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El anecdotario de Javier Ocaña

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Demasiado pecaminosa para el franquismo



JAVIER OCAÑA

La leyenda decía de ella que “desayunaba sangre de toro”, pero no era para tanto. Eso sí, La Doña, o simplemente la actriz mexicana María Félix, poseía algo especial, esas virtudes intangibles que tienen quizá más que ver con la mirada y la actitud que con el propio físico, que también. Y la censura franquista solía ponerse de los nervios con sus actuaciones. Prueba de ello es su presencia en la cinta de Jean Renoir French Cancan, estrenada en España en 1957. 

 

   Como remarca el fundamental estudio de Teodoro González Ballesteros Aspectos jurídicos de la censura cinematográfica en España, en el expediente de censura de la película, incluido en el apartado de las obras censuradas por su contenido amoroso o sexual, se dice textualmente: “Rollos 1º, 9º y 10º: suprimir totalmente la actuación de María Félix como danzarina”. Demasiados contoneos y demasiado cuerpo. Pero ahí no quedó el tema: “Rollo 6: suprimir plano de escote exagerado de María Félix”. Empezaron por el baile y siguieron por el escote.

 

   French Cancan es una obra sobre los primeros días del mítico Moulin Rouge parisino y, por otro lado, de lo más convencional respecto al atrevimiento físico o sexual. Sin embargo, la obsesión con Félix llegó a este extremo: “Rollo 2: en la escena en casa de Danglar, suprimir los planos en los que aparece María Félix”. Algo que ya roza lo imposible y lo, desde luego, maniático.


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