twitter instagram facebook
Versión imprimir
15-11-2012

Filmoteca de Salamanca

La histórica Casa de Viejas, el edificio que alberga las instalaciones

La histórica Casa de Viejas, el edificio que alberga las instalaciones

Cuando Hollywood se volvió castellano
La cinemateca castellanoleonesa intenta recuperar desde 1991 las 2.000 obras rodadas en la Comunidad
 

HÉCTOR ÁLVAREZ
Puede sonar pintoresco, pero Castilla y León se convirtió, a mediados del siglo pasado, en plató cinematográfico por el que pasaron algunos de los filmes más aclamados de la historia. Frente a la muralla de Ávila se ambientaron en 1957 las escenas bélicas de Orgullo y pasión, protagonizada por Cary Grant, Frank Sinatra y Sofía Loren, que regresó a la región junto a Charlton Heston para grabar El Cid.  David Lean no dudó en llevar la Revolución Bolchevique de su Doctor Zhivago (ganadora de cinco Óscares y otros tantos Globos de Oro en 1965) a un enclave tan poco soviético como el páramo soriano. Y Sergio Leone inmortalizó a los pistoleros de El bueno, el feo y el malo, liderados por Clint Eastwood, en el lejano oeste… burgalés.

   Esta tierra asumió también un papel decisivo en el devenir del celuloide patrio. Las Conversaciones de Salamanca, organizadas en 1955 por el director charro Basilio Martín Patino, forjaron ese Nuevo Cine Español que intentó sortear la censura para tratar sin paños calientes el trasfondo de la dictadura franquista. Muchos autores envolvieron sus críticas en paisajes castellanoleoneses, de José Luis Borau con Furtivos a El espíritu de la colmena de Víctor Erice, pasando por el propio Patino y sus Nueve cartas a Berta. Juan Antonio Pérez Millán, al frente de la cinemateca desde su apertura, recuerda que el rodaje de Calle Mayor en Palencia fue especialmente polémico: “La policía arrestó a Juan Antonio Bardem y Betsy Blair se negó a seguir actuando hasta que no le liberaran. Tras el incidente, la cinta se desarrolló entre Logroño y Cuenca, por lo que en su metraje solo quedó el plano de un bar palentino”.

   Pero las cámaras habían comenzado a retratar la Comunidad mucho antes. De 1897 datan las primeras imágenes que se conocen, inspiradas en la labor de unas lavanderas a orillas del Tormes, aunque hoy se dan por desaparecidas. Sí se ha recuperado Paseo por Salamanca, la joya más vetusta de un fondo fílmico que alberga casi 2.600 títulos. “Calculamos, por el vestuario de sus personajes, que puede remontarse a 1904”, afirma el responsable de la institución. El rollo fue depositado por los familiares de Luis Huebra, dueño de unos grandes almacenes en los que vendía novedades traídas de París y Londres, como tomavistas o gramófonos.

   En las cámaras frigoríficas que la entidad estrenó el año pasado también se conserva La bejarana, una zarzuela adaptada a la gran pantalla por Eusebio Fernández Ardavín que reventó la taquilla en 1926. “La restauramos hace una década, a partir de dos copias incompletas. Los rótulos originales eran muy largos por el elevado analfabetismo de entonces”, explica, “así que los acortamos para no desbaratar el ritmo que necesita el espectador actual”.

   En mejores condiciones se encontraba Ávila y América, un documental de setenta minutos grabado en 1928 con la participación de Agustín Macasoli, el mejor director de fotografía en aquella época. Pérez Millán revela que fue encargado por un canónigo “para ilustrar las conferencias sobre Santa Teresa que ofreció en Latinoamérica”. Y milagrosa es, precisamente, la historia de Fetiche mascota y El león envejecido: esos dos cortometrajes de animación, firmados por el reputado cineasta ruso Stanislaw Starewicz en los primeros años treinta, fueron rescatados a tiempo de un contenedor de basura salmantino.

   Fernando López Heptener, precursor del cine industrial español, filmó todas las obras que la empresa hidroeléctrica Saltos del Duero acometió en Zamora. La cinemateca conserva una de sus pocas ficciones, Historia de un papel (1932), que narra los avatares de un folio codiciado por todo el mundo porque contiene la fórmula secreta de un explosivo. Otro pionero fue el leonés Máximo Calvo, que abandonó de su pueblo a los 18 años y acabó dirigiendo en 1941 Flores del valle, la primera cinta sonora del celuloide colombiano.


Exhibición discreta
“Toda filmoteca que gire en torno a la programación fracasará, pues cada vez menos gente utiliza ese servicio ante la gran oferta de Internet”, opina el director. Maite Conesa, su compañera de batallas, le respalda: “Nuestros ciclos siempre han incluido títulos que no podían verse en ningún otro sitio. Esa exclusividad prácticamente ha desaparecido y los coloquios, lo único que no se puede disfrutar en casa, apenas funcionan”.

   Su apuesta por una exhibición discreta responde también a factores geográficos y económicos. “Sería injusto proponer aquí una cartelera intensa que el resto de la región no podría disfrutar. Es inviable alquilar salas, contratar personal y pagar los derechos de cada pase en las nueve provincias”, aclara Pérez Millán. Sobre todo porque “las distribuidoras intentan cobrar más cuando sus filmes tienen interés cultural”.

   Las sesiones se trasladaron en 2005 al Teatro Liceo, de 330 butacas, muy por encima de las 220 que ofrece la sede de la filmoteca. Con la nueva ubicación cambió también la programación. “Cada mes planificábamos un ciclo de cinco películas que se proyectaban a lo largo de una semana”, detalla, “pero ahora se exhiben de martes en martes”. Tampoco es igual el perfil de los espectadores: “Nuestra sala es subterránea y posee ese morbo de lo subrepticio que atraía a un público muy joven, mientras que el teatro gusta más entre la gente mayor”.
 


LOS OTROS TESOROS
Desnudos furtivos, reliquias y artilugios fascinantes
“La fototeca nació de la nada y se ha transformado en un centro de referencia para quien pretenda estudiar la historia de la fotografía en España”, sentencia Conesa con orgullo. Y es que el archivo aglutina hoy unos cinco millones de instantáneas tomadas por profesionales de prensa, estudio y calle. Catalogar tal cantidad de material es una labor compleja: “Mientras que las películas suelen tener créditos, las imágenes habitualmente vienen sin datos. Son los usuarios quienes nos ayudan a identificarlas mejor”.

Estas dos décadas de recogida han deparado hallazgos apasionantes. “Muchas estampas de actos públicos celebrados durante la Guerra Civil fueron dañadas con ácido. Ambos bandos las utilizaban como prueba para detener a gente, así que los fotógrafos borraban las caras de sus amigos para protegerles”, cuenta la empleada. Ya en los cincuenta y sesenta, con el régimen dictatorial consolidado, varios establecimientos de la región realizaron clandestinamente sesiones de desnudos. “Un particular no podía arriesgarse a hacerlas en su casa porque luego tenía que revelar el carrete”, razona, “pero el dueño del estudio no daba explicaciones a nadie”.

La institución acoge desde 1999 Artilugios para fascinar, una muestra sobre los inventos que otorgaron sensación de movimiento a las imágenes antes de la irrupción del cine, algunos construidos en las postrimerías del siglo XVIII. Las 200 piezas, halladas por Basilio Martín Patino en los lugares más recónditos, poseen nombres impronunciables: praxinoscopio, zoótropo, lampadoscopio, fenaquistiscopio... “Aunque en su tiempo eran un lujo reservado a las familias ricas, el pueblo los veía como una simple diversión de feria. Para contrarrestar ese desprecio cultural”, argumenta Pérez Millán, “los bautizaban con formas griegas”.

Descargar'>El cartel original de 'La Bejarana', un enorme éxito en las salas... allá por 1926

El cartel original de 'La Bejarana', un enorme éxito en las salas... allá por 1926

Descargar'>El director Basilio Martín Patino ('Canciones para una guerra'), junto a un proyector clásico en la zona museística de la Filmoteca

El director Basilio Martín Patino ('Canciones para una guerra'), junto a un proyector clásico en la zona museística de la Filmoteca

Versión imprimir

Contenidos Relacionados