempre “un Lorca muy humano”, inspirado en testimonios como los de Vicente Aleixandre o la pintora Maruja Mallo. “Todos coincidían en que era un hombre con carisma, ese tipo de persona al que todo el mundo miraba nada más entrar por la puerta. Lorca hablaba con el más inteligente y con el más tonto, tenía palabras para todos, era muy afable, amable y sensible. Todo eso lo metí en un saco y pensé: ¡Pues se parece a mí! Cuando buscas al personaje, encuentras el eco que hay en ti”.
‘Enlorquecido’, un viaje sonoro
Federico también ha llegado al género documental con títulos tan notables como Lorca. El mar deja de moverse o la trilogía de Juan José Ponce. El 23 de abril se estrena Enlorquecido: solo el misterio nos hace vivir, un viaje en el que el cantaor Miguel Poveda, siempre tan influido por la obra lorquiana, muestra los lugares que el poeta una vez habitó, explora lo que permanece oculto y se esfuerza por encontrarse a sí mismo. “Todo lo que Lorca ha sido en su vida y en su obra me ha influido y transformado en un ser humano mejor de lo que yo era. Por eso es tan importante recuperar todo ese tiempo que le arrebataron y en el que después lo silenciaron”, resume el artista de Badalona.




